Los consumidores pagaron por el limón fino un 1.000% más que lo que cobraron los agricultores - Agro Región - Suplemento agrario, ganadero y de desarrollo rural - Laverdad.es
La Verdad Digital  
   Webmail    Alertas   Envío de titulares   Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
AGROREGIÓN
Los consumidores pagaron por el limón fino un 1.000% más que lo que cobraron los agricultores
Foto
DISPARIDAD DE PRECIOS. Limones a la venta en un supermercado, durante este invierno. / LV
Mientras cientos de agricultores murcianos se tuvieron que resignar a que sus limones de invierno se pudrieran en los árboles, los consumidores ni lo notaron en los bolsillos. Un informe de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) revela que, durante el mes de marzo, la diferencia entre lo pagado en el campo por el limón fino y lo abonado en los comercios fue de nada menos que el 1.089%.

En concreto, los afortunados que lograron vender limón durante el mes pasado tuvieron que conformarse con una cotización media de 9 céntimos el kilo -el coste de producción es de 13 céntimos-, un valor que se multiplicaba por diez en las estanterías de los supermercados y fruterías, donde el precio habitual era de 98 céntimos.

En otras palabras, del precio final de cada kilo, 89 céntimos fueron a parar a los bolsillos de intermediarios y a las cuentas de las cadenas de distribución. Esta disparidad de precios entre origen y destino ha coincidido con la peor crisis que ha sufrido el sector citrícola murciano en su historia y que se ha saldado con el cierre de varias empresas.

El problema no se limitó al limón. Así, la mandarina registró en origen un precio medio de 15 céntimos el kilo que en destino se elevó a 1,20 euros, con un 800% de diferencia. La naranja, con un valor recibido por los agricultores de 16 céntimos el kilo y un precio en destino de 90 céntimos, supuso un margen comercial del 563%, según datos de UPA.

Los productores de hortalizas también tuvieron que resignarse a ver grandes disparidades entre la cotización en el campo y el precio de venta al público. Fue el caso de la lechuga, con un 800% de diferencia; el tomate, con un 735%; la alcachofa, con un 445%, o la coliflor, con un 380% de diferencia.

UPA denuncia que tales prácticas sumen a los agricultores a crisis permanentes, ya que muchos productos no cubren ni los costes de recolección (caso del limón) y los sobreprecios evitan un aumento de la demanda que permita absorber excedentes.

Para acabar con tal situación, el sindicato ha propuesto al Gobierno central las siguientes medidas:

Un doble etiquetado en las frutas y hortalizas que permita conocer cuánto se pagó al agricultor.

Intervención del Servicio de la Competencia para corregir los abusos de las empresas distribuidoras.

Medidas legislativas para evitar el encarecimiento injustificado de los precios: ley de márgenes comerciales.

Control y sanciones a quienes especulen con productos agroalimentarios.

Promoción de frutas y hortalizas.

Medidas para controlar la oferta del sector hortofrutícola.





Publicidad


Vocento