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Hotel, dulce hotel
CURIOSIDADES. Los toreros son los más maniáticos a la hora de pedir sus habitaciones. Un conocido grupo ‘indie’ destrozó una habitación del NH. Dicen que Julio Iglesias se enteró de que Isabel Preysler estaba embarazada de su primer hijo en el Albar. Antonio Canales exigió una habitación completamente amarilla
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DEJAN HUELLA. Exposición que se montó otrora en el Hotel Los Llanos con ropa de toreros; este hotel suele ser una referencia durante el abono taurino. / LA VERDAD
Hotel, dulce hotel, así tituló Sabina uno de sus discos a finales de los ochenta. Con un título como ese, el artista jienense definía perfectamente lo que es la vida del cantante, del actor, del torero y del artista en general, una consecución de hoteles, que gira tras gira se van convirtiendo en los hogares de estos nómadas, que pululan por todo el país de bolo en bolo y de corrida en corrida (en el más puro sentido taurino).

Son muchos los artistas que han pasado por Gran Hotel, Parador, San Antonio, Albar, Los Llanos...., especialmente en Feria, época en la que se multiplican los conciertos, las obras de teatro y las corridas. Por eso también son muchas las historias y secretos que encierran sus paredes; historias que hemos intentado descubrir y que en estas líneas les iremos desvelando poco a poco.

El Hotel Los Llanos es, sin duda alguna, el preferido de los toreros, a pesar de que el pasado año tuvieran que buscar otro alojamiento debido a la profunda reforma que ha experimentado el hotel. Por sus habitaciones han desfilado figuras de la categoría de Manuel Caballero, Finito, Enrique Ponce, Miguel Abellán, El Juli o Antón Cortés.

Si por algo son conocidos los matadores, además de por sus faenas en la plaza, claro está, es por sus manías, que se multiplican en los instantes anteriores a cada corrida y en Los Llanos lo saben bien, como comenta el jefe de recepción Salvador Sánchez. «Cuando ellos se van a torear dejan montada una capilla en la habitación y en lo que ponen más énfasis, es que cuando ellos están toreando nadie puede entrar en la habitación, ni tan siquiera para recoger el baño. Ellos una vez que han montado la capilla no quieren que entre nadie».

A última hora

Pero esa no es la única manía de los toreros que está generalizada. Aunque antes de una corrida la cuadrilla sale primero, la mayor parte de los matadores, también tienen la costumbre de salir a la plaza a última hora, para evitar la aglomeración de los fans, esto hace que en muchas ocasiones corran el riesgo de llegar tarde. «No ha sido la primera vez que hemos tenido que llevar a alguno en nuestros coches particulares, por lo tarde que salen, yo recuerdo haber llevado a Vicente Barrera, un día que su cuadrilla o su chófer habían perdido las llaves de la furgoneta en la que tenía que ir a la plaza. Sólo faltaban diez minutos para que empezase la corrida y no encontrábamos taxis, así que lo único que se me ocurrió fue comentarle que tenía el coche en la puerta y que podía llevarle, al final lo llevé y llegó bien a la plaza».

Por otra parte, muchas de las grandes figuras del toreo, tienen fama de arrastrar consigo un cortejo de fans, femeninas por supuesto, dispuestas a seguirles donde haga falta y a caer rendidas a sus pies, sólo con recibir una mirada de su admirado matador. «Los primeros años de El Juli era algo tremendo porque no se podía pasar al hall del hotel, siempre estaba lleno de chicas. El Juli iba con un señor mayor que siempre iba con él y parecía que siempre lo llevaba abrazado, porque lo llevaba cogido para protegerlo un poco. Últimamente no es para tanto».

Jesulín y las mujeres

Otro de los que siempre ha levantado pasiones es Jesulín de Ubrique, no en vano durante una etapa de su carrera fue denominado el torero de las mujeres. «Jesulín en sus años de apogeo era igual, el hall era una auténtica feria, todas estaban pendientes de él. Evitaba salir por la puerta de delante, siempre iba por la de atrás, tenía mucho tirón». Fran Rivera Ordóñez también ha despertado siempre el interés de las jovencitas y es otro de los innumerables toreros que han pasado por nuestra feria, siendo inquilino del Hotel San Antonio, como explica su recepcionista, Rosa Inés Treviño Garrido. «Todos los toreros tienen las mismas manías, la habitación hay que dejarla preparada por la noche. Por la mañana, la coge el mozo de espadas y ya no podemos entrar para nada hasta después de la corrida. En el caso de Fran Rivera, cogió una planta sólo para él y su apoderado. La cuadrilla estaba repartida por otras plantas. A parte de eso no son muchas manías, dicen que es algo especialito, pero es muy educado y agradable. Hay muchos que no entran en la cafetería y piden que se lo lleven a la habitación, pero Fran Rivera desayuno en la barra y comió en una mesa, una persona muy normal, manías las justas».

¿El color de la mala suerte?

Pero si los toreros son maniáticos, quien se lleva la palma son los bailarines o al menos uno, Antonio Canales, que según nos cuenta Rosa Inés, es de lo más supersticioso. «Nos llamaron una semana antes y vinieron a ver las habitaciones. Lo quería todo de amarillo, hasta las flores de la habitación y eso que dicen que el amarillo da mala suerte. Sin duda, ha sido el más supersticioso que ha pasado por el hotel».

Cuando uno piensa en un músico o en una banda de rock dentro de una habitación de hotel, piensa en juergas interminables, habitaciones destrozadas, botellas vacías… en resumen, sexo, drogas y rock and roll. Estamos convencidos de que en Albacete se habrán dado muchos casos como estos, pero solamente podemos hablar de lo que nos han contado y verán que «hay de todo, como en botica», aunque «cuando el río suena agua lleva».

Por el NH Albar, han pasado multitud de músicos y cantantes de todo tipo José Carreras, Miguel Bosé, La Oreja de Van Gogh, Sergio Dalma, El Canto del Loco, Mago de Oz, Julio Iglesias, Los Planetas… la lista es interminable, pero los que más han contribuido a continuar esa leyenda de los grupos de rock fue uno de las formaciones llamadas indie, como nos comenta el director del Hotel, José Daniel Campos. «Por lo general los grupos y los cantantes son gente normal, aunque siempre hay de todo. Hay grupos que destrozan las habitaciones, hace años tuvimos aquí un caso, un grupo que dejó las habitaciones patas arriba, hechas un auténtico desastre. Nada que ver por ejemplo con Mago de Oz, que son auténticos heavys, pero son muy simpáticos y muy agradables».

Carreras, un caballero

Pero sin duda, quien mayor huella ha dejado en el personal del Albar es José Carreras. «Es el que mejor recuerdo ha dejado en todo el personal del hotel, es un auténtico caballero, muy humano». Y si los trabajadores del Albar no olvidarán a Carreras, Julio Iglesia no olvidará el hotel Albar. «Julio Iglesias se enteró aquí de que Isabel Preysler estaba embarazada, ese iba a ser su primer hijo y creo que era el año 69 o el 70». Rocío Jurado, otra de las grandes voces de la canción española y fallecida recientemente, también ha pasado por nuestra ciudad en más de una ocasión. Una de las personas que más la recuerda es la recepcionista del San Antonio, Rosa Inés Treviño, que mantuvo una amena conversación con ella. «Llamó a la habitación para que la subiéramos unos limones, creo que estaba mal de la voz y fue muy agradable. Por la mañana bajó y estuvimos un rato hablando. Le dije que estaba muy guapa y que no la veía igual que en la tele. Ella me dijo que sería porque tenía mucho pecho, pero no tenía tanto, la tele engaña. Después de un rato de conversación, me dijo que yo era muy guapa y que me pasaba como a su hija Rociíto. Sois de la calidad del tordo, con la cara fina y el culo gordo. Fue muy simpática y muy agradable».

El Canto del Loco

Volviendo a grupos más juveniles, también ha pasado por el NH Albar El Canto del Loco. «Son muy simpáticos, muy agradables. Firmaron autógrafos a la gente y se portaron muy bien. Por la noche salieron de fiesta por Albacete y comentaron que la zona de marcha de Albacete estaba muy bien, estuvieron hasta las tantas».

Pero no hace falta ser un jovenzuelo para estar de fiesta hasta altas horas de la madrugada, ni tampoco salir del hotel, como bien sabe la gerente del San Antonio. «Rosario y Lolita recuerdo que eran muy juerguistas, a las tres de la mañana se pusieron a armar follón, querían comer, empezaron con los zapateos y había uno que decía que se iba a traer la guitarra y ya les tuve que decir que no».

A pesar de su apariencia de crápulas, rebeldes y vividores otros cantantes son de lo más normal o al menos eso dice el recepcionista de El Parador. «Cantantes como Loquillo y Sabina son de lo más normal, aunque en el caso de Joaquín siempre va con la Biblia debajo del brazo, que es como él llama a El País».

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