La crispación ha convertido la política
regional en un permanente avispero y, a falta de elecciones
y congresos, ha marcado profundamente la actuación
de los políticos a lo largo de 2005. Los enfrentamientos
entre los gobiernos central y regional y entre el PP y el
PSOE se iniciaron en enero con la llegada de inmigrantes subsaharianos
a San Javier procedentes de Canarias, en un vuelo fletado
por el Ministerio de Trabajo. El alcalde de San Pedro, Pedro
José Pérez, se quitó el problema de encima
introduciendo a los inmigrantes en un autobús y enviándolos
a Murcia «para lo arregle el delegado del Gobierno».
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ASUNTOS
CALIENTES
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Extranjería. La llegada el 20 de enero de un
grupo inmigrantes subsaharianos a San Javier procedentes
de Canarias, y su posterior envío en autobús
a Murcia por el alcalde de San Pedro provoca un cruce
de acusaciones entre los gobiernos central y regional.
Aeropuerto. El Gobierno regional aprueba el 21
de enero la licitación del nuevo aeropuerto
de Corvera, pero el Ministerio de Fomento pone pegas
al plan director de la infraestructura, que sigue
sin aprobarse.
Puertomayor. El Tribunal Superior de Justicia
ordena la suspensión de las obras de Puertomayor,
tras un recurso presentado por la Dirección
de Costas.
Agua. La ministra de Medio Ambiente es insultada
en Murcia en abril, y en julio vuelve a provocar
las iras al declara que en la Región se riega
con aguas fecales. El PSOE denuncia ante el Tribunal
de Cuentas la campaña de publicidad del Gobierno
regional sobre al aniversario de la derogación
del trasvase del Ebro.
Vivienda. La ministra de Vivienda, María
Antonia Trujillo, visita Murcia y acusa al Gobierno
regional de haber dejado perder 28 millones en ayudas,
lo que desata una nueva tormenta política.
Basuras. La gestión de los residuos sólidos
urbanos genera una agria polémica, en la
que intervienen los ecologistas, con denuncias sobre
el incumplimiento de la ley por parte del Gobierno
en materia de tratamiento de las basuras.
Oposiciones. La Consejería de Economía
y Hacienda se ve obligada a suspender dos oposiciones
al detectar posibles irregularidades, que el juzgado
no consigue probar.
Fondos europeos. El Gobierno regional acusa a
Rodríguez Zapatero y al PSOE de «traicionar
a Murcia» en la negociación del nuevo
presupuesto comunitario.
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Las acusaciones, denuncias y descalificaciones que produjo
el incidente entre el Gobierno central y el PSOE, por un
lado, y el Gobierno regional y el PP, marcó la pauta
para el resto de choques registrados durante el año,
desde el agua al desarrollo urbanístico, desde Puertomayor
hasta el aeropuerto, desde las ayudas por las heladas y
el terremoto de Lorca hasta las ayudas de las Unión
Europea.
El punto culminante de este clima de tensión se
alcanzó el 11 de abril por la noche, cuando la ministra
de Medio Ambiente, Cristina Narbona, abandonaba el salón
de actos de la CAM, donde había participado en un
acto público para hablar de agua. A la salida, decenas
de personas, en su mayoría regantes, pero entre las
que también se encontraban altos cargos del PP, abuchean
e insultan a la ministra, lo que provoca la intervención
de la Policía Nacional.
La enconada disputa política llegó incluso
a los tribunales, a través de denuncias tanto por
parte del PSOE sobre supuestas irregularidades en el transporte
sanitario, en la campaña del Ejecutivo sobre el aniversario
de la derogación del trasvase del Ebro y en la adjudicación
del parking de San Esteban, en Murcia, como del Gobierno
regional, que demandó por calumnias al número
dos del PSOE, José Ramón Jara.
Reforma del Estatuto
El abismo que separa a unos y otros quedó
patente en la valoración de las repercusiones del
nuevo presupuesto de la UE para el periodo 2007-2013. Mientras
la consejera de Economía, Inmaculada García,
criticaba que la Región perdería casi 1.000
millones de euros en ayudas, el secretario general del PSRM-PSOE,
Pedro Saura, indicaba que ganaría 3.500 millones.
Al margen de la crispación, en noviembre se ponía
en marcha la comisión especial para la reforma del
Estatuto de Autonomía, sobre la que, por descontado,
PP y PSOE mantienen profundas diferencias.