LLAMA. El catafalco de la Sardina
arde convirtiéndose en una muestra impresionante de los colores del fuego . /J.
CARRIÓN / AGM. |
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Arderá primero por fuera, rodeada estratégicamente
con trozos de madera y poco a poco las llamas irán alcanzado el corazón
y la raspa de una sardina en la que se depositan las ilusiones de una noche mágica.
El colofón del entierro es uno de los momentos más espectaculares
de las fiestas. El catafalco de la sardina es obra del artista Tony Fornés,
quien ya ha realizado otras veces esta obra y que en esta ocasión representa
la sardina encima del Puente Viejo, lugar emblemático en su carrera.
Desde
que unos estudiantes murcianos sacaran en procesión una sardina reproduciendo
un final de carnaval que entonces se hacía en Madrid, el Entierro de la
Sardina ha pasado por distintas etapas.
Al parecer, la primera vez que
esto se hizo, se llevó a cabo en la botica de Rubio situada en el barrio
de San Antón. La mezcla del entierro original con claros aspectos de la
vida murciana dio lugar con el paso de los años a una espectacular fiesta
a la que cada año acude más gente.
La declaración
de Interés Turístico Internacional, (1966), una exposición
sobre el entierro con cuadros de Muñoz Barberán en Berlín
(1968), la aparición de la revista sardinera (1982) y la reciente declaración
de Interés Turístico Internacional (2006) han sido algunos de los
momentos más emblemáticos en la historia de un desfile que tiene
más de ciento cincuenta años de historia.