UNA LLAMADA A LA SOLIDARIDAD ANTE EL FUTURO QUE YA NOS AMENAZA.
Los españoles debemos ser conscientes de que las nieves y las lluvias que nos proporcionan el agua, si los científicos no se equivocan, irán desapareciendo a una velocidad que dependerá de lo que toda la humanidad, no sólo nosotros, haga con el medio ambiente.
Sin embargo los españoles YA podemos actuar. Tenemos muchos kilómetros de costas. El agua del mar estará ahí. Si la ciencia no proporciona otros métodos para obtener agua dulce, está la desalación. Ésta exige energía, transporte de energía y transporte de agua desalada.
Es pues la hora del poder político: instalación de generadores de energía renovable en todos los territorios (si fuera imprescindible habría que utilizar la nuclear); adecuación de la red eléctrica en sus aspectos técnicos y normativos, considerándola prioridad estratégica de primer orden; determinación del carácter público nacional de los terrenos necesarios para las desaladoras, así como para la red de trasvases que llevarían el agua desalada a donde se necesitara.
Y es hora de la solidaridad de los ciudadanos: el bien de todos nos exigirá a todos esfuerzos y cesiones. Los habitantes de las zonas costeras se verán especialmente afectados. Por eso, la realización de trasvases debería iniciarse por aquellos que podrían utilizarse actualmente para el transporte de agua en sentido contrario al que lo harán en el futuro: desde las cuencas con excedentes a las deficitarias de la costa mediterránea. Lo mejor que nos podría pasar es que el agua desalada no tuviera que recorrer jamás esos trasvases.


