Juan Miguel Benítez, director de Bodegas Alceño se muestra muy satisfecho
con los resultados obtenidos por su producción en la última edición
del Certamen de Calidad de los vinos de Jumilla.
¿Cómo valora
los resultados obtenidos en la pasada edición del XIII Certamen de Calidad
de los vinos de Jumilla?
Nuestra valoración no puede ser más
que positiva. Es un hecho que el nivel de calidad de los vinos presentados a concurso
ha aumentado año tras año, al igual que el número de vinos
participantes. Por eso, el obtener dos galardones en este concurso nos gratifica
enormemente porque nos demuestra que nuestra bodega está haciendo las cosas
bien y que nuestros vinos reúnen cualidades suficientes para pertenecer
a la vanguardia de los vinos de Jumilla.
¿Es significativo para ustedes
la obtención de la medalla de plata en un vino con madera de añadas
anteriores a 2004 y de la variedad Syrah? ¿Significa eso que han llegado
a dominar el envejecimiento en madera de una variedad relativamente reciente en
la D.O?
Claro que es interesante, porque esta variedad de uva todavía
es desconocida para mucha gente. Que el consumidor medio identifique a la uva
Monastrell con Jumilla no es difícil, pues es la uva tinta autóctona
de nuestra tierra. Ahora, el siguiente reto es que el público se vaya familiarizando
con otras variedades de uva que se han ido introduciendo en nuestros viñedos
en los últimos años, y que han tenido una contribución esencial
al tremendo salto adelante en calidad de la industria del vino en nuestra tierra.
La variedad Syrah es una de ellas. A pesar de ser una uva foránea, implantada
en nuestros campos hace muy poco tiempo (principios de los noventa), ha demostrado
una excelente adaptación a las condiciones climáticas y geomorfológicas
de nuestra tierra. En el caso particular de nuestra bodega, la estamos utilizando
desde que comenzamos a embotellar los vinos de la marca Alceño para ensamblarla
en nuestros tintos, junto con la predominante Monastrell y la también clásica
Tempranillo. Los excelentes resultados de la uva Syrah nos hicieron pronto plantearnos
crear un vino monovarietal de esta uva, siendo la actual (2004) la segunda añada
de este vino (la anterior fue 2003). Estamos muy satisfechos con este vino.
La
trayectoria de Alceño Dulce ha sido meteórica en muy poco tiempo,
¿la medalla de oro obtenida consolida esta trayectoria?
Efectivamente,
la historia de este singular vino es una historia corta, pero plagada de premios
y reconocimientos. Nuestro Alceño Dulce -vino tinto de licor elaborado
100% con uvas Monastrell- es producto de un verdadero proyecto de enología
que no estuvo exento de dificultades, pero cuyo resultado ha compensado con creces
el esfuerzo. Al igual que sucede con nuestro Alceño Syrah, actualmente
está en el mercado la segunda añada (2004) de este vino, que se
ha convertido en el vino más premiado de nuestra gama y que definitivamente
nos diferencia de otras bodegas.
¿Cuál es la fórmula,
si la hay, para que la gama Alceño sea una de las más apreciadas
por el consumidor murciano?
Bueno, aparte de nuestro permanente compromiso
con la calidad, seguramente el consumidor murciano nos valora por nuestra orgullosa
y sincera identificación con Jumilla y la Región de Murcia. Hablar
de Alceño es hablar de vinos de nuestra tierra. Además, somos una
bodega pequeña, tradicional y de propiedad familiar (familia Martínez)
desde su fundación (año 1870), en la que trabajamos personas sencillas
y honradas y posiblemente esto también acaba transmitiéndose a nuestros
clientes.
¿En qué proyectos de carácter enológico
están involucrados actualmente?
El proyecto enológico que
más nos ilusiona es el desarrollo de un vino tinto de gama alta, de los
conocidos como de alta expresión. Bajo la marca Hilanda, y
a partir de cepas Monastrell cuidadosamente seleccionadas, estamos preparando
un vino que se posicionará en lo más alto de nuestra gama. Por otra
parte, tenemos también en el horizonte un ambicioso proyecto para construir
una nueva bodega que, por supuesto, estará dotada con las capacidades técnicas
más avanzadas y nos permitirá seguir ofreciendo al público
vinos de la más alta calidad.
En cuanto a la comercialización
de sus vinos en el mercado español e internacional, ¿cómo
calificaría su posicionamiento?
Tenemos todavía mucho camino
por recorrer, incluso a nivel nacional. A las bodegas de Jumilla nos cuesta mucho
trabajo posicionar nuestros vinos en muchas plazas de nuestro propio país.
La realidad es que en España hay mucha oferta, muchas denominaciones de
origen y Jumilla es una D.O. minoritaria y poco conocida (todavía).
A
nivel internacional nos sucede algo parecido: los vinos de ciertas zonas de España
llegan antes que los nuestros. Sin embargo, eso no impide que se puedan encontrar
vinos de Pedro Luis Martínez en países como el Reino Unido, Holanda,
Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Japón e incluso Taiwan y Corea
del Sur. Además, la extraordinaria evolución de nuestros vinos en
los últimos años no ha pasado inadvertida para los expertos que,
en algunos mercados (como por ejemplo Robert Parker en Estados Unidos) desempeñan
una labor de divulgación y prescripción positiva de los vinos de
Jumilla que incluso traspasa fronteras y nos ayuda a ser optimistas de cara al
futuro.