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Monumento caballista
MAESTRÍa. El escultor valenciano Rafael Pí Belda ha diseñado un conjunto escultórico compuesto por un Caballo del Vino y sus cuatro caballistas
El nuevo monumento de los Caballos del Vino cobra vida en el taller del escultor valenciano Rafael Pí Belda. Sus expertas manos, movidas por un corazón que se convirtió caravaqueño en su estancia por estas tierras, que han dejado su impronta en varias calles y plazas de la comarca del Noroeste, están dando ahora los últimos retoques a un nuevo conjunto escultórico que contará con cuatro caballistas y un caballo, máxima expresión del popular festejo de los Caballos del Vino.

El monumento refleja el momento de la Carrera en el último tramo de la Cuesta del Castillo junto a las murallas del Santuario de la Vera Cruz.
«El primer problema de este encargo - comenta Pí - era resolver el movimiento, hay que tener en cuenta que son cuatro patas y ocho piernas las que forman parte del conjunto y había que lograr algo proporcionado donde se conjugara todo en perfecta armonía para que fuese una expresión en movimiento de ese momento de la carrera».

Aunque todavía no se confirmado oficialmente el lugar donde será emplazado el nuevo monumento, es bastante probable que se instale en la plaza Elíptica, por lo menos así se ha adelantado desde la comisión encargada por el Bando de los Caballos del Vino para la elaboración del monumento. En la localidad existe ya otro monumento que representa sólo al caballo, sin acompañamiento de los caballistas, que se colocó en la popular plaza del Hoyo, que desde entonces lleva el nombre de Plaza de los Caballos del Vino.

Los caballistas del nuevo conjunto escultórico tendrán una altura, aproximada, de dos metros y diez centímetros mientras que el caballo sobrepasará los dos metros y medio. El escultor adelantó que «sólo se apoyará en tres puntos, una pata del caballo y una pierna de cada caballista de los que van asidos a la parte delantera del caballo; los dos caballistas de atrás van apoyados con el hombro a la grupa del caballo en una imagen similar a la que se produce realmente cuando tiene lugar la carrera».

La expresión de los cuatro caballistas ofrecen rasgos de gente joven que ofrecen la fuerza, el coraje y el entusiasmo de ese momento, «llegan exhaustos, agotados pero su cara se ofrece como un grito que esconde una expresión de sufrimiento y de orgullo por la gesta que están realizando», comenta Rafael Pí.

«Me ha preocupado mucho más captar la expresión de ese momento en las caras de los caballistas que no el físico», apostilla. Las tareas de elaboración del monumento no estarán terminadas antes de las próximas fiestas de mayo.

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