DARWIN Y LA VIDA EXTRATERRESTRE
21-04-2002
Europa no quiere que Estados Unidos
posea un exagerado monopolio espacial. Darwin
es el nombre del proyecto europeo destinado
a caracterizar la existencia de sistemas planetarios
extrasolares que orbiten a estrellas cercanas,
para intentar de localizar alguno semejante
a la Tierra y comprobar si posee signos de presencia
de agua y de absorción de ozono, lo que
sería signo de posibilidad de vida.
Las investigaciones se realizarán
mediante complejas técnicas de Interferometría
Infrarroja espacial y el propósito equivale
a poder distinguir a 1000 km de distancia la
débil luz de la llama de una vela que
se encuentre junto a un farol encendido. Efectivamente,
en el rango de las longitudes de ondas visibles
la luminosidad de un planeta como la Tierra
comparada con la de su estrella o Sol, es del
orden de una milmillonésima parte de
éste. Desde 1993 la Agencia Especial
Europea (ESA) está estudiando los problemas
y soluciones, teniendo previsto que el lanzamiento
espacial del proyecto Darwin tenga lugar hacia
el año 2014, esperando que las imágenes
obtenidas sean mucho más detalladas que
las obtenidas por el telescopio espacial NGTS
(Next generation Space Telescope), cuya puesta
en órbita la realizarán conjuntamente
la NASA y la ESA en el año 2009.
INTERFEROMETRÍA. Para lograr tales
propósitos se utilizarán varias
estrategias. En primer lugar, usar las longitudes
de onda más convenientes. Por ejemplo,
las correspondientes al infrarrojo medio, con
lo que la detección se hace 1000 veces
más discriminatoria que en el visible,
aunque aun sigue habiendo una relación
de luminosidad de 1 en un millón. En
segundo lugar, utilizando técnicas interferométricas
que permiten anular las fuertes radiaciones
de la estrella, por intensas que sean, que acompañan
a las radiaciones que interesan, muy débiles,
que son las procedentes del planeta. Este tipo
de problema fue investigado en 1978 por Ronald
Bracewell, físico e ingeniero, que concluyó
que ello podría lograrse con un interferómetro
si las señales de algunos de los telescopios
se retrasasen levemente. Ajustando ese retraso
se anulan las señales del objeto más
brillante y solo queda la radiación del
débil. Otra última estrategia
será la de contar con una flotilla de
seis naves espaciales, dotada cada una de ellas
con un telescopio, distribuidas geométricamente,
hexagonalmente. Para la observación de
planetas cercanos a soles se necesita una gran
capacidad de discriminación, lo que significaría
telescopios de diámetros superiores a
los 30 metros, lo que queda lejos de las actuales
tecnologías. Así, el Hubble posee
2,3 metros de diámetro y el futuro telescopio
espacial NGST al que antes nos referimos podría
llegar a los 8 metros. En la Tierra, los mayores
poseen unos 10 metros. La solución al
problema también es la interferometría,
que comenzó a desarrollarse en el Reino
Unido, en los años 50, aplicada a los
radiotelescopios. Se trata de que una red de
pequeños telescopios entrelazados que
combinen sus señales funciona como un
gran telescopio. Esto es lo que sucederá
con los 6 pequeños telescopios individuales
espaciales, al integrarse sus señales,
de modo que la suma de sus observaciones equivalga
a la obtenible por un inmenso telescopio espacial,
a fin de dar una imagen final de alta resolución.
Las radiaciones recogidas procedentes de esos
seis telescopios espaciales serán recibidas
por otra nave receptora, donde se combinarán
y procesarán, existiendo otro satélite
de comunicaciones que servirá para recibir
y enviar las señales a la Tierra.
ESPACIAL. ¿Por qué se han
de utilizar telescopios situados en el espacio?.
Hay dos razones principales. La primera es que
la atmósfera de la Tierra interfiere
y bloquea las radiaciones de luz que ha de usar
el proyecto, consistentes en longitudes de onda
del infrarrojo medio. La segunda razón
se debe a la temperatura. A temperaturas cercanas
a la ambiente los propios telescopios emitirían
una radiación infrarroja que anegaría
a sus propias observaciones. La situación
sería comparable a usar un telescopio
normal de observaciones astronómicas
en un entorno con multitud de focos luminosos
dirigidos hacia el telescopio.
Con la solución espacial
la temperatura será de -233 ºC,
la cual es adecuada para los correspondientes
detectores, que pueden operar a -265ºC.
A esas temperaturas se anulan las radiaciones
infrarrojas (calor) del propio telescopio permitiendo
la búsqueda de las débiles señales
externas.
Otra razón principal para
usar el infrarrojo para las observaciones es
la de que la vida deja su marca en esta zona
de radiación. Por ejemplo, la actividad
biológica en la Tierra hace que las plantas
emitan a la atmósfera oxígeno
y los animales dióxido de carbono y metano.
Estos gases y el vapor de agua absorben ciertas
longitudes de onda del infrarrojo, lo que significa
unos patrones de reconocimiento asociados con
la actividad de la materia viva.
ÓRBITA. Darwin no
orbitará alrededor de la Tierra sino
que se situará más allá
de la Luna, a unos mil quinientos millones de
kilómetros de la Tierra, en dirección
opuesta al Sol, en una localización conocida
como L2, o segundo punto lagrangiano. Su descubridor,
junto a otros 4 puntos L de equilibrio, fue
el gran matemático italiano del siglo
XVIII Joseph Louis Lagrange. La ventaja de este
punto lagrangiano es que situados los telescopios
en L2, la Tierra, Luna y Sol permanecen siempre
"detrás", ya que L2 se mueve
alrededor del Sol a la par que la Tierra. Este
punto es tan interesante que cuando Darwin llegue
allí se encontrará con otros "compañeros"
espaciales ya lanzados o cuyo lanzamiento está
en proyecto, tales como Eddington , Herschel,
Planck, NGST o Gaia.
¿Cuáles son las
fases temporales para el desarrollo de Darwin?.
Actualmente los socios industriales de la ESA
se encuentran probando en los laboratorios el
funcionamiento de la técnica de anulación
interferométrica y desarrollando un instrumento
de este tipo que será instalado y probado
en el VLT (Very Large Telescope) en el año
2005. El VLT es un conjunto de un gran telescopio
terrestre de 8 metros de diámetro en
red con otros varios de menor tamaño.
El año siguiente, el 2006, se lanzará
SMART-2, que son dos naves que han de demostrar
la posibilidad de permanecer en formación,
lo que es esencial para el éxito de la
flotilla de las seis naves telescópicas
del Darwin que han de mantenerse siempre en
formación hexagonal. Por último,
en el 2014 tendrán lugar los lanzamientos
definitivos. Como la NASA tiene estudiado un
proyecto muy parecido es posible que, finalmente,
el proyecto Darwin sea conjunto entre la ESA,
la NASA y países como Rusia y Japón
que han mostrado su interés en participar.
Y el nombre de Darwin asociado a la evolución
de los seres vivos, en el futuro podría
estar también ligado a las pruebas de
existencia de vida en exoplanetas diferentes
al nuestro.