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AGROREGIÓN
Del oro amarillo al oro verde
Vega de Pliego empezará a producir este año aceite de oliva en grandes cantidades tras la puesta en marca de su nueva almazara
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PRESIDENTE. José Luis Martínez tiene claro que ya no se puede depender del albaricoque búlida y que hay que apostar por la aceituna. / J.C.H.
La cooperativa Vega de Pliego ha aportado fuerte por la aceituna -el actual oro verde del mercado agroalimentario- ante el declive del albaricoque, su antaño oro amarillo. Este año empezará a funcionar a pleno rendimiento la moderna almazara que ha adquirido -tras una inversión de 730.000 euros-, con capacidad para molturar 80.000 kilos de aceituna al día.


La almazara, que se terminó en noviembre (ya tarde para la cosecha anterior, por lo que sólo produjo una pequeña cantidad), cuenta con cinco depósitos de aposado de 2.000 litros de capacidad cada uno además de ocho depósitos de almacenamiento de 30.000 litros cada uno (o sea, una capacidad global de almacenamiento de un cuatro de millón de litros). Completan la instalación sistemas de filtrado y una máquina de embotellado.

VEGA DE PLIEGO
Año de creación: Inició su andadura en 1983 como agrupación de agricultores y en 1985 se constituyó como cooperativa.

Instalaciones: 18.000 m2 de naves en un polígono de 34.000 m2

Número de socios: 619, repartidos entre dieciséis municipios, aunque la mayoría reside en Pliego y Mula

Superficie cultivada: 3.033,86 hectáreas, de las que 293,4 son de albaricoqueros; 2.560,1 son de almendros; 79,7 de melocotoneros; 60,7 de naranjos y 39,8 de limoneros

Producción total en la campaña 2005/2006: 7.400.478 kilos

Destino: El 86% del albaricoque, el 100% del melocotón y el 87% de los cítricos va a industria de conservas y zumos: el 100% de la almendra va a mayoristas, y el 14% del albaricoque se exporta

Clientes: Industrias conserveras de Murcia y Lérida, mayoristas españoles y cadenas alemanas

Servicios al socio: Tienda de suministros, abonos, insecticidas, ferretería y recambios. También cuenta con una gasolinera y un lavadero

Integración: Está asociada a la cooperativa de segundo grado Sermuco para abastecer la tienda

El objetivo es cosechar entre un millón y un millón y medio de kilos de olivas (de las variedades picual, piquillo, arbequina y blanquilla) para producir al menos 280.000 litros de aceite virgen extra, envasados en botellas de un litro y garrafas de cinco. La marca sería la del nombre de la cooperativa y el precio inicial será de cuatro euros el litro.

De momento, serán los socios olivareros (unos doscientos, que suman 700 hectáreas plantadas) quienes se encarguen de comercializar el aceite en tiendas y supermercados, si bien la aspiración de los responsables de Vega de Pliego es la de vender a cadenas de distribución a medio plazo.

De forma paralera, Vega de Pliego intentará incrementar su capacidad de producción mediante la captación de nuevos socios, aprovechando la gran cantidad de agricultores que están sustituyendo sus parcelas de frutales por olivares. «Está claro que se trata de un cultivo con gran futuro en la comarca. Yo mismo he plantado 200 olivos», declara José Ruiz Martínez, presidente de Vega de Pliego.

«Es un proyecto -indica Salvador Fernández, gerente de la cooperativa- en el que hemos puesto mucha ilusión ante el momento de incertidumbre que vive el sector frutícola y que permitirá una nueva expansión de la cooperativa».

De hecho, tal apuesta por la producción de aceite se produce en uno de los peores años de producción de albaricoque búlida que se recuerda en la comarca, debido a una mala meteorología.

Si en la cosecha anterior la cooperativa comercializó 4,3 millones de kilos de albaricoque búlida, este año tendrá suerte si llega al millón. Los precios, aunque aceptables, están lejos de compensar la merma, ya que una inoportuna tormenta ha hecho que poca fruta pueda venderse en fresco o como primera categoría para conserva.

En melocotón, las cosas podría ser diferentes, ya que la cooperativa espera vender dos millones de kilos, cuando el año pasado sólo llegó a millón y medio.

Respecto a limón y naranja, la situación no difiere de que la que padecen el resto de cooperativas y empresas del sector citrícola.

De almendra, Vega de Pliego espera obtener 250.000 kilos de pepitas de las variedades largueta y comuna.

Aunque la cosecha de almendra va a ser inferior a la del año pasado, los precios no parece que vayan a mejorar mucho (ahora apenas pasan de los cuatro euros el kilo de pepitas si no son marconas).

Vega de Pliego tiene una maquinaria de manipulación de fruta con capacidad para seleccionar y confeccionar 4.000 kilogramos por hora en cajas de diez kilos con cestas de un kilo.

En la sección de frutos secos, dispone de 10 silos metálicos para almacenamiento de almendra, con capacidad de medio millón de kilogramos, y un equipo partidor con sistema automático de selección del grano. Dada su gran capacidad, la cooperativa parte almendra a productores no socios.

Pero las cosechas no son la única fuente de ingresos de Vega de Pliego. Su estación de servicio y sus túneles de lavado de coches aportan el 8% de su facturación y la nueva tienda -donde se venden desde abonos a material de ferretería, pasado por el primer aceite producido en la almazara-, otro 12%. A estas fuentes de ingresos se han sumado los 400 paneles solares colocados en la techumbre de los almacenes, cifra que pronto se elevará a 800 para generar una media de 400 kilovatios al día, lo que proporcionará 66.000 euros anuales.

Estas iniciativas contribuyen a que Vega de Pliego siga siendo una cooperativa con futuro y, de momento, un dique para contener la desaparición de pequeñas huertas que se está registrando en la comarca del Río Mula a causa de la expansión urbana de sus municipios.





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