Un tercio de las víctimas de accidentes de tráfico corresponden a siniestros con implicación de vehículos profesionales, según informó la semana pasada el secretario de Acción Sindical de la Federación Estatal de Transportes de UGT, Eduardo Hernández Oñate. Un asunto que preocupa a las docenas de empresas y cooperativas de transporte, tanto de mercancías como de viajeros, que existen en la Región de Murcia
Hernández explicó que, según la Dirección general de Tráfico, se produjeron en 2005 un total de 3.652 muertes en las carreteras españolas, de las que en 1.105 estaba implicado un vehículo profesional: furgoneta, camión, autocar o taxi. De las víctimas, 259 fueron los conductores, 95 eran ocupantes del vehículo profesional y 751 personas que viajaban en vehículos particulares.
Para Hernández, estas cifras son «alarmantes», ya que incluso han superado los niveles de siniestralidad de otros sectores como el de la construcción, donde en 2004 se produjeron 262 accidentes mortales por 295 registradas en el transporte.
Añadió que de los 42.684 accidentes con heridos, en 10.455 también estaban envueltos vehículos profesionales, de los que el 40% eran furgonetas, que no están obligadas a llevar un tacógrafo digital que regule los tiempos de conducción y descanso.
Ante esta situación, el dirigente sindical propuso la puesta en marcha, junto con los sindicatos y la patronal, de un plan contra la siniestralidad laboral en el transporte por carretera, que se ha convertido en el sector que registra una mayor accidentalidad en el país.
Entre las medidas propuestas destaca la coordinación entre la Inspección de Trabajo y la Inspección de Transporte para que esta siniestralidad se vigile mediante la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y no sólo con la Ley de Seguridad Vial.
El objetivo de esta medida es conseguir el reconocimiento de que los accidentes en la jornada laboral sean considerados siniestros laborales y no de tráfico.
Hernández Oñate requirió además la puesta en funcionamiento de planes de formación en las empresas para que cumplan con las normas de prevención y seguridad, además de un reconocimiento de las enfermedades profesionales y jubilaciones anticipadas porque existen síntomas y patologías asociadas a la edad y que afectan a la seguridad vial.
En este sentido, un estudio de la Universidad Politécnica de Cataluña establece que un conductor que realice 100.000 kilómetros al año tendría un índice de incidencia similar al de un trabajador de la construcción.
Hace una semana entró en vigor la norma europea que aumenta el tiempo de descanso obligatorio para los transportistas con el objetivo de reforzar la seguridad vial y reducir el número de accidentes de tráfico.
El reposo diario será de al menos 9 horas en lugar de las 8 actualmente, y los conductores de camiones tendrán que parar obligatoriamente al menos 45 horas consecutivas cada dos semanas, una pausa que no está contemplada en la legislación de la mayoría de los Estados miembros.
También se recorta el tiempo máximo de conducción de los transportistas hasta 56 horas por semana, en lugar de las 74 actuales.
Los Estados miembros son libres de aplicar reglas todavía más estrictas en el caso de transportes por carretera efectuados enteramente sobre su territorio, pero nunca pueden quedarse cortos respecto a las reglas mínimas definidas por la legislación comunitaria.
Con la introducción del tacógrafo digital, los inspectores podrán controlar los tiempos de descanso y conducción de los últimos 28 días, y en caso de infracción grave podrán inmovilizar al vehículo de inmediato.