Hablar de Jumilla es hablar de vino, y viceversa. La calidad de la producción
vitivinícola de esta localidad ha ido creciendo con el correr de los años.
La variedad típica, la uva Monastrell, da vinos robustos y potentes que
gracias a la modernización en los sistemas de cultivo y en el vinificación
ha logrado superar aquella reputación que la calificaba como una uva poco
fina y propensa a la oxidación.
De hecho, en Jumilla se ha adelantado
la fecha de la vendimia a finales del mes de agosto, en vez de mediados de septiembre,
a fin de conseguir una uva con menos graduación pero sin perder el color
y los aromas típicos de la Monastrell. La cosecha se lleva rápidamente
a la planta vinificadora para su prensado y posterior fermentación, proceso
que se realiza en depósitos de acero inoxidable con un minucioso control
de temperatura para precisamente evitar los riesgos de oxidación.
En
la variedad está el gusto
La localidad de Jumilla produce
vinos de muchas clases. Todos ellos con la personalidad propia que otorga la variedad
de la uva utilizada. Sus tintos jóvenes, por ejemplo, son de color rojo
rubí intenso, francos en nariz y cálidos en boca, son ideales para
el consumo acompañado de carnes, asados y caza en general.
Por su
parte, los crianzas, que han ido surgiendo durante la década de los noventa,
también son fiel reflejo de la potencia de la uva Monastrell. Con un color
picota y con mucha capa, sus aromas dejan entrever una buena adaptación
entre la madera y la fruta. En boca son redondos, expresivos, potentes, tánicos
sin llegar a ser agresivos, y con un final largo.
Los vinos dulces tintos
de la variedad Monastrell también merecen ser resaltados. Son de gran tradición
en la zona y de alguna manera son los herederos de aquellos fondillones que gozaron
de tanto prestigio en toda España hace ya algunos años. En la actualidad,ya
son muchas las bodegas de Jumilla que, con las ventajas de las nuevas técnicas,
están volviendo a recuperar estos vinos tan especiales.
Por último,
los rosados y los blancos de Jumilla completan la gama de vinos de la localidad.
Los primeros son de color rojo cereza con aromas frutales muy vivos, plenos y
frescos en la boca; mientras que los blancos se caracterizan por su color pajizo
dorado y por ser muy equilibrados en boca. Ambas variedades se comercializan a
través de más de 80 marcas jumillanas diferentes.