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AGROREGIÓN
Buenos precios para compensar mermas
Frucimu espera que la buena comercialización de albaricoque, melocotón y almendra compense el bache que sufrieron sus cítricos este invierno
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EN CESTAS. Trabajadores de la cooperativa apilando cajas con cestas de albaricoque. / J.C.H.
Cuanto más diversificada la oferta, menos riesgo de sorpresas desagradables. Ésta es la fórmula con la que cuenta la cooperativa Frutas y Cítricos de Mula, más conocida como Frucimu, a la hora de sortear los vaivenes del mercado. En la actual campaña, espera enjuagar la crisis de los cítricos de invierno -de la que ni siquiera el pomelo se salvó- mediante la excelente cotización que actualmente disfrutan el albaricoque y el melocotón, además los razonables precios del limón verna, todavía no afectados por la competencia argentina.

DATOS DE FRUCIMU
Presidente: Tomás Buitrago

Vicepresidente: Pedro Pérez de los Cobos

Director comercial: Manuel García

Año de fundación: 1988

Socios: 969, de los que el 90% son de la comarca del Río Mula, el resto está repartido por la Región

Instalaciones: 10.160 m2 edificados y cámaras frigoríficas con 3.000 m3 de capacidad; el pasado domingo se inauguró un almacén de suministros de 300 m2

Superficie de cultivo: 8.000 tahullas de regadío y 1.700 hectáreas de secano

Producción media: 26 millones de kilos

Productos: Albaricoque, melocotón, limón, naranja, pomelo y almendra. También vende cantidades pequeñas de ciruela y granada

Mercados: El 80% de los cítricos se exporta, al igual que el 40% del albaricoque y el 30% del melocotón. Los principales países destinatarios son Alemania, Italia, Francia, Eslovenia, Croacia, Hungría, Suiza, Chequia, Eslovaquia, Rusia, Bielorusia, Lituania, Letonia, Estonia y Estados Unidos

Industrias compradoras: Cofrusa, Iberfruta, Alcurnia y Mensajero

Facturación media: De diez a once millones de euros

Puestos de trabajo: 200 personas, la mitad en almacén y la otra mitad en el campo

Integración: Frucimu está asociada a Sermuco y Anecoop, esta última cooperativa le comercializa la cuarta parte de la producción



A primera vista no hay nada raro en ello. Todas las cosechas de fruta suelen arrancar con buenas expectativas de precio para posteriormente caer conforme se va incorporando producción al mercado. Pero Frucimu tiene dos bazas. Una es la nueva maquinaria de selección, manipulado y confección (en cestas y mallas) que adquirió el año pasado y que le permitirá despachar toda la producción de limón verna, albaricoque y melocotón antes de que la demanda se sature: durante estas semanas está sirviendo entre 60.000 y 100.000 kilos diarios de fruta, con tres turnos de trabajo en confección y dos en calibrado.

La otra baza (aunque relativa) es que tanto España como el resto de competidores comunitarios (Grecia, Francia e Italia) van a tener una cosecha mediocre, lo que aleja el riesgo de una saturación prematura.

Lo malo es que los socios de Frucimu no se han escapado de esa situación. La falta de agua para incrementar la savia de los árboles (los recursos hídricos de los cooperativistas dependen en un 50% del Trasvase Tajo-Segura) y de frío para robustecer sus brotes hizo que la floración y el cuaje de frutos fueran precarios. Los vendavales de marzo actuaron de remate. De acuerdo con las estimaciones de Frucimu, la cosecha de albaricoque será un 30% de lo normal y la de melocotón, un 80%.

Ante tal situación, los responsables de Frucimu han presupuestado la comercialización de entre 19 y 20 millones de kilos -bajo las marcas Torre Azul y Frucimu-, cuando la media anual de los últimos años viene siendo de 26 millones.

«Pero es más que posible que, con menos producción, obtengamos más ingresos que en años precedentes si se mantienen los actuales precios. De hecho, en los siete años que estoy en la cooperativa, nunca he visto pagar tanto por el albaricoque. Ojalá tuviéramos más que ofrecer», explica Manuel García, director comercial de Frucimu. «Hay un riesgo -añade-, y es que los precios finales se pongan demasiado altos para la ama de casa, como cuatro euros el kilo de albaricoque, y ésta deje de comprarlo. Espero que se mantenga un equilibrio razonable».

Tomas Buitrago, presidente de la cooperativa, confía en que la campaña de verano va a compensar los malos resultados de la de invierno. Al menos para las cuentas de Frucimu. «Eso no quita -matiza- que el efecto de los vendavales de marzo haya sido desastroso para los agricultores individuales, muchos de los cuales sólo van a recoger un 20% del albaricoque que esperaban. Deberían beneficiarse de medidas similares como las que se aplicaron con motivo de las heladas de hace dos años. No entiendo por qué la Administración todavía no ha tomado medidas ante semejante desastre».

Tomás Buitrago tampoco quiere restar dramatismo a la crisis del sector de cítricos. «Aunque Frucimu pueda compensar los buenos resultados de un producto con los malos de otro, para los agricultores que sólo producen limón fino o naranja no va a ser una buena campaña».

Pedro Pérez de los Cobos, vicepresidente de Frucimu, resalta que, ante dicha merma de producción, la política de ventas de la cooperativa está clara: «Vamos a vender en fresco todo el albaricoque y melocotón que sea posible. No vamos a dar de lado a la industria conservera, porque siempre la necesitaremos, pero deberá mejorar este año su oferta».

Manuel García confía en que este año, merced a la mueva maquinaria, la cooperativa venderá este año el 90% de su fruta confeccionada en cestas y mallas, lo que la sitúa por delante de la mayoría de las empresas frutícolas de la Región.

Y los clientes siguen aumentando -dentro del mercado nacional se han incorporado grandes distribuidores como Jovimer, Sanlúcar o Eurogroup-, al igual que la contrariedad de los responsables de las cooperativas ante la falta de suficiente producción para atender todos los pedidos.

Hay que tener en cuenta que el 80% de los cítricos de Frucimu se exporta, al igual que el 40% del albaricoque y el 30% del melocotón. A los veteranos, como Alemania, Italia, Francia, Eslovenia, Croacia, Hungría y Suiza, se han unido Rusia, Bielorrusia, Chequia, Eslovaquia, Lituania, Letonia, Estonia y Estados Unidos. Este último país, apremiado además por su desastrosa cosecha de cítricos.

Pero para la cooperativa muleña Frucimu hay un más allá de la campaña de fruta de hueso y ése está en la almendra. Tomás Buitrago cuenta con que la producción será menor (un 40% menos en el conjunto de la Región debido a la mala polinización y al carácter vecero del cultivo) pero con pepitas más grandes y de gran calidad.

Si se confirma la escasa cosecha de California, los precios podrían retornar al nivel de seis euros el kilo de pepita de años anteriores.





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