ESPECIALES
JUAN M. BENÍTEZ ENÓLOGO-GERENTE DE BODEGAS PEDRO LUIS MARTÍNEZ
«Nuestros vinos pertenecen a la vanguardia de la D.O. Jumilla»
Bodegas Alceño obtuvo dos galardones en el certamen, medalla de oro por su Alceño Dulce y medalla de plata por su elaboración en la variedad Syrah
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Juan Miguel Benítez prueba uno de sus vinos producidos recientemente. /Raul Tortosa
Juan Miguel Benítez, director de Bodegas Alceño se muestra muy satisfecho con los resultados obtenidos por su producción en la última edición del Certamen de Calidad de los vinos de Jumilla.

¿Cómo valora los resultados obtenidos en la pasada edición del XIII Certamen de Calidad de los vinos de Jumilla?

Nuestra valoración no puede ser más que positiva. Es un hecho que el nivel de calidad de los vinos presentados a concurso ha aumentado año tras año, al igual que el número de vinos participantes. Por eso, el obtener dos galardones en este concurso nos gratifica enormemente porque nos demuestra que nuestra bodega está haciendo las cosas bien y que nuestros vinos reúnen cualidades suficientes para pertenecer a la vanguardia de los vinos de Jumilla.

¿Es significativo para ustedes la obtención de la medalla de plata en un vino con madera de añadas anteriores a 2004 y de la variedad Syrah? ¿Significa eso que han llegado a dominar el envejecimiento en madera de una variedad relativamente reciente en la D.O?

Claro que es interesante, porque esta variedad de uva todavía es desconocida para mucha gente. Que el consumidor medio identifique a la uva Monastrell con Jumilla no es difícil, pues es la uva tinta autóctona de nuestra tierra. Ahora, el siguiente reto es que el público se vaya familiarizando con otras variedades de uva que se han ido introduciendo en nuestros viñedos en los últimos años, y que han tenido una contribución esencial al tremendo salto adelante en calidad de la industria del vino en nuestra tierra. La variedad Syrah es una de ellas. A pesar de ser una uva foránea, implantada en nuestros campos hace muy poco tiempo (principios de los noventa), ha demostrado una excelente adaptación a las condiciones climáticas y geomorfológicas de nuestra tierra. En el caso particular de nuestra bodega, la estamos utilizando desde que comenzamos a embotellar los vinos de la marca Alceño para ensamblarla en nuestros tintos, junto con la predominante Monastrell y la también clásica Tempranillo. Los excelentes resultados de la uva Syrah nos hicieron pronto plantearnos crear un vino monovarietal de esta uva, siendo la actual (2004) la segunda añada de este vino (la anterior fue 2003). Estamos muy satisfechos con este vino.

La trayectoria de Alceño Dulce ha sido meteórica en muy poco tiempo, ¿la medalla de oro obtenida consolida esta trayectoria?

Efectivamente, la historia de este singular vino es una historia corta, pero plagada de premios y reconocimientos. Nuestro Alceño Dulce -vino tinto de licor elaborado 100% con uvas Monastrell- es producto de un verdadero proyecto de enología que no estuvo exento de dificultades, pero cuyo resultado ha compensado con creces el esfuerzo. Al igual que sucede con nuestro Alceño Syrah, actualmente está en el mercado la segunda añada (2004) de este vino, que se ha convertido en el vino más premiado de nuestra gama y que definitivamente nos diferencia de otras bodegas.

¿Cuál es la fórmula, si la hay, para que la gama Alceño sea una de las más apreciadas por el consumidor murciano?

Bueno, aparte de nuestro permanente compromiso con la calidad, seguramente el consumidor murciano nos valora por nuestra orgullosa y sincera identificación con Jumilla y la Región de Murcia. Hablar de Alceño es hablar de vinos de nuestra tierra. Además, somos una bodega pequeña, tradicional y de propiedad familiar (familia Martínez) desde su fundación (año 1870), en la que trabajamos personas sencillas y honradas y posiblemente esto también acaba transmitiéndose a nuestros clientes.

¿En qué proyectos de carácter enológico están involucrados actualmente?

El proyecto enológico que más nos ilusiona es el desarrollo de un vino tinto de gama alta, de los conocidos como de ‘alta expresión’. Bajo la marca Hilanda, y a partir de cepas Monastrell cuidadosamente seleccionadas, estamos preparando un vino que se posicionará en lo más alto de nuestra gama. Por otra parte, tenemos también en el horizonte un ambicioso proyecto para construir una nueva bodega que, por supuesto, estará dotada con las capacidades técnicas más avanzadas y nos permitirá seguir ofreciendo al público vinos de la más alta calidad.

En cuanto a la comercialización de sus vinos en el mercado español e internacional, ¿cómo calificaría su posicionamiento?

Tenemos todavía mucho camino por recorrer, incluso a nivel nacional. A las bodegas de Jumilla nos cuesta mucho trabajo posicionar nuestros vinos en muchas plazas de nuestro propio país. La realidad es que en España hay mucha oferta, muchas denominaciones de origen y Jumilla es una D.O. minoritaria y poco conocida (todavía).

A nivel internacional nos sucede algo parecido: los vinos de ciertas zonas de España llegan antes que los nuestros. Sin embargo, eso no impide que se puedan encontrar vinos de Pedro Luis Martínez en países como el Reino Unido, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Japón e incluso Taiwan y Corea del Sur. Además, la extraordinaria evolución de nuestros vinos en los últimos años no ha pasado inadvertida para los expertos que, en algunos mercados (como por ejemplo Robert Parker en Estados Unidos) desempeñan una labor de divulgación y prescripción positiva de los vinos de Jumilla que incluso traspasa fronteras y nos ayuda a ser optimistas de cara al futuro.

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