El origen del pesebre
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El origen del pesebre
HISTORIA. Uno de los elementos más característicos de la fiesta navideña es la representación del nacimiento de Jesús
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PESEBRE. El centro de atención de todo belén es el nacimiento. / A.F.ROS/ EFQ
La necesidad de plasmar plásticamente el nacimiento de Jesucristo acompaña a todos los lugares que profesan la religión católica, entre ellas Italia, España, Francia, el Tirol austriaco, Alemania, la República Checa, Latinoamérica y Estados Unidos. Así, cada país aporta su propia idiosincrasia al belén.

La escenografía del nacimiento consta de figuras de pequeño tamaño acompañadas por animales domésticos en un contexto donde el musgo, las palmeras, el corcho, la arena, las piedras y la harina simulando la nieve y el papel de plata en forma de río son elementos esenciales.

El origen del pesebre puede encontrarse en las esculturas y pinturas que colmaban las catedrales y que servían para explicar a los fieles menos instruidos en las creencias cristianas.

FIGURITAS
Jesús

Es el hijo de Dios y el Mesías para todos los cristianos.

La Virgen María

Es la madre de Jesús. Normalmente se sitúa a la izquierda del pesebre.

San josé

Es el compañero de la Virgen María. su situación en el pesebre está en el lado opuesto de María

El burro y la vaca

La razón por la que forma parte de todo belén que se precie es que ambos animales son simbolo de riqueza, además de ser una fuente de calor que arropa al niño en la fría noche invernal.

Así, la primera representación data del siglo II después de Cristo, cuando en las catacumbas romanas de Priscila se representaba ya a la virgen María sosteniendo en sus brazos al niño Jesús.

Se sabe también que el santo Francisco de Asís hizo un nacimiento en el que añadió algunos personajes, e incluso, animales. A partir de aquí, su uso se extendería en todos los conventos de la orden franciscana qué serían los encargados de exportarlos al resto del mundo. Sin embargo, el gran difusor sería el Papa Juan XXIII.

El Belén más antiguo que se conoce data del siglo III después de Cristo en el monasterio alemán de Füsen.

La primera representación española aparece a principios del siglo IV en la catedral de Barcelona.

A partir del siglo XVIII serían escultores como el murciano Salzillo, los catalanes Vallmitjana y Amedeu o los valencianos José Esteve Bonet y José Ginés los que crearían imágenes que posteriormente servirían como modelo para otras representaciones.



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