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Una oferta de frutas diversificada para ir siempre sobre seguro
Frucimu, con más de 960 socios, escapa a las crisis de precios con campañas cortas en los momentos de mayor demanda
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MÁS CAPACIDAD. La cooperativa puede seleccionar y empaquetar entre 24.000 y 30.000 kilos de fruta a la hora con la nueva máquina. / J.C.H.
No jugársela con un solo producto. Éste es el lema que sigue Frutas y Cítricos de Mula, más conocida como Frucimu. Fundada en 1988 por un centenar de agricultores, a raíz de la grave crisis que azotó a los productores de albaricoque, es en la actualidad una de las cooperativas más grandes de la Región en cuando número de socios, con 969 productores. Sus cultivos abarcan 8.000 tahullas de regadío y 1.700 de secano.

Bajo las marcas Torre Azul y Frucimu, la cooperativa comercializa una media de 26 millones de kilos de frutas de hueso, cítricos y frutos secos. A saber, entre 4 y 5 millones de albaricoque búlida; 3 millones de albaricoque real fino; entre 5 y 6 de melocotón; 4 de limón verna; 2 de limón fino; 4 de naranja; 1,5 de pomelo y 600.000 kilos de almendra.

Esta diversificación de la oferta ha hecho que la cooperativa se escape de la mayoría de los desplomes de precios que se suelen dar una ver pasado el ecuador de cada campaña, según destaca Pedro Pérez de los Cobos, vicepresidente de Frucimu: «No nos la jugamos a una o dos cartas». Para ello cita el caso del limón: «Para el 15 de diciembre terminamos la venta de la variedad fino, y la verna la sacamos al mercado mucho antes de que lleguen los primeros cargamentos desde Argentina».

Otra de la ventaja es la de estar trabajando durante todo el año: del 15 de octubre a finales de mayo, con cítricos; del 15 de mayo a agosto, con fruta de hueso, y septiembre, con almendras y granadas. Estas últimas procedentes de los socios que Frucimu tiene en el Campo de Elche y Vega Baja alicantina.

Pérez de los Cobos resalta que, en cada campaña, «los beneficios de un producto acaban compensando los malos resultados de otro». Con todo, las frutas más rentables vienen siendo el albaricoque búlida, el pomelo y la almendra.

Comercializar una cosecha antes de que la cotización comience a decaer requiere una gran rapidez en cosecha y manipulado. Por ello, la cooperativa inauguró el pasado domingo una nueva maquinaria de calibrado y envasado para frutas y cítricos, que se une a otra ya existente, dedicada sólo a cítricos.

Entre ambas lineas de selección y manipulado, Frucimu es ya capaz de empaquetar hasta 30.000 kilos de cítricos o 24.000 kilos de frutas de hueso a la hora, cantidades suficientes para llenar 6 ó 7 camiones tráiler al día. Igualmente inauguró en el mismo día un almacén de suministros para los socios, que será abastecido por Sermuco. La inversión total ha sido de algo más de un millón de euros, unos 170 millones de las antiguas pesetas.

Manuel García, director comercial, subraya que la nueva maquinaria permitirá incrementar las exportaciones, especialmente melocotón. Añade que, en la actualidad, los mejores clientes están en Alemania, Italia, Francia, Hungría y Eslovenia. Y fuera de la Unión Europea, en Croacia y Suiza. Como anécdota, señala que también se envían cargamentos de almendra verde a Turquía y países árabes.

Aparte del incremento de las exportaciones de fruta fresca, otro reto de los socios de Frucimu es acometer una reconversión varietal en los cultivos menos rentables; esto es, los de albaricoque real fino, naranja sangrina y naranja verna.

«Lo malo es que, a día de hoy, no existen ayudas para estos tres casos, sólo para albaricoque búlida, melocotón y ciruela, que no son nuestro problema. La Administración regional nos debería echar una mano», indica Pérez de los Cobos.

Agua y márgenes

Y, por supuesto, está el problema del agua. Los socios de Frucimu se abastecen del Trasvase en un 50% y el porcentaje restante, del embalse de La Cierva y pozos. Los responsables de la cooperativa advierten de que apenas disponen de agua para salvar la futura cosecha de fruta -no por casualidad, la Comunidad de Regantes de Mula es una de las más eficientes de Europa-, pero no así para los propios árboles más allá del verano. «Yo he tenido que arrancar frutales en 40 tahullas para salvar las 60 restantes. Hay que tener en cuenta que se necesitan entre 6 y 8 años para que un árbol entre en producción», señala el presidente, Tomás Buitrago.

Otro problema no menor es el de los márgenes comerciales de las cadenas de distribución, como recuerda Pérez de los Cobos: «No puede ser que un kilo de melocotón valga en la estantería casi dos euros, mientras que en el campo se paga a quince céntimos».

Pese a tales adversidades, el consejo rector de Frucimu está convencido de que ganará la partida y mantendrá su posición de baluarte de la huerta muleña, así como su expansión más allá de la comarca e, incluso de la Región. Hay lista de espera de productores procedentes de otras cooperativas, un claro indicio de la solvencia de Frucimu.





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