Un crimen cada quince días
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Un crimen cada quince días
La Región ha vivido este año la etapa más sangrienta en décadas, con 25 homicidios en los que han estado muy presentes la marginación y el consumo de alcohol
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ASALTO MORTAL. Miembros de la comisión judicial levantan el cadáver del británico Wilson Mills, asesinado en su chalé por un grupo de menores de Cieza. / GUILLERMO CARRION/AGM
Nunca, desde hace décadas, la crónica negra de la Región estuvo tan bien servida. Nadie recuerda, ni las estadísticas recogen tan extensa sucesión de crímenes, aunque bien es cierto que ninguno de los homicidios tuvo el grado de salvajismo ni la repercusión nacional obtenida por ilustres asesinos de años pasados, entre los que pueden contarse por sus méritos indiscutibles el joven de la catana o la parricida de Santomera.

TODOS LOS HOMICIDIOS
1 de enero del 2005: Un hombre de 40 años, M.H.V., natural de León, apuñaló a dos clientes -uno español y otro marroquí- de un pub del cruce de El Raal. Uno falleció.

5 de enero del 2005: Un boliviano de 20 años, Límber G.R., confiesa haber matado a golpes a su compatriota Mario P.M., de 24 años, en una vaquería de Totana.

9 de enero del 2005: Eduardo Ramón M.A., un ciudadano ecuatoriano, mata de cinco puñaladas a su ex novia, Jenny Patricia. Ocurrió junto a La Fica, en Murcia.

8 de febrero del 2005: Un menor de 16 años, de nacionalidad ecuatoriana, es detenido como sospechoso de la muerte de un compatriota de 20 años, de una puñalada en Aguilas. El presunto homicida alegó que el otro joven le maltrataba.

13 de febrero del 2005: Un toxicómano de 29 años es hallado muerto en el monte del Calvario de Cartagena. Días más tarde son detenidos cinco miembros de una familia de San Pedro del Pinatar. Todo apunta a un ajuste de cuentas.

19 de febrero del 2005: Un marroquí, Abderramán M., es arrestado en Molina de Segura por la muerte de su esposa, a la que supuestamente mató con un cuchillo.

24 de febrero del 2005: Un ex militar soviético, V.Z., clava un vaso de tubo en el pecho a al ucraniano S.L., de 30 años, que muere en el acto. Ocurrió en El Palmar.

27 de febrero del 2005: Un ciudadano marroquí, B.A., de 26 años, mata a su primo M.M., de 39 años, de una puñalada por la espalda,

12 de marzo del 2005: Un vigilante jurado, Antonio M.M., de Aguilas, mata a tiros a una vecina de la localidad, Gertrudis Cano, y a un ecuatoriano, C.A.C.V., que había intentado impedir el crimen.

13 de marzo del 2005: Un colombiano de 25 años, Manuel Humberto A.M., es detenido por la muerte de un portero de discoteca rumano, quien le había echado a la calle. (11)

4 de abril del 2005: El ecuatoriano Juan Carlos Chamba, de 19 años, recibe una puñalada en el corazón en el recinto de La Fica, en Murcia. Lo mató un colombiano de 16 años, durante una reyerta entre pandillas.

27 de abril: Un magrebí muere desangrado tras ser apuñalado en las piernas en Águilas. (13)

13 de mayo: Wilson Mills, un británico de 67 años, muere tras recibir de un menor un disparo en la urbanización Valle del Sol.

30 de Mayo: Las Torres de Cotillas. Una mujer envenena con barbitúricos a su hija de 8 años y se suicida.

27 de Junio: Asesinato de A.A.V.M, vecino de La Aljorra, de 45 años de edad, que fue machacado a golpes, quemado y maniatado antes de morir. Un amigo fue arrestado.

Principios de julio 2005: Arrestan a un argelino como presunto asesino del lituano cuyo cadáver apareció cosido a puñaladas en un huerto, entre Miranda y Las Lomas de El Albujón (Cartagena).

15 de Julio: Un marroquí mata a un compatriota, Ahmed A., con una botella de cerveza y una piedra en Torre Pacheco.

5 de Agosto: Asesina a un pastor de 70 años, Juan Méndez, atropellándole en Fuente Álamo. El sospechoso sufre problemas mentales.

21 de Agosto: Matan de dos disparos de escopeta a Jesús Bayona Hurtado, el gerente de una gasolinera de El Niño de Mula. El asesino, que está huído, ha sido identificado.

6 de Octubre: Said O., un marroquí de 25 años, hiere a tres mujeres en Caravaca, matando a una de ellas, Mari Cruz Sánchez, de 24 años. Dejó un rastro de sangre por la ciudad.

20 de noviembre: Se acusa al ucraniano Sergéi M.A. y a los ciudadanos lituanos Almantas A.V. y Aidas P., del presunto homicidio por imprudencia de Alexander, un compatriota. El cuerpo quemado fue hallado en una casa abandonada en la carretera de Alicante de Murcia.

21 de noviembre: Un ciudadano inglés es hallado muerto en una obra en Bolnuevo (Mazarrón), con evidentes signos de violencia. Detienen a dos compatriotas.

13 de Diciembre: Un marroquí muere tras una brutal pelea en Puerto Lumbreras. Arrestan a un compatriota suyo.



No. Los homicidas, los muchos que la Región ha dado este año que ya expira, son criminales sin clase ni caché algunos, una pandilla de desgraciados casi siempre sumidos en la marginación, con las entrañas maceradas en alcohol y el espíritu forjado en ambientes violentos, capaces de sesgar una vida sin que, más tarde, una vez recuperada cierta consciencia, sepan siquiera apuntar algo parecido a una razón para tales actos. Dentro de un lustro nadie se acordará de ellos, salvo las familias de aquéllos a quienes dieron pasaporte con el filo de un bardeo, con el impacto de una canica de plomo, con la desdentada boca de un vaso roto o, simple y brutalmente, con el persistente embarte de unos nudillos.

Como si de un anuncio de lo que se venía encima se tratase, el oscuro capítulo de los delitos de sangre quedó oficialmente inaugurado en la madrugada del mismo 1 de enero, cuando un vecino de León, M.H.V., acuchilló supuestamente a dos clientes de un pub de El Raal. A uno de ellos lo mandó al hospital y al otro al cementerio. Curiosa forma de celebrar el Año Nuevo.

De ahí, hasta el día de hoy, se ha registrado un imparable goteo de homicidios, marcados en su inmensa mayoría por tres circunstancias: inmigración, marginalidad y excesivo consumo de alcohol. Un còctel explosivo que ha dejado un reguero de sangre por toda la Región: un boliviano que mató a golpes a un compatriota en una vaquería de Totana, un ecuatoriano menor de edad que apuñaló mortalmente a un colega en Águilas, un ex militar soviético que le clavó un vaso roto en el pecho a un ucraniano en la pedanía murciana de El Palmar, un marroquí que mató a cuchillada a su primo en la casa que compartían (también en El Palmar), un colombiano que quebró la vida a un portero rumano en una discoteca de Jumilla, un argelino que mandó a mejor vida a un lituano en la diputación cartagenera de El Albujón, un marroquí que le machacó la cabeza con una piedra a un compatriota en Torre Pacheco, otro marroquí que acuchilló hasta la muerte a una joven de Caravaca e hirió a otras dos en un arrenato de locura homicida, un inglés que acabó con un compatriota en Puerto de Mazarrón, o un ciudadano marroquí que aparentemente mató a puñetazos y patadas a un amigo, en una calle de Puerto Lumbreras, tras una noche de borrachera.

El origen de una persona no le convierte en un asesino. Tampoco en un delincuente. de ahí que expertos de las fuerzas de seguridad, de la Administración de Justicia y sociólogos consultados por este periódico expliquen que el elevado índice de inmigrantes implicados en delitos de sangre responde, en no pocas ocasiones, a los problemas de integración que sufren, un hecho que les arrastra a la marginación, al alcohol y, de ahí, a la violencia. Aunque tampoco niegan que algunos de estos supuestos homicidas se han desenvuelto desde niños en sociedades donde el respeto y el valor que se otorga a una vida humana son mucho más relativos.

Bandas latinas

Dentro de este último capítulo entrarían fenómenos como el de las bandas juveniles latinas, tipo Latin Kings o Ñetas, que ha comenzado a aflorar en la Región y que aparentemente se ha cobrado ya una vida. Ocurrió el 4 de abril pasado, cuando varios jóvenes se enfrentaron en el recinto de La Fica de Murcia con botellas rotas y navajas. Un ecuatoriano de 19 años, Juan Carlos Chamba, muere tras recibir una puñalada en el corazón, que le fue asestada por un adolescente colombiano de 16 años.

Otros dos hechos que conmovieron a la opinión pública fueron dos crímenes ocurridos en el transcurso de sendos atracos. Uno de ellos, cometido por un grupo de adolescentes ciezanos, que descerrajaron un disparo de escopeta a bocajarro al dueño del chalé que pretendían asaltar, el británico Wilson Mills, de 67 años. El otro lo cometió un extranjero, ya identificado pero ni detenido, que mató también de un disparo al dueño de una gasolinera de El Niño de Mula, Jesús Bayona Hurtado.

Y absolutamente incomprensible resulta el doble homicidio que habría cometido un vigilante jurado de Águilas, Antonio M.M., a quien se imputa haber disparado en un pub contra una mujer con la que había discutido, además de contra un ciudadano ecuatoriano que trató de evitar la agresión.

Por último, lo que lamentablemente tampoco ha faltado han sido los asesinatos de mujeres a manos de sus compañeros. En La Fica de Murcia, la ecuatoriana Jenny Patricia recibió cinco cuchilladas de manos de su ex amante. Y en Molina de Segura, una mujer marroquí perdió la vida al ser apuñalada por su esposo, que le reprochaba su forma de vestir o que saliese de casa sin su permiso. Más de lo mismo. 20 de Julio: Hallan el cadáver de B.M.C., un vecino de La Unión, de 32 años, molido a palos, en una nave abandonada de Santa Lucía de Cartagena. La Policía detiene a un hombre de 38 años, J.C.G., como presunto autor del asesinato. (19)



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