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Rapidez de traslado y atención personalizada a los pacientes
La cooperativa Ambulancias de Lorca cuenta con uno de los servicios sanitarios más ágiles y completos de la Región
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CUIDADA ATENCIÓN. Uno de los conductores de la cooperativa introduce a un paciente en el vehículo. / PACO ALONSO/AGM
Se cerraba una etapa y se abría una cooperativa. Cuando la empresa para la que Fernando Pérez trabajaba como conductor de ambulancias cerró, nunca pensó que él acabaría presidiendo una cooperativa para conservar su puesto de trabajo. Ahora, él y los demás socios presumen de gestionar el servicio de ambulancias de la única zona donde no se generan listas de espera y de no fallar en los tiempos de respuesta.

AMBULANCIAS DE LORCA
Fecha de constitución: 1990

Número de trabajadores: 80

Número de ambulancias: 47

Facturación 2005: 2.971.589 euros

Servicios: Transporte periódico y de urgencias

Servicios: 600 al día

Pacientes transportados: 350 al día

Kilómetros recorridos: 46.000 al día



Empezaron a gestar el proyecto a finales de 1989. En 1990 se constituyeron como cooperativa ganando un concurso público de transporte sanitario del área de Lorca. «Empezamos con diez ambulancias en el año 90 y 12 trabajadores, y ahora tenemos una flota de 47 ambulancias y más de 80 empleados», explica orgulloso Fernando.

Conocieron el cooperativismo a través de la antigua Fundación para el Desarrollo Cooperativo (Fundescoop) de la mano de Antonio Peñalver y, conscientes de los beneficios de las cooperativas, se constituyeron en una más con la ayuda de Ucomur, con la que sigue manteniendo una fluida relación.

Con los 47 vehículos de los que disponen, 17 ambulancias colectivas, 3 de soporte vital avanzado y 27 ambulancias convencionales, prestan una media de 14.000 servicios al mes en dos áreas de actuación principales: Lorca y Águilas. Pero además gestionan los pacientes que residen en Totana, Puerto Lumbreras y Aledo.

«La clave está en la distribución estratégica de los coches», asegura Andrés Martínez, jefe de tráfico de la cooperativa. Diez vehículos situados en estas dos zonas de actuación que garantizan que, a la hora de salir para prestar un servicio, no se recorren distancias de más de 30 minutos, por lo que los tiempos de espera se ven enormemente reducidos.

Por otra parte, los servicios que prestan también se dividen en dos áreas, periódicos y de urgencias. Consultas, curas, terapias, diálisis, rehabilitaciones, y casos de emergencias son los servicios que ofrece esta cooperativa que traslada a 250 pacientes de media al día. Records de 46.000 kilómetros diarios -sobre todo, después de los festivos, y los lunes, al haber más consultas médicas-, y más de 600 servicios en el mismo período de tiempo son algunos de los datos que maneja esta cooperativa, y que van en aumento.

En 2005, las cuentas dicen que facturaron 2.971.589 euros, mientras que los números en 2006, todavía en elaboración, apuntan a que seguramente se superen los tres millones de euros.

En este innovadora cooperativa los tiempos de espera son un valor añadido. Desde que una llamada entra a una de las dos centralitas del puesto de mando y salta la alarma al coordinador, el tiempo medio de espera, en servicios de urgencias, es de 30 minutos, por lo que la calidad del sistema es evidente. La clave está en enrutar a los pacientes. Es decir, han diseñado un sistema por el que los conductores y los coches que diariamente tienen que seguir una rutina de traslado de pacientes -sobre todo en casos de rehabilitación- siempre son los mismos, de manera que se hace un «bloque compacto».

Este sistema tiene dos ventajas fundamentales. La primera es que el conductor, al conocer la dirección del paciente al que atiende diariamente y del que ya conoce sus necesidades de trasladado -en silla de ruedas, tumbado, con acompañante, etcétera- puede llevar a cabo una recogida más rápida y eficaz. Y la segunda es que se personaliza el trato con el paciente, por lo que el servicio para el enfermo resulta más satisfactorio.

Coordinado con el hospital

Pero este sistema no funcionaría si desde hace más de diez años no se siguiera una coordinación efectiva con el área de rehabilitación del hospital Rafael Méndez de Lorca, que es donde mayoritariamente se traslada a los enfermos.

A través de una comunicación diaria contrastan los listados de ambulancias y consultas, por lo que el médico de rehabilitación puede conocer la disponibilidad de los coches antes de dar cita a un paciente, y así generar la orden que asegura que el enfermo podrá ser trasladado.

De este modo, también se facilita la tarea a la hora de coordinar el servicio con pacientes que necesitan pruebas complementarias en otros hospitales, como el de La Arrixaca de Murcia.

«Vamos haciendo rutas para que cada hora entren ambulancias al hospital, dejen a un paciente y trasladen a otro, de manera que los pacientes van directos a su lugar de destino», explica Andrés Martínez. Gracias a esta coordinación y a los sistemas de calidad de la cooperativa, desde que el número de coordinación de emergencias 112 distribuye la llamada, en función del servicio que necesite el enfermo, los pacientes no esperan más de 45 minutos al regreso de la consulta, ni más de 30 minutos en consulta de urgencias.

Andrés Martínez destaca: «Nuestra competencia somos nosotros mismos, ya que estamos intentando hacer un servicio de calidad». Cada 4 años tienen que acceder a un concurso público del Servicio Murciano de Salud para renovar su concesión, por lo que, aunque parten con la ventaja de gestionar el servicio durante 17 años, deben seguir mejorando en sus procesos de calidad, gestión y formación, que les permitieron en el 2002 obtener el sello de calidad Aenor.

En base a la exigencia de calidad que ellos mismos se han marcado, cada 3 meses todos los vehículos pasan una revisión íntegra «supervisando pieza por pieza, y de arriba abajo», mientras que el reglamento estipula que esta se debería hacer una vez al año.

Igualmente se desinfectan ambulancias, se revisan botiquines y se lleva un control sistemático de los medicamentos, por lo que la calidad del servicio se ve incrementada notablemente. El requisito mínimo es el carnet de conducir BTP. Aunque lo ideal sería que el candidato tuviera un curso de primeros auxilios no es imprescindible, ya que si no lo tiene la cooperativa se encarga de facilitárselo, así como de integrarlo en los planes de formación anuales.

El Plan Anual de Formación del 2007 incluye las necesidades detectadas en un análisis previo, y se compone de cursos de atención sanitaria inmediata, un curso de enfermedades infecciosas y otro de conducción de ambulancias.

Está previsto que desde mayo a noviembre se celebren jornadas de atención psicológica en emergencias, de hábitos alimenticios en el trabajo, de pacientes con problemas sociales, para formarlos en su detección y ayuda. Por último, también impartirá unas jornadas para prevenir los problemas de espalda y articulaciones en los conductores de ambulancias.

Los simulacros de conducción peligrosa y los de emergencias también son parte de la formación, aunque en uno de los casos, la emergencia real sucedió antes que el simulacro. Hace tres años, más de 30 ambulancias se movilizaron en menos de dos horas. cuando a las tres de la mañana un autobús volcó en la carretera de Vera, recuerda el presidente de la cooperativa.

Los heridos tuvieron que ser trasladados a varios centros como el hospital Rafael Méndez, La Arrixaca, y el hospital Morales Meseguer de Murcia. Por este excelente trabajo, Ambulancias de Lorca recibió el agradecimiento del Ayuntamiento de Águilas.

A pesar de estos casos puntuales, consideran que son los grandes desconocidos del sector sanitario y que el reconocimiento público no les llega como a otros cuerpos, «pero la satisfacción del trabajo bien hecho nos recompensa», dice Andrés Martínez. Aunque en forma de cooperativa, este reconocimiento sí se ha hecho patente, siendo premiados en 1998 por Ucomur. Además han recibido el premio Mercurio del Sector Servicios de la Cámara de Comercio de Lorca en 2005, entre otros.

Sin accidentes

Siniestralidad cero. Este es el dato de los 17 años de funcionamiento de la cooperativa. Nunca han tenido un accidente con una ambulancia, ya que la filosofía es «no por mucho correr…».

Las quejas escasean, y es que no se ha producido ninguna lesión grave por un retraso del servicio, aunque sí algún parto por el camino han tenido que atender. «Pero eso era hace 10 ó 12 años cuando el sistema público no tenía un tejido sanitario tan extenso», apunta Fernando Pérez.





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