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AGROREGIÓN
Un agricultor más que activo
Miguel Puche, socio fundador de La Purísima, de Frutas de Yecla y de la agrupación local de Coag, recibe a sus 90 años la distinción de Cooperativista del Año de Fecoam
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VETERANO. Puche recibirá el distintivo el 10 de mayo. / C. ORTIN
Miguel Puche Santa ha sido designado Cooperativista agrario del año 2007 por Fecoam. Un nombramiento que se debe al ejemplo que ha dado a lo largo de su vida profesional como agricultor e impulsor del cooperativismo.

Este yeclano de 90 años de edad fue socio fundador en 1948 de Bodegas La Purísima y de la Cooperativa de Frutas de Yecla. También participó activamente en la creación de la Unión de Campesinos y Ganaderos de esta localidad, que más tarde pasó a ser Coag-Yecla.

Miguel Puche acepta el reconocimiento de Fecoam con naturalidad y contento, porque el día en que se lo entreguen, el 10 de mayo en la Feria Agrícola del Mediterráneo (Fame 2007), coincidiendo con el Día del Cooperativismo Agrario, tendrá la oportunidad de saludar a muchos amigos y conocidos.

«Es un obsequio que me hacen -dice- de poder juntarme con conocidos que esperan que vaya ese día, porque me he codeado con muchos que ahora son dirigentes de sindicatos agrarios y que todavía están ejerciendo».

En su mente se agolpan multitud de recuerdos de juventud. «De cuando se transportaba la uva en carros, tirados por mulas y había que estar tres días esperando en la puerta de una bodega para descargarla». Fue en los años de posguerra cuando un grupo de agricultores se planteó unir esfuerzos y crear una cooperativa, La Purísima, para afrontar la incertidumbre económica de la época. En ese grupo se encontraba Miguel Puche Santa, un joven agricultor con muchas inquietudes por el asociacionismo, como así lo demostró años más tarde participando también en la fundación de la Cooperativa de Frutas de Yecla y en la creación del sindicato Unión de Campesinos y Ganaderos.

Recuerda cuando en 1948 se pusieron los primeros pilares de la cooperativa del vino La Purísima, para lo que tuvieron que alquilar unas bodegas «para que los asociados que no tenían pudieran depositar la uva allí». Eran 150 los socios los que iniciaron esta aventura asociacionista, que culminó años más tarde, en 1954, con la inauguración oficial de las nuevas bodegas.

«Compramos un rodalico de tierra en la carretera de Pinoso, en donde una empresa de Sax construyó la primera bodega, que luego se ha ido ampliando hasta las magníficas instalaciones que hay ahora, que cuentan con unos 1.300 asociados», indica Miguel Puche, quien conserva el número 48 de socio y que fue miembro de varias juntas directivas, tanto de La Purísima como de la posterior Cooperativa de Frutas de Yecla. Fueron años duros, en los que tuvieron que arrimar el hombro, sin olvidar la crisis económica que atravesó La Purísima entre los años setenta y ochenta, «cuando muchos socios dejaron la cooperativa y los que quedamos tuvimos que hacer frente a la deuda que había».

Para Miguel Puche el campo siempre ha sido el gran olvidado «antes y ahora». Tampoco desaprovecha para ser reivindicativo y pedir a los políticos de Murcia que se acuerden más de Yecla: «Que estamos muy abandonados, con muy malas carreteras y eso que somos un pueblo que tenemos una gran industria del mueble».

Veinte nietos

Puche lleva muy bien sus años. Tiene seis hijos, veinte nietos y seis biznietos. Desde que se quedó viudo, hace varios años, vive sólo en su casa. Es muy ordenado y todos los días cocina y hace sus propios recados en la calle. Sus hijos lo visitan a diario, por si necesita algo.

En su casa tiene muchos recuerdos de su participación y la de su familia en las Fiestas de San Isidro, de las que su mujer, Constantina Pérez, fue una gran propulsora y muy activa en la elaboración de las carrozas. También de su paso por la Mayordomía de las Fiestas de la Virgen, en los años 1959 y 1964. Sin olvidar su participación en las Fiestas de San Blas, de las que también la familia disfrutó de la mayordomía. Precisamente fue Miguel Puche quien, junto con Juan Portillo, presidente del Sindicato Agrario, y un grupo de agricultores, quienes impulsaron en 1952 las Fiestas de San Isidro, y de los carros adornados pasaron a la elaboración de las carrozas artesanales.

Toda una vida llena de recuerdos, pero contento de haberla vivido y de recibir este nombramiento como Cooperativista agrario del año, que le ha concedido Fecoam.





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