Hace una semana, la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (Coceta) celebró su asamblea general anual. Tuvo lugar en la ciudad de Logroño, cumpliendo con la costumbre confederal de realizar las asambleas fuera de la sede social; esto es, de Madrid. Es ésta una costumbre que permite durante un día o dos convivir con las personas que dirigen las organizaciones autonómicas, conocer de cerca su realidad, vivir sus necesidades y compartir con ellas sus éxitos. Es una cita en la se conjugan las vivencias del cooperativismo de trabajo estatal con las del autonómico, representado en las personas que pertenecen al consejo rector de cada organización anfitriona. También es momento para conocer a los responsables de la política cooperativa autonómica.
De esta forma se produce un intercambio de ideas, actuaciones y experiencias que se realizan en la Comunidad anfitriona y las demás regiones, teniendo la referencia de la política estatal.
Así, la asamblea de Coceta se configura como el marco idóneo para una puesta en común, no sólo de lo realizado por la Confederación durante el año finalizado y conocer los proyectos -tanto los que se están llevando a la práctica como los que se van a iniciar durante el año-, sino que también permite el intercambiar ideas, experiencias, realidades, inquietudes; analizar el futuro con base en la realidad presente... En definitiva, convivir durante dos días con las personas que representan al cooperativismo de trabajo de toda España.
Esto es lo más valioso de la asamblea general, sin restar importancia a la aprobación de la gestión y cuentas confederales del ejercicio finalizado, el presupuesto del presente y las actuaciones más destacadas a realizar en el año.
Pero aún lo es más el convivir durante estos dos días intercambiando opiniones, experiencias, vivencias; analizando la problemática actual; planificando actuaciones que incidan en el crecimiento y mejora de las cooperativas de trabajo que existen, así como en la creación de nuevas cooperativas en las diferentes comunidades autónomas, estableciendo estrategias de actuación estatales y europeas, actuaciones todas ellas, con un denominador común: cooperativismo de trabajo. Es decir, personas y trabajo. Esta es la riqueza de la asamblea general de Coceta.