Con el nuevo curso escolar 2007-2008 acaba
la adaptación del transporte escolar a las nuevas normas
de seguridad establecidas en un real decreto de 2001, que
incluye la obligación de un acompañante en los
trayectos realizados en los autobuses. A partir de este mes
de septiembre en todos los autobuses escolares un acompañante
mayor de edad deberá conocer los sistemas de seguridad
y vigilar la entrada y salida de los menores en el interior
del vehículo.
Entre los aspectos técnicos más destacados
del real decreto de 2001 figuran la adaptación de
las puertas a unas dimensiones determinadas y el manejo
de éstas por parte del conductor cuando el autocar
se encuentre parado.
Los cinturones de seguridad sólo serán obligatorios
a partir de octubre para las nuevas matriculaciones y en
aquellos asientos que estén situados frente a la
escalera, enfrentados a pasillos o no protegidos por asientos
delanteros. Asimismo, los menores de 16 años deberán
llevar estos elementos fijos de protección cuando
se sienten en los citados asientos laterales, junto al pasillo,
y sólo podrán hacerlo los niños entre
5 y 11 años cuando haya cinturones de tres anclajes
y cojines elevadores para las distintas alturas.
Desde asociaciones de empresarios de transportes como Anetra
o Fenebús se recuerda la necesidad de que sean las
Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV) las
que supervisen el estado de los autocares escolares cada
seis meses y hagan cumplir los cambios en la normativa.
El director de la Federación Nacional Empresarial
de Transportes en Autobús (Fenebús), José
Luis Pertierra, afirmó a Efe que hoy en día
el transporte escolar cuenta con «dos tipos de autorizaciones»:
la inspección propia del Ministerio de Industria
y la que cada comunidad autónoma establece para las
rutas de transporte escolar.
Para la presidenta de la Confederación Española
de Asociaciones de Padres de Alumnos (Ceapa), Dolores Abelló,
esta reforma ha sido «muy larga de implantar»
y desde su publicación ha habido «muchísimos
cambios» como, por ejemplo, la proliferación
de «nuevas colonias residenciales», donde hay
niños que, en su opinión, «pueden pagar
el transporte perfectamente y disfrutan a veces de su gratuidad,
mientras a otros nos les ocurre lo mismo». Entre las
peticiones no aprobadas, Abelló destacó que
la norma actual habla de una hora como tiempo máximo
para invertir en cada trayecto, aunque la asociación
de padres hubiera preferido treinta minutos.
Tampoco se incluyó entonces la figura del acompañante
«con formación educativa» ni que éste
acompañara a los estudiantes desde el inicio hasta
el final, incluso cuando tuvieran «necesidades especiales»
o utilizaran «un taxi o similar», puntualizó.
Como este apartado quedó en su momento en manos
de las comunidades autónomas, la Ceapa abogó
por que el autobús escolar llegara al centro en un
intervalo no superior a diez minutos antes del comienzo
de las clases y que otra persona estuviera esperando a los
niños en la recepción.
La Ceapa forma parte de la Plataforma por la Seguridad
del Transporte Escolar, creada a raíz de la elaboración
del citado decreto, y en la que también están
integradas Comisiones Obreras, UGT y la Unión de
Consumidores de España (UCE).
Según datos de la Dirección General de Tráfico
(DGT), en 2006 se registraron cuatro muertos, tres heridos
graves y diecinueve heridos leves en accidentes de transporte
escolar, aunque en lo que va de año no ha habido
ninguna víctima por este tipo de casos.