Valores añadidos como la rapidez y la cercanía es lo que la cooperativa de fabricación de prendas deportivas Confelor ofrece a sus clientes. Ropa para equipos de fútbol, baloncesto y atletismo; camisetas, sudaderas, chandals, anoraks, chubasqueros, chalecos, gorras, mochilas, toallas, banderines, bufandas, babies escolares, polos, bermudas, espinilleras, calcetines
son sólo algunos de los productos que ofrece esta cooperativa presidida por Julián Ponce.
| DATOS DE CONFELOR |
Dirección: Carretera de Pulpí, kilómetro 6. Diputación La Escucha. CP 30800 Teléfono: 968 48 26 32 Web: www.daensport.com Actividad: Fabricación de ropa deportiva (sudaderas, anoraks, camisetas, chandals, etc.) para colegios, particulares y equipos Áreas: Diseño, patronaje, corte, confección, bordado, serigrafía Tiendas: Tres en Lorca (en la fábrica de La Escucha; en la Avenida Juan Carlos I, n° 10, y en la Calle Corredera, n° 1) y una en Águilas (Doctor Luis Prieto, 39) |
En la carretera de Pulpí, en el paraje de La Escucha perteneciente al término municipal de Lorca, se ubica esta empresa que posee, junto con la cooperativa Marsati, la marca deportiva Daen. «Entre las dos cooperativas sumamos 20 socios y empleamos a unas 95 personas entre trabajos directos e indirectos», explica Ponce.
Desde 1994 trabajan para sacar esta empresa familiar adelante. Y es que en ella trabajan el propio Julián, su mujer Juani y sus dos hijos Juan David y Encarni.
«Así que trabajamos por lo menos diez horas diarias, para dar a nuestros clientes la máxima calidad y servicio al mejor precio», añade el presidente.
Comenzaron porque Juani cosía con su madre desde los 14 años, y en los bajos de la casa de Julián montaron un pequeño taller. En la actualidad cuentan con unas instalaciones de 1.600 metros cuadrados, donde se ubica el taller de confección y una tienda con venta directa al público, con un local de más de 500 m2 más otro de 1.200m2 que tienen como almacén, además de tres tiendas, dos en Lorca, y una en Águilas.
Hasta el nombre de la marca y el logotipo son familiares. Daen nace de la unión de los nombres de sus hijos, David y Encarni, mientras que su logotipo, un escorpión, lo adoptaron del sobrenombre con el que se conocía a la familia de Julián. «Este animal ha sido un gancho sobretodo para los jóvenes porque les gusta mucho, por eso hace poco lo hemos retocado para darle una imagen un poco más agresiva, más atractiva», añade.
Conocieron Ucomur a través de un amigo que estaba asociado a la organización y les explicó la forma de trabajar en cooperativa y les gustó. Las ayudas también fueron importantes a la hora de optar por la fórmula cooperativa. Aquí cabe destacar la excelente labor de su asesoría, ya que éstas les han ayudado a evolucionar y crecer como tal. «Intentamos participar activamente en las actividades que se organizan en Ucomur, sobretodo asistiendo a sus asambleas generales, porque siempre se aprende mucho de los demás compañeros», explica el presidente, que se muestra muy agradecido con la Unión de Cooperativas y la labor de apoyo y ayuda que le ha brindado la organización.
El proceso de producción de todas estas prendas y material deportivo se realiza íntegramente en las instalaciones de la cooperativa. En primer lugar Julio, Clemen y Encarni elaboran los diseños que se van a realizar, algunos de ellos teniendo en cuenta las tendencias en moda deportiva que marcan las grandes marcas de este sector. Una vez tomada la decisión, Encarni plasma los diseños en un programa informático que los pasa por un plotter del que salen los patrones, y de ahí pasa a la sección de corte en la que hay una mesa con diversas máquinas especiales para recortar este tipo de tela.
Una vez realizado este proceso se pasa a la sección de bordados y xerigrafía, que cuentan cada una con una máquina específica para tales efectos. A continuación se llevan a confección, y de ahí a la fase de control de calidad, embolsado y etiquetado y listo para servir al cliente. Su producción anual alcanza las 200.000 prendas.
Una de las ventajas de esta cooperativa es que el cliente es el que tiene la última palabra en los diseños. Desde Confelor se les facilita un catálogo sobre el que pueden elegir entre numerosos modelos el que más les guste, pero también pueden elegir el corte de la prensa, combinar un pantalón de un modelo con una chaqueta de otro, ponerle o quitarles rayas, con el fin de adaptarse a los gustos y necesidades del cliente.
Y aunque no pueden vivir de espaldas a las grandes marcas su presencia se hace patente y supone una competencia para ellos, ya que es muy difícil competir contra los productos que vienen del mercado asiático.
Dentro de los proyectos de futuro de esta cooperativa de más de una década está sacar al mercado un nuevo catálogo con la amplia oferta de productos que ofrecen al cliente.
Aunque tienen proyectos más ambiciosos, como trasladar una de las tiendas que poseen en Lorca, de unos 115 metros cuadrados, a otro punto de venta que cuente con una extensión superior, entre 400 y 500 metros cuadrados.
Su objetivo es dar mayor cobertura al cliente y ofrecerles tres exposiciones diferenciadas: una destinada a la ropa para los colegios como chandals o babies para los más pequeños, otra planta destinada a las equipaciones deportivas, y por último otra destinada al área de las empresas en las que mostrar camisetas con publicidad, gorras, etcétera. Asimismo, están trabajando conjuntamente con una asesoría desde el mes de diciembre para ponerle un colofón a la cooperativa, y conseguir el certificado de calidad ISO.
Julián lo tiene claro: «Y es que, si la gente está a gusto en su puesto de trabajo, rinde más».
Por ello aplica en su cooperativa un proyecto con el que sus trabajadores están involucrados en el negocio, y gracias al cual se comprometen con su puesto de trabajo. «Son responsables y en ese sentido nosotros valoramos ese compromiso», añade.
Una de las bases de este proyecto es la flexibilidad en el horario, y es que a pesar de que cada uno tiene su horario, éste se adapta a las necesidades de los trabajadores, llegando incluso a aplicarse la jornada intensiva, ya que beneficia a los dos partes.
La confianza es fundamental, ya que la dirección de la cooperativa sabe que sus trabajadores les van a responder cuando se presente alguna circunstancia excepcional por la que haya que trabajar más, «porque el cliente es lo primero».