Semanario de LA VERDAD
 
 
 


LITERATURA

Las hermanas Beauvoir

Simone, la autora de ‘El segundo sexo’, tuvo una hermana pintora, cn la que estuvo siempre muy unida. Una biografía repasa esta relación

MARÍA BENGOA


¡Quiénes son esas chicas? Las De Beauvoir, Simone y Hélène, eran dos aristócratas guapas, una morena y la otra más rubia, educadas en colegios de niñas bien donde según su padre -ateo, antimilitarista, aficionado al teatro y la literatura- no les enseñaban nada de provecho. La señora De Beauvoir creía, sin embargo, que las educaban en el modelo de virtud católica que las convertiría en elegantes señoritas casaderas. Eran los años veinte del pasado siglo y aquellas adolescentes aún no habían desarrollado la voluntad que sorprendería a sus progenitores y haría tambalearse los cimientos del modelo de comportamiento femenino arraigado en toda Europa.

Simone, dotada de autoridad desde muy joven, destacaba por su facilidad para aprender, escribía un diario y reafirmaba su personalidad convirtiendo a su hermana en cómplice y oyente entregada. Le mostraba los libros de la biblioteca que había leído, ejercía de maestra y la protegía. Ambas asistían al desmoronamiento de una vida familiar que nunca olvidarían como ejemplo a evitar de lo que deseaban para las suyas.

Decepcionado tras la experiencia de la Gran Guerra, el aristócrata arruinado George de Beauvoir acusó sus hábitos de jugador, mujeriego y alcohólico y las relaciones de los padres de las niñas se convirtieron en un pequeño infierno. El en otro tiempo solícito y jovial marido, apenas dirigía la palabra a su mujer más que para insultarla y despreciarla.

Simone se independizó pronto económicamente y Hélène comprendió que deseaba dedicar su vida a la pintura. La complicidad entre las hermanas creció hasta el punto de que en la primera cita que Jean Paul Sartre solicitó a Simone de Beauvoir, ésta, arrepentida de haber aceptado, envió a su hermana en su lugar: «Le reconocerás porque es un hombre feo y con gafas». Hélène a la que la familia apodaba. Poupette (muñeca) volvió decepcionada de la cita, y no percibió en Sartre la aguda inteligencia y sentido del humor que, según su hermana, compensaría la fealdad de quien poseía fama de ser el más brillante entre los jóvenes brillantes de La Sorbona. La joven profesora de Filosofía Simone, Premio Goncourt 1954 por una novela autobiográfica (Los Mandarines) en la que refleja las andanzas de los intelectuales creadores del existencialismo, llenaría de argumentos, racionalidad, precisión y método su grito contra la opresión de las mujeres ante los hombres, tan disminuidas y sometidas ante ellos a sus ojos, como los obreros al capital, convertidas en el segundo sexo.

En la biografía recién publicada Las hermanas Beauvoir (Circe), Claudine Monteil, experta en la obra y vida de Beauvoir-Sartre, y autora de una tesis doctoral sobre el compromiso feminista en la vida y obra de Simone, relata con mayor detalle el periodo de la vida en que trató a las hermanas a partir de 1970, cuando entró a formar parte del Movimiento de Liberación de las Mujeres fundado en Francia por Simone. En el prólogo la biógrafa cuenta que las feministas tenían fama de lesbianas e histéricas, de mujeres poco deseables, y se asombró al encontrar en la primera reunión a la que asistió a seres llenos de inteligencia y humor, chispeantes, entre los que estaba la autora de Le Deuxiéme Sexe, obra que la joven Claudine de 20 años había devorado. El conocimiento de las Beauvoir iba a cambiar su vida. En la primavera de 1971 se sumó por solidaridad a un manifiesto aparecido en Le Nouvel Observateur que provocó gran escándalo. Bajo el titular «Yo he abortado» firmaban 343 mujeres entre las que estaban Catherine Deneuve, Françoise Sagan y las Beauvoir.

Las diferencias entre la vida de Hélène y Simone, la primera casada con un discípulo de Sartre que ejerció como diplomático y condicionó la vida nómada de los esposos en distintas ciudades europeas, se expone en la biografía siempre en favor del interés de la vida de la escritora. Claudine Monteil relata cómo nacen casi todas las obras de la hermana mayor y como se gestó Una muerte muy dulce con ocasión de la agonía y fallecimiento de la madre de las Beauvoir.

El retrato de Simone en la obra recién publicada y de su escritura absolutamente autobiográfica tanto en sus novelas como en sus memorias, se saldan con un reflejo un poco escalofriante de una mujer poseída por la certeza de tener una gran misión en la vida y que supeditará absolutamente toda su existencia a ella, que caerá en grandes excesos y morirá con cirrosis.

Una visión mucho menos edulcorada y autoindulgente que la de las Memorias de una joven formal (Edhasa).

La pequeña de las Beauvoir, aparece a los ojos de la biógrafa Claudine Monteil como más sensible, melancólica e igualmente valiosa, porque también abrazó la causa feminista durante casi toda su vida. ‘Poupette’ se sintió tremendamente herida por la publicación de algunas cartas de su hermana mayor (a su amante Nelson Algren y a Sartre) en las que quedaba claro el desprecio que Simone sentía hacia ella en algunos aspectos, pese a que siempre le ayudó económicamente en su carrera como pintora. La autora de ‘Las hermanas Beauvoir’ llegó a esconder algún libro a Hélène en momentos de su convalecencia para no hacerla sufrir más. Con la muerte de Hélène el 5 de julio de 2001, concluye la biografía .





 

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