Especial '35 Años de La Verdad Albacete - 27/5/2008' - laverdad.es

Adiós al alto de la Villa, bienvenida al Polígono de San Antón

Caos urbanístico. Se inició la demolición del «barrio chino» donde se levantó Villacerrada y la construcción de una nueva barriada en el terreno que dejó libre la vieja estación de trenes



MAITE MARTÍNEZ ALBACETE
Los albaceteños en 1973 despertaban poco a poco ante los acuciantes problemas que vivía la ciudad, una ciudad a la que estaba pasándole factura la euforia y anarquía urbanística iniciada en los 60 que dio lugar a que en menos de dos décadas se hubiesen ocupado todas las reservas de suelo.

Surgen las barriadas periféricas, algunas construidas fuera de toda regulación urbanística, son edificios levantados a veces por los propios vecinos. También por aquellos años continúa la edificación de polígonos de casas sociales, impulsados por el Ministerio de la Vivienda y la Obra Sindical del Hogar, con los que se trata de dar solución a la escasez de hogares para la clase obrera y que, a su vez, servían para dar trabajo a quienes emigraban del campo buscándose la vida en la capital.

El Boletín Oficial de ese año cifra en 98.541 los vecinos censados en la ciudad. Junto con Almansa es el único municipio de la provincia que no pierde habitantes. Es el éxodo rural. Quienes no emigran al extranjero o otras provincias más prósperas, terminan en la capital donde se vivía a la espera de una «aurora industrial» gracias a Campollano donde se prometían 20.000 empleos. De momento, había 52 industrias instaladas donde trabajaban 2.800 personas.

Días antes de que La Verdad saliese a la calle, en abril, se inauguraban las primeras 54 viviendas de las 414 que se edificaron en el Barrio Pedro Lamata, una actuación oficial, carente de equipamientos y levantada fuera de los límites del suelo urbano.

Ya en los 40, la Obra Sindical del Hogar había construido las Casas Baratas y las Grilleras. A finales de 1973 estaban listas para entregar las primeras 539 viviendas del barrio Hermanos Falcó y, no sin superar ciertas reticencias municipales, la Obra Sindical había conseguido permiso para construir otras 700 casas más en ese mismo barrio en un suelo que estaba a la espera de ser recalificado por un Plan de Urbanismo que no terminaba de llegar.

«Del inefable caos urbanístico, a una ordenación a rajatabla», se anunciaba. Mientras tanto, la corporación actuaba con manga ancha, dando facilidades para que las obras nuevas no se quedasen bloqueadas, se hablaba de «tensión» entre los constructores y de la riqueza que se podía perder por culpa de un Plan General de Ordenación Urbana que no terminaba de llegar. Encargado en 1970 al arquitecto Francisco Rodríguez Acosta, se hablaba de que en el verano del 73 estaría listo, aunque al final hubo que esperar a 1977 para que entrase en vigor.

El Alto de la Villa

Con el planeamiento empantanado, Albacete vivía pendiente de su gran reforma urbanística, «del caos urbanístico, a una ordenación a rajatabla», se decía. Pero, aquel año de 1973, se abordaron algunos planes parciales donde se pusieron grandes esperanzas.

Uno de estos planes fue el del polígono de San Antón, un barrio que empezó a urbanizarse en el terreno que había dejado libre la estación de tren. Tras darle más de una vuelta a los planos, se decidió reservar suelo en este barrio para construir una Estación de Autobuses, ante las molestias que causaban las 60 salidas diarias, y otras tantas llegadas, de autocares a la ciudad que tenían su punto de encuentro «provisional» en la Avenida Muñoz Grande. En San Antón, que primero se llamó barrio de la Paz, se hablaba de construir una mini-ciudad con anfiteatro, colegios, iglesia, dispensario y galerías comerciales.

El otro gran plan de cirugía urbana del 73 fue el del Alto de la Villa, que daría paso a Villacerrada con sus 25 edificios de ocho alturas, su parking subterráneo y su mercado municipal. «Al viejo barrio chino le llegó la hora H», escribió Sánchez de la Rosa, en uno de los muchos artículos que escribió contando el inicio la demolición y desescombro de las viejas casas de este barrio. Una tarea que se hizo no sin cierta oposición vecinal, pues hubo anécdotas, como la protagonizada por dos hermanas solteras, las inquilinas de la Casa Mañas, que se atrincheraron en su vivienda enfrentándose a la piqueta. Una «nota sentimental» para una noticia que, junto a la operación de saneamiento de la ciudad, fue considerada como la más importante del urbanismo local de la época.

Los rascacielos y la piqueta

Con un plan de urbanismo empantanado y que acumulaba años de retraso, apareció el controvertido, y delicado, asunto de las alturas de los edificios cuyos límites muchos se habían saltado a la torera. «Se han tolerado callejones, alturas que asfixian al vecindario y calles estrechas que generan problemas de tráfico», decía un articulista de La Verdad, que se lamentaba de la construcción de «una torre en la Plaza del Caudillo que destruye el conjunto».

Una altura que, a veces, daba vértigo hasta los propios concejales. En un pleno, el concejal Abelardo Sánchez, sin desmerecer el «valor social» de la cooperativa de viviendas Sagrada Familia, consideraba excesivas las alturas del polígono de Huerta de Marzo, donde llegaron a proyectarse más de 800 viviendas en bloques de 8 plantas y torres de 18 alturas, al final sólo se construyeron 280 pisos en varios bloques y una torre.

También mostró cierta sensibilidad la concejal Rosario Juntos, cuando rogó al pleno que se «adquiriesen o salvasen de la destrucción detalles» del edificio del Banco Central que se iba a demoler, situado en la entonces llamada Plaza del Caudillo, hoy del Altozano. Ramón Ferrando se lamentó en La Verdad de que esos detalles «ya tienen amo». Una vez más, la «implacable piqueta» triunfó, igual que lo hizo con la Casa de los Picos, de cuya posible desaparición advertía ya un artículo publicado ese año, «un cartel anuncia la construcción de una nueva imprenta, ¿acaso va a desaparecer la Casa de los Picos?», se preguntaba el redactor que dio la voz de alarma.


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CONSTRUCCIÓN EN ALTURA Y DESTRUCCIÓN DE VALIOSOS EDIFICIOS








 
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