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Una de las mejores armas para emprendedores y agricultores
El sector cooperativista murciano es uno de los más pujantes de España, con 1.644 entidades en funcionamiento
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PRESIDENTES. Juan Antonio Pedreño, presidente de Ucomur (i); Ramón Luis Valcárcel,y Santiago Martínez, presidente de Fecoam. / LEAL
Aún hay muchos que asocian la palabra cooperativismo con un modelo económico más basado en el voluntarismo ideológico que en la gestión empresarial pura y dura. También se piensa en entidades lentas de reflejos ante los vaivenes del mercado por la necesidad de poner de acuerdo a los socios.

La realidad es que las cooperativas de trabajo asociado proporcionan empleo a más de 20.000 personas en la Región de Murcia, mientras que las cooperativas agrarias comercializan los productos de 20.000 agricultores y ganaderos. Las primeras prevén facturar unos 2.500 millones de euros, lo que ya representa de por sí el 10% del PIB de Murcia; las segundas confían en superar con creces los 660 millones.

Este poderoso ámbito económico es el que va a tener cabida cada semana en el suplemento Cooperativismo Regional, que acaba de iniciar su andadura.

Murcia es la comunidad autónoma donde más está creciendo el número de cooperativas, a un ritmo de casi el 8% anual. Si se remonta al año 2000, el crecimiento es del 65%. De las 470 entidades constituidas en España durante el 2006, al menos 120 nacieron en la Región. Esto es, una de cada cuatro del país.

A día de hoy existen 1.644 cooperativas en la Comunidad murciana, de las que más del 90% están representadas por Ucomur, la asociación que integra a las empresas de trabajo asociado. El resto corresponde a cooperativas agrarias, de las que ochenta están integradas en Fecoam.

Murcia es la cuarta comunidad con mayor volumen de empleo cooperativo, detrás del País Vasco, Cataluña y Comunidad Valenciana. En empleos creados por las cooperativas de trabajo asociado, el reparto atribuye más de 9.500 a las cooperativas de servicios, 4.700 a las vinculadas con la agricultura, 2.900 a las de construcción y más de 2.500 a las de industria.

Aparte de ello, los cooperativistas integrados en las entidades de Fecoam proporcionaron trabajo en el campo a 23.407 jornaleros durante la campaña agrícola 2005/2006, de los que más de la mitad eran inmigrantes. A ellos se suman 14.500 trabajadoras de manipulado y envasado con contratos fijos-discontinuos. Las cooperativas agrarias en sí tienen en sus plantillas a 500 trabajadores fijos, entre personal de administración y técnicos.

En cuanto a facturación, ya hay siete cooperativas agrarias que mueven más de 30 millones de euros anuales: San Cayetano, Gregal, Agromediterránea, Alimer, Alia, Hortamira y Anecoop.

Éxito duradero

Juan Antonio Pedreño Frutos, presidente de Ucomur y de la Confederación Estatal de Cooperativas de Trabajo Asociado (Coceta) destaca que la economía social es uno de los mejores vehículos que existen para que los emprendedores saquen adelante sus ideas. Así, en la Región, la edad de la mayoría de los 20.000 asociados oscila entre los 24 y 35 años. El 48% son mujeres.

Otro dato importante es el hecho de que la esperanza de vida de las cooperativas de trabajo asociado es más elevada en comparación con la de las empresas tradicionales. El 51,4% de estas entidades sigue en funcionamiento a los cinco años de existencia, porcentaje que asciende al 75% al cabo de diez años. Los ingresos medios por cooperativa alcanzan los dos millones de euros.

«El principal objetivo de una cooperativa de trabajo asociado es generar empleo para los socios que la constituyen. Son entidades que surgen con una marcada orientación hacia quienes la integran. La gestión de la empresa o la participación de los resultados no se establece en función del capital aportado, sino por el trabajo realizado por cada uno de ellos», explica Juan Antonio Pedreño.

«Para este año -añade el presidente de Ucomur- confiamos en que habrá más cooperativas de trabajo asociado para prestar los servicios que prevé la nueva ley de Dependencia. Confiamos en que habrá más cooperativas de jóvenes recién licenciados, de inmigrantes que han buscado en nuestras tierras una esperanza de vida, de desempleados que buscan un futuro laboral estable. Confiamos en que habrá más cooperativas de trabajo nacidas en pueblos, creando tejido empresarial».

Pedreño calcula que el ritmo de creación de cooperativas en la Región se doblará este año hasta alcanzar las 250 sociedades, merced a las mejoras que incorpora la nueva ley regional, que entró en vigor el pasado 1 de enero.

Por su parte, la esperanza del presidente de Fecoam, Santiago Martínez Gabaldón, es paradójicamente contraria a la de Ucomur: la competitividad pasa por reducir el número de cooperativas agrarias por la vía de fusiones, a fin de formar grandes grupos agroalimentarios que concentren la oferta y traten de tú a tú a las cadenas de distribución comercial. Alimer, creada a partir de ocho cooperativas de Lorca, Cieza y Puerto Lumbreras es un buen ejemplo de ello.

En opinión de Santiago Martínez Gabaldón, las cooperativas agrarias serán un instrumento determinante para el éxito de las nuevas políticas de desarrollo rural, por cuando que son las principales generadoras de riqueza en los pueblos.

El presidente de Fecoam destaca que las cooperativas agrarias murcianas superan con creces a los competidores de terceros países en calidad, valor añadido y seguridad alimentarias. Sin embargo detecta un punto débil crucial, que es la dispersión de la oferta y la dificultad de mantener un abastecimiento continuado durante todo el año.

«La cooperativa -indica- no puede perder el contacto con el cliente en ningún momento. Nunca debe dejar huecos a los competidores de terceros países. Si no tiene producción propia, debe buscarla a través de alianzas o fusiones con otras cooperativas o incluso la reexportación».

Otro aspecto que destaca es la necesidad de ofrecer grandes volúmenes: «Hay que facturar entre 60 y 72 millones de euros al año para que las grandes cadenas comerciales te hagan caso».





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