´VÉRTIGO. Hace falta práctica
para darles la vuelta y que no se caigan /JUAN F ROBLES /EFQ |
|
En la noche del último día del
mes de abril, la ciudad entera se ve salpicada de charangas que acompañan
a grupos de jóvenes con camisetas llenas de colorido. Son las Peñas
Migueras, otra forma de unirse a la fiesta.
Este año se celebrará
la XXVI edición de este curso que convierte las calles adyacentes a la
popular plaza del Hoyo en un continuo ir y venir de personas que se arremolinan
llegado el momento alrededor de un fuego para mirar cómo se van haciendo
las migas.
Este popular plato sirve como elemento integrador para los más
jóvenes y para los más mayores. En la puerta de una casa, en el
rellano de una plaza o en algún patio, el fuego quema la leña y
calienta el agua donde se vertirá después la harina para cocerse
mientras el cocinero o cocinera va separando la masa conviertiéndola poco
a poco en las migas. Un puñaico en la mano bastará para
probarlas pero, sin desmerecer el trabajo para elaborar este plato de la gastronomía
de la zona, será el ambiente el que acabe por imponerse al final.
Un
jurado revisará, una a una, las sartenes con la migas y, ya de madrugada,
se dará a conocer el nombre de la peña ganadora. La plaza estallará
en alegría para los seguidores de la peña que consiga la Rasera
de Oro mientras que el resto, esperará, paciente, a otra nueva edición.