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El sabor de la identidad
El pastelero José Patiño quiere fundir la historia con la gastronomía con copias del busto ibérico de chocolate
PRESENTACIÓN. El escaparate con las Damas de chocolate. / A.F.
El propietario de la pastelería Patiño, sita en la calle de El Salvador, José Patiño, confiesa ser un enamorado de su profesión, en particular de su faceta de chocolatero que le empuje a la creación permanente y con la que disfruta mucho. Al igual que intenta promocionar sus productos artesanos, no ceja en su empeño de aunar el disfrute gustativo con las raíces históricas de su ciudad.

Ya puso su granito de arena con motivo de la declaración de Patrimonio de la Humanidad del Palmeral y del Misteri. El pastelero ilicitano se empeñó en difundir dos señas de identidad de Elche a través del diseño de las cajas de bombones. El araceli del Misteri y las palmeras se convirtieron en los adornos de las mismas, con notable éxito entre los turistas. Como era de esperar no se olvidó de la Dama, cuya fotografía lleva tiempo estampada en las cajas de chocolates.

CARACTERÍSTICAS
Molde: confeccionado por el pastero en un material plástico.

Chocolate: tiene que ser puro. Mejora su trabajo y permite una mayor duración del proyecto.

Conservación: el producto aguante de dos a tres meses en perfecto estado, siempre y cuando se aleje del sol.

La cesión temporal de busto fue la ocasión esperada para que Patiño diera el paso que, según él, llevaba tiempo estudiando: hacer damas de chocolate. Puso manos a la obra, a sabiendas que debía resolver dos problemas. Por una parte, el resultado debía ser una copia fiel de la escultura ibérica y, por otra, conservarse en perfectas condiciones de consumo durante un tiempo prudencial.

Moldes y brillo

El primer impulso fue confeccionar la réplica del busto con chocolate blanco. Se probó, pero, dice Patiño, que ni su manipulación ni su conservación resultaron ser las idóneas. Se optó entonces por el chocolate negro y puro, el mejor producto para ser trabajado.

Elegido el material, hubo que conseguir un molde adecuado. También hubo muchas pruebas. El pastelero usó el hojaldre y el papel de aluminio. Finalmente se decantó por un material plástico, de gran adaptabilidad y que permite conseguir «un brillo perfecto» en la escultura de chocolate.

El molde permite realizar unas réplicas de unos 15 centímetros de alto, de un tamaño muy similar al de las damas que se confeccionan con escayolas y otros materiales para su posterior venta.

Los bustos están huecos por dentro, lo que permite rellenarlos con cualquier otros artículos de dulces, al más puro estilo de los tradicionales huevos de Pascua.

El chocolatero nunca pensó que sus damas fueran a tener el éxito que actual. Adornó su escaparate con unas cuantas y los pedidos afluyeron. De hecho le tocó pasarse dos noches en blanco para poder satisfacer la demanda del miércoles y jueves santos. En diez días ha vendido más de 400 unidades, que van empaquetadas cada una en su urna de plástico, tal como se podrá ver la original en el Museo Arqueológico de Elche. El envoltorio permite conservar el producto cerca de tres meses.

Patiño tiene claro que la Dama de chocolate será a partir de ahora la seña de su negocio y el recuerdo más dulce de Elche.


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