Especial '35 Años de La Verdad Albacete - 27/5/2008' - laverdad.es

Los que mandaban

Altos cargos. Federico Gallo Lacárcel era el gobernador civil de Albacete, Antonio Gómez Picazo presidía la Diputación y el alcalde de la ciudad era Gonzalo Botija Cabo



SÁNCHEZ DE LA ROSA ALBACETE
El día que vinimos al mundo, quiero decir a la calle Mayor, siendo mayo florido, quien tenía la sartén por el mango -y como en Tartufo, el mango también- era Franco, a quien le regalamos, la primera vez que vino por aquí, además de un plano original de la Feria, la Medalla de oro de la ciudad.En aquella ocasión, marzo de 1946, la multitud lo recibió en el Altozano y desde el balcón central del Ayuntamiento dijo "aquí, aquí si están mis poderes", parafraseando a Cisneros.

El cardenal había organizado una milicia urbana a la que llamó Gente de la Ordenanza, y con ella se enfrentó a sus enemigos. Según la leyenda, mostró las tropas que le servían diciendo "estos son mis poderes", con lo que dejaba claro en qué basaba la legitimidad que ponían en duda los nobles. El general, a sabiendas o no de esta circunstancia histórica, utilizó la metáfora, que provocó una aclamación clamorosa. Ya tenía el Caudillo la adhesión esperada. Por segunda y última vez, el general volvió a Albacete en junio de 1963 para inaugurar los pantanos de Camarillas y Cenajo.

En un arengario colocado ante el instituto del Parque pronunció unas frases de cortesía y salió pitando. Por cierto, el pequeño atril lo había construido el pintor José Antonio Lozano, a quien se hizo responsable de su seguridad y le obligaron a permanecer de guardia en el estrado toda la noche, en previsión de algún desagradable incidente. También le concedieron la Medalla de oro de Campollano, pero esta vez le fue entregada en El Pardo.

El jefe del Estado solía venir a la finca Orán a cazar, y , aparte de sus poderes, como en el resto del país,tenía aquí una presencia testimonial, el Altozano del siglo XVI llevaba su nombre, su foto oficial presidía los despachos de la Administración, todavía en algunos barrios podía descubrirse su imagen, grabada en los muros, mientras que la mayoría de las instituciones se titulaban con una referencia personal.

Inauguración

El año que abrimos el ventanal de La verdad para recibir el aliento humano, el ruido y el color de la vía más albaceteña, F. F. no pasaba por su mejor momento. Pronto aparecerían los problemas físicos. El asesinato del almirante Carrero Blanco, presidente del gobierno, le dejó muy tocado anímicamente y en los meses sucesivos se produjo una primera hospitalización. Se recupera y aun asistirá a otro acto masivo en la Plaza de Oriente. Otra recaída y perturbaciones cada vez más intensas y ya es el principio del fin. Asistimos al desenlace con una atención periodística excepcional, publicando cuatro ediciones sobre el fatal acontecimiento.

Su sombra aun permanecerá en la memoria colectiva durante mucho tiempo, mientras se profundiza en su dimensión política y las luces y sombras de cuarenta años de la dictadura que lideró.

Su representante en el Gobierno Civil es Federico Gallo Lacárcel. "El periodista se mete en política", titulamos. Prácticamente hemos llegado al mismo tiempo a Albacete. Su relación con los medios en un principio no es precisamente afectiva, incluso en un primer contacto con los profesionales se producen algunos roces. "Juntos, pero no revueltos", llega a decir, por si alguien se excede en el trato con el compañero. Es evidente que el poncio quiere marcar las distancias y controlar de algún modo cuanto se refiera a su gestión y aun más allá, en un amplísimo espectro no sólo político.

Relajación

Poco a poco se suaviza este trato, a medida que se integra en una sociedad muy receptiva. El que fuera famoso presentador de Esta es su vida -que estuvo cinco años en antena- y del Festival del Mediterráneo, llegó a dirigir dos periódicos diarios en Barcelona, Solidaridad y La Tarde. También fue la voz que retransmitió el Festival de Eurovisión en 1968, con el triunfo de Massiel, tan recordado y polémico estos días. Gallo fue uno de los pioneros en el mundo de las relaciones públicas y la imagen, al frente de un despacho en la ciudad condal, su habitual residencia.

Todo eso quedó atrás cuando fue nombrado gobernador civil de Albacete, y de Murcia en 1976. Luego sería director general de Protección Civil entre 1980 y 1982, formando parte del comité de crisis durante el intento de golpe de Estado del 23-F. Fue asimismo gobernador de Barcelona, presidente del Sindicato de profesionales de Radio y Televisión y responsable de los informativos de la primera cadena de TVE. En los últimos años de su vida, y reducido en una silla de ruedas, se dedicó de lleno al mundo de la radio, colaborando con Radio Salud de la ciudad que tanto amó, y en la que un día, con ocasión de la Semana de la Mancha que organizó, pronunció el pregón en el Salón de Ciento del Ayuntamiento. "Guárdame el secreto, pero siempre soñé con ésto", me dijo aquella noche al término de su conferencia. Estuvo presente en la inauguración del periódico. "Como político y como profesional de los medios de comunicación me he sentido muy emocionado, como ante la cuna de un recién nacido", dijo en su discurso. Y una frase sobre su cabecera: "La verdad, un nombre estremecedor que es un reto sugestivo".

En la Diputación provincial mandaba Antonio Gómez Picazo. Antes de su dedicación política ejerció su profesión de abogado del Estado, mientras cultivaba su afición literaria, lo que le llevó a crear en 1956 la revista Cal y Canto, donde firmaba la crítica teatral.En marzo de 1967 fue nombrado presidente de la Diputación, realizando una importante labor, con iniciativas como la fundación en 1967 del Internado Femenino, la gestión del colegio con la Comunidad Salesiana y los primeros contactos para la implantación de la UNED en Albacete.

Esta actividad culmina con la construcción del Hospital Psiquiátrico de Las Tiesas, el nuevo Hospital de San Julián -que con el tiempo sería el actual Hospital General Universitario- y el Museo Provincial abierto en el Parque, centro que inauguró la reina doña Sofía. Durante su mandato se concedió la Medalla de honor y gratitud al ministro Federico Silva Muñoz, por la construcción de la nueva estación de ferrocarril, que inauguró personalmente el 26 de noviembre de 1967 otra distinción se otorgó al pintor Benjamín Palencia.Tuvo igualmente una intervención decisiva en el rescate de la Posada del Rosario. En 1975 fue nombrado director general de Administración Local permaneciendo dos años en el cargo. Al término de su actuación recibió un homenaje de todos los presidentes de Diputación de España, y en 1977 recibió la Medalla de oro de la institución que reconocía su trabajo.

Al frente del ayuntamiento

El alcalde de la ciudad en 1973 es Gonzalo Botija Cabo. Desde su toma de posesión en 1965.mantiene una política realista, utilizando un presupuesto exiguo. Pero va a promover una de las obras más importantes de su tiempo, el saneamiento de la ciudad, con una inversión de 71 millones de pesetas, que incluye el cubrimiento del canal de María Cristina, la instalación de una depuradora, la renovación de la red de alcantarillado y la distribución del agua potable. Significa poner patas arriba la calle, una auténtica revolución urbana que lógicamente ocasiona dificultades que los vecinos, conscientes del interés del proyecto, soportan con estoicismo. Son meses agobiantes que los técnicos resuelven en un plazo razonable.Hay mejoras en todos los servicios, como el alumbrado público y la dotación del Parque de Bomberos, entre otras iniciativas. Botija,que abre un gabinete de información municipal "al servicio de los administrados”, lleva la austeridad con gran rigor y tiene que afrontar con elegancia, discreción y naturalidad una oposición incipiente que alcanzaría una dimensión imprevista por la presencia en la corporación de concejales que examinan con lupa los expedientes más conflictivos. El llamado Grupo de los ocho no pasa ni una y obliga a una política de revisión constante, en sesiones plenarias tensas e interminables que se prolongan al borde de la madrugada, todo lo que permite la ley. En diciembre anuncia su dimisión, aunque continúa su actividad política como procurador en Cortes y consejero nacional. En 1976 pronuncia un discurso en el que dice textualmente "Se habla de democracia, pero no conozco otra que la que salva al hombre”.

Más autoridades

Otras autoridades políticas, civiles, militares y religiosas, ejercen su función al mando de las diversas jurisdicciones cuando el periódico inicia su andadura.El obispo de la diócesis es Ireneo García Alonso, desde 1968 a 1980. Al frente de la Audiencia Territorial se encuentra Jaime Cataro García y la Base Aérea de los Llanos y el Ala 37 están bajo las órdenes del coronel jefe Diego Vigueras Murube. El teniente coronel Francisco Almiñana Morell es el responsable de la Comandancia de la Guardia Civil,y de la Jefatura de Policía Municipal, Vicente Romera Cabrerizo. Es gobernador militar Rogelio Maciá Losa, delegado de Información y Turismo, Alfonso Tarragó Pleyán y de la Organización Sindical, Alfredo Gil Muñiz. El comisario jefe es Abelardo Sánchez de la Calzada.

En adelante, nuestra relación con todos los que mandaban transcurre en un clima de colaboración y respeto, aunque en algunas circunstancias el carácter de la información que asumimos con libertad y ante restricciones en una etapa de fuerte presión oficial, pasase por situaciones complicadas, con incidentes inevitables que fueron desapareciendo a medida que se avanzaba hacia la democracia.


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