De las cartas de Bécquer en su celda berciana o las cartas sin dirección -Plejanov of course- a las cartas con acuse de recibo -Correos en of- hay una travesía infatigable que el género epistolar ha alimentado en el arcano de la lengua literaria. Vicente Molina Foix, dramaturgo y poeta «de los nueve novísimos», buscador avaricioso de nuevos registros de expresión, utiliza este modelo tan privado de comunicación en el que da cuenta de un estado de conciencia ideológica y ética que no ha logrado borrar el pensamiento único. Desde el franquismo hasta los ochenta, un rosario de perdedores desfila por estas páginas confesionales. Desafortunados artistas, escritores y gente de la cultura o la política se cartea con secundarios de buena fe y deja en el aire el sabor agridulce de una argumentación histórica basada en la conciencia intranquila del autor. O en una verdadera y ejemplar vocación de enseñar todas las cartas marcadas.Molina Foix explora desde la ficción fragmentos de perdedores de la posguerra. Nos acerca a la intimidad de Federico García Lorca en los pupitres de Fuente Vaqueros, envidias aparte, a la casa-tertulia de Vicente Aleixandre en la calle Velintonia, donde daba cobijo a gente diversa, poco recomendable; leemos párrafos en los que se dirime el pasado político de Eugenio DOrs, el presente impuro de María Teresa León junto a Rafael Alberti o el magisterio ambivalente de Ortega y Gasset, primores de lo vulgar aparte. Pero entre los nombres de los consagrados -aunque en la picota- suscribe las cartas un pequeño número de anónimos supervivientes que deambulan por los recovecos del paraíso franquista y dejan a la luz las miserias y las intrigas para convertir España en un duelo al sol de buenos y malos. Ramiro Fonseca o los Alfonso, Rafael, Salvador, etc, repasan el inventario de traiciones, aspiraciones impúdicas, derrotas en silencio, y sentimientos y pasiones escondidas. El abrecartas es también una novela-río subterránea de la literatura española. Con un intencionado estilo metafórico, casi un juego de niños, cosa aparente y sencilla, la vida misma, estas misivas se dirigen a los intolerantes, a los poderosos, a los infames cargados de soberbia triunfal. Si descubres quién y qué hay detrás de cada carta y cada capítulo, puedes cambiar algunos de tus viejos axiomas históricos. De ti depende. Antonio Ortega Fernández El abrecartas. Vicente Molina Foix. Anagrama. 447 páginas. / 20 e
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