LOS ANTOJOS DE GORBACHOV
27-12-1996
Un antojo es un deseo vivo y pasajero
de alguna cosa. Pero, según la Real Academia
Española, también es "cualquier
lunar, mancha o tumor eréctil que suelen
presentar en la piel algunas personas, y que
el vulgo atribuye a caprichos no satisfechos
de sus madres durante el embarazo".
De acuerdo con esa creencia popular
es evidente, al observar la frente del estadista,
que los caprichos no satisfechos, durante el
embarazo, de la madre de Mikhail Gorbachov fueron
múltiples e intensos. También
presentaban destacadas marcas congénitas
vasculares en su piel, debidas a defectos en
el desarrollo de los correspondientes vasos
sanguíneos, otras famosas celebridades
políticas como Cicerón o el Rey
Jaime II de Escocia. Más aun, hasta un
tercio de los recién nacidos tienen antojos
en su piel, con diferentes intensidades, que
van desde los conocidos como picotazos de las
cigüeñas, inocuos, situados en el
cuello del bebé, hasta las denominadas
manchas de vino de Oporto. En el caso de los
indios americanos, negros y asiáticos,
hasta un 90% de ellos poseen manchas azul-negras
en las nalgas o en la espalda baja. En lenguaje
más científico, podemos hablar
de nevus o nevi (plural de nevus), es decir,
de lesiones congénitas de la piel ocasionadas,
en lugares determinados, por el descontrol proliferativo
de los vasos sanguíneos y de otras estructuras
dérmicas o epidérmicas. Sobre
su causa, los científicos acaban de descubrir
datos que echan por tierra las tradicionales
creencias populares al respecto.
VASCULARIZACION. La formación
de los vasos sanguíneos durante el desarrollo
embrionario, la vascularización, es un
proceso cuya regulación, por hoy, es
bastante desconocida. El origen de los vasos
sanguíneos está en unas células
denominadas angioblastos, presentes en el embrión
desde muy pronto. Los angioblastos se diferencian
hasta células endoteliales, que sufren
complejos mecanismos de división, crecimiento,
morfogénesis y remodelado, simultáneamente
a la vasculogénesis, es decir a la formación
in situ de las redes capilares primarias. La
función de esas células endoteliales
es básica para que transcurra adecuadamente
la angiogénesis, que es como se denomina
al crecimiento y ramificación de los
vasos sanguíneos. Si en estos procesos
aparecen anormalidades durante el desarrollo
embrionario, dan lugar a los nevi o antojos
de los recién nacidos. Pero, un descontrol
de la angiogénesis ocurre también
en los adultos como requisito para la diseminación,
por metástasis, de muchos cánceres.
Por ello, no es de extrañar la relación
existente entre ciertos tipos de nevi y su condición
precancerosa. Y es evidente que de los conocimientos
sobre estos mecanismos y su regulación
podrán derivarse nuevas aplicaciones
diagnósticas y terapéuticas en
muchas condiciones patológicas.
ANTOJOS Y GENES. Desde
ahora, las creencias populares sobre las causas
de los antojos congénitos resultan insostenibles.
En el número que hoy aparecerá
de la importante revista CELL se incluyen unos
trabajos que dan nueva luz sobre el tema, produciendo
"progresos excitantes en la biología
vascular, ya que empiezan a revelar las bases
moleculares del proceso de remodelación
vascular", tal como en un comentario escribe,
en la misma revista, el profesor Judah Folkman,
catedrático de Anatomía y Biología
celular del CHILDREN'S HOSPITAL de Boston.
Fue hace tres años cuando
grupos investigadores dirigidos por el doctor
John Mulliken, de ese mismo Hospital, y por
el profesor Bjorn Olson, de la HARVARD MEDICAL
SCHOOL, comenzaron a realizar un profundo estudio
genético sobre una amplia familia, en
cuyos miembros era muy alta la incidencia de
malformaciones venosas congénitas. La
Investigación ha dado como resultado
la caracterización de un gen como responsable
principal de las anomalías. En las personas
normales el gen funciona adecuadamente y codifica
la síntesis de una proteína, la
TIE-2, que se aloja precisamente en las membranas
de las células endoteliales, que se alinean
en el interior de los vasos sanguíneos.
En la revista Nature del 6 de julio de 1995,
un grupo mixto de investigadores alemanes y
americanos ya habían anticipado que,
precisamente esta proteína TIE-2 y otra
muy parecida, la TIE-1, se hallaban y tenían
funciones importantes en las células
del endotelio vascular en desarrollo, aparte
de que ambas proteínas realizaban funciones
receptores. Lo que ahora se aclara es que los
defectos congénitos de los antojos se
deben a mutaciones del gen TIE-2, por lo que
podríamos preguntarnos cuál es
el papel normal de la proteína TIE-2
ya que al mutar el gen que la codifica se originan
los antojos congénitos.
TIE-2. Sabemos que el ensamblaje
venoso se realiza por etapas: primero las células
endoteliales (que recubrirán las paredes
interiores) forman tubos y retoñan ramas;
después, otras ciertas células
precursoras de lo que será músculo
liso emigran hacia esos tubos, y reciben una
señal que hace que se diferencien y se
enrollen externamente alrededor de los tubos
para construir la pared del vaso sanguíneo.
La armonización del proceso parece realizarse
a través de una especie de diálogo
molecular entre las células precursoras
del músculo liso y las endoteliales del
tubo sanguíneo en desarrollo. También
en la revista CELL, el grupo investigador del
Dr. Thomas Sato aporta datos que permiten reconstruir
ese "diálogo" de un modo simplificado:
1. Las células precursoras
musculares situadas en la vecindad del tubo
fabrican y secretan un mensaje en forma de proteína:
la angiopoyetina-1.
2. La angiopoyetina-1 viaja y reconoce específicamente
a la proteína receptora TIE-2, situada
en las células endoteliales del tubo.
3. Esa unión específica proteína-receptor
provoca que las células endoteliales
secreten otro mensaje químico, por ahora
desconocido, que retorna hasta las células
musculares precursoras.
4. El mensaje hace que estas células
emigren, se diferencien y cubran externamente
los tubos venosos, revistiéndolos de
una musculatura lisa.
En los defectos congénitos de los antojos
lo que falla, en ciertos lugares, es la producción
de proteína TIE-2, por lo que el desarrollo
de la red venosa, la angiogénesis, resulta
defectuosa. Se espera que estos nuevos descubrimientos
y los que prontamente seguirán, hagan
posible, a diez años vista, el diseño
de drogas que permitan controlar las anormalidades
del diálogo citado, que originan alteraciones
vasculares como las que tan visiblemente están
presentes en la frente de Gorbachov. Pero más
importante aun, ello permitirá conocer
y posiblemente intervenir en el proceso de angiogénesis
patológica que favorece las metástasis
cancerosas.