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CARMEN HERNÁNDEZ GERENTE DE LA ASOCIACIÓN MURCIANA DE PRODUCTORES DE FRUTAS Y HORTALIZAS (AMOPA)
«La nueva OCM de frutas y hortalizas no va a contentar a nadie»
Advierte de que la UE se limitará a dar un «cheque» a España para que lo reparta como quiera en forma de pago único
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GERENTE. Carmen Hernández Ortega, en su despacho de Amopa. / JUAN LEAL
La Asociación Murciana de Organizaciones de Productores Agrícolas (Amopa) se constituyó el 23 de junio de 1997 a raíz de la anterior reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) hortofrutícola, que daba el protagonismo del sector a las llamadas OPFHs (organizaciones de productores de frutas y hortalizas) a la hora de fijar acciones de regulación y repartir ayudas. Es la mayor asociación de este tipo que existe en España.

Amopa está integrada por 46 OPFHs, que agrupan en su seno a más de 10.500 agricultores, con una superficie de casi 60.000 hectáreas y una producción media de 750.000 toneladas, que supusieron una facturación de 370.500.000 euros en la última campaña.

Las entidades asociadas se agrupan en 6 áreas sectoriales: cítricos, albaricoque y ciruela, melocotón y otras frutas, hortalizas, tomate y frutos secos. Este modelo de funcionamiento permite a la asociación atender de forma más ágil las necesidades particulares de los diferentes grupos de organizaciones de productores según los productos que comercializan.

Carmen Hernández, gerente de Amopa, resalta que esta asociación representativa tiene seis objetivos fundamentales:

Establecer las normas de producción, comercialización e información previstas en el reglamento de la OCM hortofrutícola

Dar apoyo técnico y administrativo a los procesos de formación de OPFHs

Coordinar y recomendar acciones de aplicación general para los programas operativos de las OPFHs (a través de los cuales pueden acceder a las ayudas comunitarias).

Coordinar acciones de retirada de frutas y verduras excedentarias.

Coordinar el envío de cítricos, frutas y vegetales a la industria para su transformación en conservas, cremogenados y zumos.

Promoción de productos locales en los mercados (durante el 2006, Amopa estuvo presente en las ferias Fruit Logistica, Agromashov Exhibition y Sial, entre otras).

Carmen Hernández destaca que el 80% del tiempo de trabajo de Amopa se dedica al asesoramiento de las entidades asociadas sobre sus programas operativos, solicitud de anticipos, peticiones de ayuda definitiva, justificación de programas, modificaciones de programas, gestión de transformados y retiradas. «La excesiva burocracia y la dificultad en la aplicación legislativa hace que las OPFHs tengan dudas, y Amopa está para ayudarlas en los problemas que van surgiendo», explica.

Por otro lado, Amopa informa a las entidades acerca de la reglamentación de frutas y hortalizas y de los cambios legislativos a través de reuniones periódicas de las sectoriales y el asesoramiento a las entidades asociadas. Esta función se reforzará en breve ante los tintes que está cobrando la reforma de la OCM hortofrutícola que propone la Comisión Europea, como advierte Carmen Hernández.

-¿Cuándo se aprobará la reforma?

El calendario va a ser atroz. Está previsto que la Comisión Europea presente este mes su propuesta de reglamento. Ésta se discutirá por la Eurocámara y el Consejo Europeo de Ministros durante el primer semestre. La aprobación por los Estados se efectuaría en junio y la redacción de las normas de aplicación se llevará a cabo durante el segundo semestre para su entrada en vigor el 1 de enero de 2008.

-¿Se sabe algo de la reforma?

-Casi todo. Se ha filtrado el borrador y los cambios no son halagüeños para el sector. El tema que más preocupa es la propuesta de una nueva reglamentación para transformados, con un desacoplamiento del 100%.

-¿Pero qué es el desacoplamiento?

-Algunos de los productos que se transforman en la UE (melocotón, pera, tomate, cítricos, higos y pasas) se benefician de una mejora de precio mediante una subvención directa sobre la materia prima, para ser competitivos respecto a países terceros. Tal ayuda está sustentada en los contratos entre las OPFHs y las industrias conserveras, lo que hacía posible la racionalización del envío del producto a industria, el control de calidad de éste y la regulación de excedentes. El desacoplamiento vendría a ser un pago a los agricultores que han enviado producto a la industria en años anteriores.

-¿Dónde está el problema?

-Pues que un agricultor podría dedicarse en un futuro a cultivar alfalfa y estar cobrando una ayuda porque en el pasado vendió tomate a la industria conservera. Cobraría por un producto que no tendría que seguir cultivando. Pero la cosa no termina ahí. Se introduce la posibilidad de que los derechos de cobro no los reciban en exclusiva los agricultores que en su día fueron beneficiarios de ayudas a la transformación, sino cualquiera que fuera productor de frutas y hortalizas durante un periodo de referencia. Se habla de que el año de inicio sería el 2001. Es decir, el derecho no se limitará a los antiguos beneficiarios.

-No parece racional.

-Y lo peor de todo es la capacidad de arbitrariedad que deja al estado miembro, ya que éste podrá decidir la cantidad que se debe incluir en el periodo de referencia de cada agricultor sobre la base de criterios tales como «ayuda recibida por el agricultor directa o indirectamente, por el agricultor en relación a las frutas y hortalizas»; o bien, «superficie cultivada utilizada para producir frutas y hortalizas», o por «cantidad de fruta y hortaliza producida» en el periodo de referencia que se determine para cada producto. Si aplicamos el modelo de anteriores desacoplamientos -el derecho de ayuda por hectárea-, la superficie beneficiada no tendría que ser necesariamente aquella cuya producción se benefició de alguna ayuda, sino que cada estado miembro la tiene que definir, atendiendo a los criterios de cálculo anteriormente expuestos. Éstos podrían variar de un cultivo a otro.

-¿Se sabe la cantidad que se va a recibir?

-El valor del sobre que se asignaría a España para afrontar ese pago único ascendería a 167 millones anuales. Parece que para llegar a esa cantidad, la Comisión se ha basado en la referencia histórica, de la cantidad de fondos que han llegado a cada estado miembro en concepto de ayuda a transformación y la retirada de excedentes. No existirá pues un sobre para tomate o un sobre para cítricos, etc... De hecho, el sobre de frutas y hortalizas no sería estanco respecto del cheque del pago único total español. Como dato interesante, el resto de países quedarían del siguiente modo: Italia, con 367 millones; Grecia, con 186 millones; Francia, con 52 millones, y Portugal, con 36 millones.

-¿En qué se basa Bruselas para este cambio tan radical?

-La Comisión Europea va a cumplir con su palabra dada a la Organización Mundial del Comercio de eliminar las ayudas directas a la producción. Lo que quiere es asimilar la OCM hortofrutícola al resto de políticas desacopladas y simplificar la política agraria. El argumento de Bruselas para que no haya desacoplamiento parcial -pagos según la cantidad producida- es que ya hay una parte desacoplada en la OCM, que son los programas operativos (para mejorar cultivos y modernizar explotaciones e instalaciones). No obstante, la Comisión da un paso más en la reforma del sector de frutas y hortalizas: el pago no sólo se desvincula de la producción sino que puede desvincularse también de los pagos anteriormente percibidos.

-¿Por qué?

-Bruselas quiere adelantarse a las críticas referidas a que el pago único lo perciban algunos sí y otros no. A la vista de la dificultad de decidir los detalles del desacoplamiento sin disgustar a nadie, optará por asignar un sobre a cada estado miembro, dejando que lo reparta como quiera.

-¿Qué ocurriría en España?

-El Ministerio de Agricultura podría elegir entre establecer los criterios comunes de asignación de pago único a cada productor de frutas y hortalizas, o dividir el cheque español entre comunidades autónomas, siendo cada una de éstas las que calculen sus respectivos pagos.

-¿Cuál sería el impacto de esta nueva política en los transformados?

-Para aquellos sectores que contaban con recibir un pago único, equivalente a la ayuda que venían percibiendo -es el caso del tomate-, existe la posibilidad de que sus expectativas se vean disminuidas. Por el contrario, aquellos productores que no habían recibido ninguna ayuda se convertirían en beneficiarios potenciales de un pago único, cuando nunca han estado sujetos a control por parte de la Administración ni se les ha exigido por parte de las OPFHs reglas de producción. En caso de que se haga extensiva a todas las superficies productoras, la nueva OCM no va a contentar a nadie, ya que las ayudas serán insatisfactorias para todos.

-¿Y sobre el mercado en fresco?

-El efecto no será ni mucho menos positivo. La falta de regulación en la calidad pondrá en el mercado un producto peor, creando una competencia a las frutas y hortalizas que se cultiven en condiciones correctas, desincentivando la concentración y ordenación de la oferta. Sería el efecto contrario a lo que hasta ahora se ha conseguido con las cooperativas y resto de OPFHs.

-¿Y los excedentes?

-Ya no se podrá prever el abastecimiento del mercado de forma ordenada, como hasta ahora (a través de los contratos de las OPFHs con la industria), ya que los reglamentos que regulan la actual ordenación del producto destinado a conservas y zumos quedarán derogados.

-¿Como está el ánimo del sector?

-Teniendo en cuenta que los fondos son escasos y los interesados muy numerosos, se puede prever una batalla política muy complicada a partir del día siguiente a la publicación de este reglamento, en junio, si sus términos no cambian.





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