En 1997, el ingeniero industrial Lluís
Miquel Jené Pou fue uno de los responsables del informe
técnico que el Ayuntamiento presentó al Ministerio
de Cultura para solicitar la cesión temporal del busto
de la Dama de Elche con motivo del centenario de su hallazgo.
Fue un trabajo muy completo que posteriormente sirvió
para elaborar el informe previo -en el que también
ha participado- sobre las condiciones técnicas que
debe reunir la sala del Palacio de Altamira, en la Torre del
Homenaje, donde se expondrá la pieza del 18 de mayo
al 1 de noviembre.
Ayer realizó una visita a las obras de acondicionamiento
que se están llevando a cabo en la sala. Intercambió
impresiones con el arquitecto responsable de la rehabilitación,
Antonio Serrano Bru, supervisando las labores para que el
recinto disponga de las condiciones medioambientales requeridas
por los técnicos del Ministerio de Cultura. Mejor
control de humedad, de temperatura, más constantes
termohigrométricas, estabilidad física y química,
que no se produzca acumulación de sales ni de hongos
son algunos de los aspectos técnicos que hay que
tener bien controlados, para garantizar el buen estado de
la piedra durante el tiempo que la Dama va a permanecer
en Elche.
Lluís Miquel Jené destacó que «estamos
realizando una instalación moderna con medios modernos,
controles electrónicos que no existían, por
lo que las condiciones en las que estará la Dama
no desmerecerán a las del Museo Arqueológico
Nacional. Los técnicos del Ministerio estuvieron
muy abiertos a nuestras sugerencias, demostrando que tienen
las ideas muy claras. Son gente responsable porque se trata
de una pieza única, preciosa e incalculable, y me
parece muy bien que sean sido rígidos en este sentido».
La temperatura de la sala será constante, manteniéndose
así las 24 horas del día. «La instalación
no debe pararse nunca, y si ocurre algún problema,
debe contar con un mecanismo alternativo que la sustituya
para garantizar las condiciones requeridas», explicó
Lluís Miquel Jené.
Para ello, dos unidades climatizadoras especiales calentarán
y enfriarán el ambiente al mismo tiempo, «porque,
si no, no puedes controlar las variables. Además,
las tensiones de vapor no deben sobrepasar el límite,
para que no condense y moje. Se debe mirar que no haya sobrepresiones
que puedan llegar a puntos de rocío y que haya condensación,
que la presión del agua no produzca una reverberación
que condense por un lado y evapore por otro. Ha de ser uniforme».
Todo para tener, «suficientes elementos de control
y de maniobra para que no se produzca un desajuste. No es
lo mismo un espacio grande que el que habrá en la
sala de la Dama, en un lugar más emblemático».