PASIÓN Las peñas caballistas
desatan su pasión por el festejo. /J. F. ROBLES / ENFOQUE |
|
En la tarde noche del primer día del mes
de mayo, la ciudad ya vibra con un programa de actos agotador. Tras la Ofrenda
de Flores a la Vera Cruz y tras un pequeño receso para reponer fuerzas
, empiezan nuevamente las prisas porque a las cinco de la tarde da comienzo el
Concurso de Caballo a Pelo. Con éste se abre el ciclo de tres concursos
en los que participan las peñas caballistas.
La concentración
tiene lugar en la Plaza Elíptica. Los caballos son aseados, cepillados
y preparados especialmente para la ocasión. A diferencia del concurso de
enjaezamiento en este concurso son las características morfológicas
del animal las que se deberán tener en cuenta para otorgar los premios.
Desde el punto de concentración, encabezados por la Amazona, cargo que
desempeñará la niña Ana Caballero, los caballistas se dirigirán
hacia la plaza del Hoyo o plaza de los Caballos del Vino, por el centro de un
barrio genuinamente caballista.
Los responsables de cada peña exhibirán
los caballos alrededor del monumento central dedicado al festejo. El caballo es
mostrado ante una multitud que llena por completo la plaza. Los compañeros
de la peña jalean al caballo y reclaman la máxima puntuación
del resto de las peñas participantes.
El ganador mostrará
su trofeo y mientras tanto los grupos cristianos y las kábilas moras se
preparan para la Entrada de Bandas. Dará comienzo el romancero y sobre
las diez de la noche, en la plaza del Arco, se interpreta el Himno a Caravaca
de la Cruz. Después, todos se dirigen hacia donde se exhiben las piezas
de enjaezamiento que se lucirán el día siguiente.