Es preciso recordar -para no olvidarnos- que nuestra queridísima ministra de Medio Ambiente y sus altos ejecutivos, a raíz de la derogación del Plan Hidrológico Nacional, nos realizaron una serie de promesas basadas en que el preciado líquido que necesitamos nos llegaría antes, con mayor calidad y a precios más reducidos.
Desde entonces han pasado ya tres años. Y continuamos peor, pues los recursos apenas llegan y las noticias de que disponemos respecto al precio son inasumibles, aunque prometan alguna subvención para los primeros años en que se logre obtener agua desalada que -por cierto- será insuficiente para compensar nuestro déficit hídrico, ya que siempre será complementaria.
A día de hoy, el asunto está peor, ya que apenas hemos recibido agua trasvasada y la escasa que nos llega procede mayormente del mismo origen pero más cara -a través del llamado Banco del Agua-, habiendo ocasionado ya la reducción de plantaciones hortícolas y frutos de escasos calibres que han resultado invendibles, como también puede ocurrir en las próximas campañas si no se reciben los recursos que se necesitan.
Es difícil comprender el pecado cometido para el castigo que estamos recibiendo -y no sólo el sector agrario-, considerándonos ciudadanos de segunda al no tener los mismos derechos que el resto del país y, en especial, que alguna comunidad vecina, donde el agua no es motivo de preocupación alguna para ningún sector empresarial
Está en juego el trabajo de años de hombres y mujeres de nuestra tierra y el futuro de nuestra agricultura, tan estimada en los mercados, exenta en general de ayudas comunitarias y con un amplio horizonte, por lo que no es entendible la asfixia a que está siendo sometida, que pueden dar lugar a abandonos de la actividad y a pérdidas irreparables.
El sector agrario desea realidades y no promesas incumplidas. Y menos mentiras preconcebidas ante acuerdos políticos de difícil comprensión. Fecoam es plural en lo concerniente a ideologías, pero unánime en cuanto a la necesidad de disponer de recursos hídricos suficientes.