No es una casualidad que los sistemas de calefacción a gasóleo
sean los más utilizados en toda Europa tanto en instalaciones
individuales como colectivas. El gasóleo de calefacción
es un producto derivado del petróleo que responde a una
tecnología de fabricación que se puede considerar madura,
bien conocida y optimizada al máximo.
Se trata de un producto que evoluciona permanentemente
para ajustarse a las más estrictas especificaciones técnicas
y medioambientales que se dictan en todos los países de
la Comunidad Económica Europea. Son muchas las razones que
hacen que el usuario se incline por la utilización de este
sistema frente a otros combustibles alternativos como pueden
ser el gas natural, los gases licuados del petróleo ó la
electricidad. En este trabajo se exponen los argumentos
que contribuyen a que estos sistemas sean considerados como
los más ventajosos desde cualquier punto de vista.
La novedad de los sistemas de calefacción a gasóleo se
justifica por un desarrollo conjunto y permanentemente armonizado
de dos tecnologías distintas: por una parte las nuevas tecnologías
para fabricación de calderas, quemadores, sistemas de control,
etc. y, por otro lado, las mejoras tecnológicas introducidas
en los procesos de fabricación del gasóleo, optimizando
y consiguiendo que el combustible sea cada vez de mejor
calidad.
De este modo, las calderas de alto rendimiento, de baja
temperatura y las calderas de condensación consiguen sus
objetivos gracias a un gasóleo cada vez más desulfurado
y con mayor potencia calorífica.
Mejoras en la combustión
Calderas de línea blanca y calderas estancas, están alcanzando
grandes cotas de comercialización gracias a su perfecta
integración en cualquier estancia de la vivienda. Este tipo
de calderas utiliza, generalmente, gasóleos desodorizados
que no desprenden el olor característico del combustible.
Este es el caso del gasóleo rendimiento, un gasóleo comercializado
por Cepsa que presenta mejoras en la combustión y ahorra
combustible. Por último, la fabricación de gasóleos más
estables permite un mejor almacenamiento y por más tiempo,
incluso en los nuevos recipientes de materiales plásticos
ya permitidos en las nuevas normas de diseño.
Seguridad
En los sistemas de calefacción a gasóleo, la seguridad
va implícita en las características del combustible. El
gasóleo posee un punto de inflamación superior a 60ºC, lo
que le convierte en el combustible más seguro del mercado.
Esta seguridad se traduce, además, en un ahorro en mantenimiento
de la instalación que no precisa controles tan rigurosos
como en el caso de los combustibles gaseosos. El uso del
gasóleo de calefacción confiere a las instalaciones un nivel
de seguridad inalcanzable por cualquier otro combustible
alternativo.
Economía
El coste de la energía se ha convertido en los últimos
tiempos en una parte importante de la economía doméstica,
de forma que es corriente, en los hogares modernos, que
este concepto suponga hasta un 10% de los gastos familiares.
La adecuada elección del tipo de energía a emplear para
satisfacer las prestaciones que el usuario demanda, lleva
asociada, en todos los casos, una valoración de los costes
de inversión y explotación de las alternativas a considerar.
Al analizar con cierta perspectiva histórica la evolución
de los precios del gasóleo y del gas natural, se puede observar
que las curvas que se obtienen tienen la misma tendencia.
Ello se explica porque en la determinación del precio del
gas se utiliza una fórmula que está referida a los precios
internacionales del crudo y de algunos productos petrolíferos.
De acuerdo con los estudios comparativos de costes de la
termia de las distintas energías, el sistema de calefacción
a gasóleo se presenta como el más económico tanto en instalaciones
individuales como colectivas y ello pese a que el gasóleo
soporta el impuesto especial de hidrocarburos del que el
gas natural está exento.
A diferencia de otros combustibles, el precio del gasóleo
calefacción no incluye en su tarifa costes fijos, de alquiler
de contador ni cuotas de enganche, los cuales repercuten,
en mayor o menor medida, en el precio de la termia en función
del número de viviendas de una instalación centralizada.
Por otra parte, si se considera el coste de la instalación,
también la solución a gasóleo está entre un 10% y un 25%
por debajo de la inversión a realizar para una instalación
a gas natural. En éstas, la normativa exige, por razones
de seguridad, disponer de una serie de controles y equipos
adicionales que en el gasóleo no son necesarios.
Calidad
El siguiente cuadro pone de manifiesto la comparación de
las calidades del gasóleo frente a las del gas natural.
Es un hecho constatado que el gas natural, dependiendo de
su procedencia, no mantiene una calidad uniforme que se
refleja, sobre todo, en los diferentes valores de su poder
calorífico inferior (PCI). Por otro lado, hablando de calidad
de un combustible, no debe olvidarse el concepto de 'constancia
de la calidad' que hace que el combustible permanezca siempre
en condiciones óptimas independientemente del sitio donde
se utilice o la época del año de que se trate.
Medio Ambiente
El gasóleo calefacción es una energía limpia y respetuosa
con el Medio Ambiente. El contenido en azufre, responsable
de la contaminación por emisiones de SO2, ha ido disminuyendo
a lo largo de los años hasta llegar a su contenido actual
que es prácticamente de trazas. El resto de las principales
emisiones contaminantes, NOx, CO, CO2, hidrocarburos o partículas,
son prácticamente iguales que para el caso del gas natural.
Recientes estudios, llevados a cabo por centros de investigación,
demuestran que, si bien las emisiones de CO2 en el caso
de los derivados del petróleo contribuyen más al efecto
invernadero, el balance total de todas las emisiones, considerando
también las emisiones incontroladas de metano, hace que
la contribución de la combustión de gas natural al efecto
invernadero sea igual o mayor que en el caso de los gasóleos.
Mercado
Las características del mercado en el caso de los gasóleos
también son bien distintas al del gas natural. Es de todos
conocido el hecho de que, al día de hoy, el de los gasóleos
es un mercado abierto en el que el precio, la calidad y
el servicio son variables que se manejan para lograr una
mayor competitividad. En el caso de gasóleo, la factura
energética es bien sencilla. La cantidad y el precio son
las dos únicas variables a considerar.
En el caso del gas natural, la facturación ha cambiado
recientemente, pasando de m3 a Kwh. Teniendo en cuenta que
los contadores siguen midiendo en m3, es preciso definir
la equivalencia entre m3 y Kwh. Dicha equivalencia viene
reflejada en cada factura encontrándose valores diferentes
dependiendo de la época del año y del lugar, lo que pone
de manifiesto potencias caloríficas variables.