La cooperativa Vega de Pliego ha aportado
fuerte por la aceituna -el actual oro verde del mercado agroalimentario-
ante el declive del albaricoque, su antaño oro amarillo.
Este año empezará a funcionar a pleno rendimiento
la moderna almazara que ha adquirido -tras una inversión
de 730.000 euros-, con capacidad para molturar 80.000 kilos
de aceituna al día.
La almazara, que se terminó en noviembre (ya tarde
para la cosecha anterior, por lo que sólo produjo
una pequeña cantidad), cuenta con cinco depósitos
de aposado de 2.000 litros de capacidad cada uno además
de ocho depósitos de almacenamiento de 30.000 litros
cada uno (o sea, una capacidad global de almacenamiento
de un cuatro de millón de litros). Completan la instalación
sistemas de filtrado y una máquina de embotellado.
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VEGA
DE PLIEGO
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Año de creación: Inició su andadura
en 1983 como agrupación de agricultores y en
1985 se constituyó como cooperativa.
Instalaciones: 18.000 m2 de naves en un polígono
de 34.000 m2
Número de socios: 619, repartidos entre dieciséis
municipios, aunque la mayoría reside en Pliego
y Mula
Superficie cultivada: 3.033,86 hectáreas,
de las que 293,4 son de albaricoqueros; 2.560,1
son de almendros; 79,7 de melocotoneros; 60,7 de
naranjos y 39,8 de limoneros
Producción total en la campaña 2005/2006:
7.400.478 kilos
Destino: El 86% del albaricoque, el 100% del melocotón
y el 87% de los cítricos va a industria de
conservas y zumos: el 100% de la almendra va a mayoristas,
y el 14% del albaricoque se exporta
Clientes: Industrias conserveras de Murcia y Lérida,
mayoristas españoles y cadenas alemanas
Servicios al socio: Tienda de suministros, abonos,
insecticidas, ferretería y recambios. También
cuenta con una gasolinera y un lavadero
Integración: Está asociada a la cooperativa
de segundo grado Sermuco para abastecer la tienda
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El objetivo es cosechar entre un millón y un millón
y medio de kilos de olivas (de las variedades picual, piquillo,
arbequina y blanquilla) para producir al menos 280.000 litros
de aceite virgen extra, envasados en botellas de un litro
y garrafas de cinco. La marca sería la del nombre
de la cooperativa y el precio inicial será de cuatro
euros el litro.
De momento, serán los socios olivareros (unos doscientos,
que suman 700 hectáreas plantadas) quienes se encarguen
de comercializar el aceite en tiendas y supermercados, si
bien la aspiración de los responsables de Vega de
Pliego es la de vender a cadenas de distribución
a medio plazo.
De forma paralera, Vega de Pliego intentará incrementar
su capacidad de producción mediante la captación
de nuevos socios, aprovechando la gran cantidad de agricultores
que están sustituyendo sus parcelas de frutales por
olivares. «Está claro que se trata de un cultivo
con gran futuro en la comarca. Yo mismo he plantado 200
olivos», declara José Ruiz Martínez,
presidente de Vega de Pliego.
«Es un proyecto -indica Salvador Fernández,
gerente de la cooperativa- en el que hemos puesto mucha
ilusión ante el momento de incertidumbre que vive
el sector frutícola y que permitirá una nueva
expansión de la cooperativa».
De hecho, tal apuesta por la producción de aceite
se produce en uno de los peores años de producción
de albaricoque búlida que se recuerda en la comarca,
debido a una mala meteorología.
Si en la cosecha anterior la cooperativa comercializó
4,3 millones de kilos de albaricoque búlida, este
año tendrá suerte si llega al millón.
Los precios, aunque aceptables, están lejos de compensar
la merma, ya que una inoportuna tormenta ha hecho que poca
fruta pueda venderse en fresco o como primera categoría
para conserva.
En melocotón, las cosas podría ser diferentes,
ya que la cooperativa espera vender dos millones de kilos,
cuando el año pasado sólo llegó a millón
y medio.
Respecto a limón y naranja, la situación
no difiere de que la que padecen el resto de cooperativas
y empresas del sector citrícola.
De almendra, Vega de Pliego espera obtener 250.000 kilos
de pepitas de las variedades largueta y comuna.
Aunque la cosecha de almendra va a ser inferior a la del
año pasado, los precios no parece que vayan a mejorar
mucho (ahora apenas pasan de los cuatro euros el kilo de
pepitas si no son marconas).
Vega de Pliego tiene una maquinaria de manipulación
de fruta con capacidad para seleccionar y confeccionar 4.000
kilogramos por hora en cajas de diez kilos con cestas de
un kilo.
En la sección de frutos secos, dispone de 10 silos
metálicos para almacenamiento de almendra, con capacidad
de medio millón de kilogramos, y un equipo partidor
con sistema automático de selección del grano.
Dada su gran capacidad, la cooperativa parte almendra a
productores no socios.
Pero las cosechas no son la única fuente de ingresos
de Vega de Pliego. Su estación de servicio y sus
túneles de lavado de coches aportan el 8% de su facturación
y la nueva tienda -donde se venden desde abonos a material
de ferretería, pasado por el primer aceite producido
en la almazara-, otro 12%. A estas fuentes de ingresos se
han sumado los 400 paneles solares colocados en la techumbre
de los almacenes, cifra que pronto se elevará a 800
para generar una media de 400 kilovatios al día,
lo que proporcionará 66.000 euros anuales.
Estas iniciativas contribuyen a que Vega de Pliego siga
siendo una cooperativa con futuro y, de momento, un dique
para contener la desaparición de pequeñas
huertas que se está registrando en la comarca del
Río Mula a causa de la expansión urbana de
sus municipios.