La Estación Enológica y Bodega
Experimental de Jumilla, entidad fundada por la Consejería de Agricultura
de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, se encuentra próxima
a cumplir 20 años de funcionamiento avocados a diversas trabajos de investigación,
tareas que buscan mejorar la calidad de la producción vitivinícola
de la zona.
El estudio de variedades blancas y de los cruces de monastrell
con cabernet sauvignon y syrah, así como la determinación de la
densidad de plantación óptima para las condiciones de riego existentes,
son dos de los aspectos en los que la entidad se encuentra trabajando en la actualidad.
«Se
sigue estudiando el comportamiento de variedades tintas como tempranillo, merlot,
cabernet sauvignon, petit verdot en distintas condiciones de cultivo, que aportan
complejidad a los vinos, y variedades blancas como malvasía y verdejo,
que pueden adaptarse en determinadas condiciones y producir vinos de calidad en
nuestra Región. Son muchos los esfuerzos de las bodegas para conseguir
vinos blancos de calidad, y en este sentido las variedades anteriores, así
como los cruces de Monastrell con otras variedades que originan uvas blancas,
son líneas de trabajo que pueden dar resultados a medio plazo», indica
Adrián Martínez Cutilla, director de la Bodega Experimental.
Dentro
de los cruces de Monastrell por Cabernet Sauvignon y Monastrell por Syrah, hay
individuos blancos y tintos que tienen, por los análisis realizados en
las uvas, aptitud para producir vinos de calidad. Se han realizado plantaciones
experimentales de estos cruces con el fin de poder realizar elaboraciones que
concreten esta aptitud previsible.
Las cepas por hectárea
En
cuanto a la densidad de plantación en cultivos de riego para la variedad
Monastrell, cabe indicar que el cultivo tradicional en la zona ha sido en secano
con una densidad de plantación muy baja, entre 1.100 y 1.600 cepas por
hectárea. La introducción del riego y los nuevos sistemas de cultivo
ha hecho necesario aumentar esta densidad de plantación, y los propios
Consejos Reguladores contemplan la diferenciación de secano y regadío,
admitiendo densidades de plantación diferentes para cultivos en regadío.
Por ejemplo, en la D.O. Yecla se habla de un mínimo de 1.600 cepas por
hectárea, en la D.O. Bullas, de un mínimo de 2.200 cepas por hectárea,
mientras que en la D.O. Jumilla se habla de un máximo de 3.200 cepas por
hectárea. «Esta disparidad de criterios se debe, sobre todo, a situaciones
culturales diferentes. La densidad de plantación es una práctica
cultural que condiciona de por vida el potencial de calidad del viñedo.
La introducción de espalderas y el riego hace necesario un estudio que
determine en qué condiciones se puede aumentar la calidad de los vinos
y conseguir un rendimiento económico aceptable de la explotación»,
resalta Martínez.
Una buena uva
Por otro lado,
la Bodega Experimental insiste en la importancia de obtener vendimias con un alto
grado de sanidad, integridad, estado de maduración y composición.
«Hasta ahora cualquier tipo de uva, sin importar su estado se admitía
como adecuada para la elaboración de vinos. El despegue de ciertas Denominaciones,
como el Priorato, ha obligado a otras D. O. a volver la vista hacia las viñas
y a retomar el principio de que el vino tinto se hace en la viña, y de
aquí la importancia de controlar las producciones, de cuidar la sanidad
e integridad física de la vendimia, y de la clasificación de la
uva en bodega en función del tipo de vino a obtener», indica Martínez.
Para
ello, la Bodega Experimental sugiere la aplicación de la técnica
de análisis en infrarrojo, para conseguir una clasificación rápida
y fiable de la composición de la uva. Con las muestras de control de calidad
de los consejos reguladores se procederá a una analítica completa
(grado, densidad, extracto, acidez total, acidez volátil, pH, azúcares
reductores, intensidad de color, antocianos, polifenoles y parámetros CIELab),
que unida a la valoración de los comités de cata proporcionarán
grupos de calidad en función de la composición del vino. Estos grupos
de calidad pueden servir de referencia a la hora de buscar grupos de calidad en
las uvas, cuyo fin último será el valorar éstas de una forma
objetiva. Asimismo, los aromas juegan un papel decisivo en la calidad de los vinos.
Su estudio previo ofrecerá un conocimiento mayor en cuanto a momentos de
vendimia, técnicas de elaboración y valoración de uvas.