En la noche del 7 de septiembre de 1931 se celebraron festejos populares en honor de la Virgen, organizados por una Comisión encabezada por Joaquín Hortelano, el concejal que edificó la casa que lleva su nombre y que se encuentra frente a la catedral, donde actualmente está instalado el Museo de la Cuchillería.
Una tarjeta de estos actos la reproduce Vicente P. Carrión en su libro sobre la devoción a la Virgen de los Llanos, publicado en la conmemoración reciente de la Coronación, curiosamente con un grabado de la Virgen enmarcado por la bandera republicana. Los festejos -según el autor- fueron contestados por un grupo de vecinos que dirigieron al alcalde un escrito protestando enérgicamente por la celebración.