CARIÑOSO. Luis Díaz Alperi sostiene sobre las piernas a Pilar Alcaut. / LA VERDAD
LUIS DÍAZ ALPERI
La fiesta de las Hogueras de San Juan es mucho más que una celebración en sí misma. Es un sentimiento. Y un sentimiento que se precie encuentra la felicidad no sólo en la consecución de lo que se desea, sino también en el camino que hay que recorrer para lograrlo. Es lo que ocurre con nuestra fiesta de Hogueras. Detrás de su celebración hay todo un año de preparativos, de espera activa, de mucha ilusión. El día a día del resto del año es lo que permite que, al final, las Hogueras de San Juan luzcan con toda la brillantez que merece el momento, y que merece la gente que ha contribuido a ser lo que hoy son. Muchas de estas personas trabajan por la fiesta de forma anónima desde sus comisiones, desde sus barracas, desde sus barrios, con todo el esfuerzo que imprime la ilusión por hacer bien las cosas, y el deseo de implicarte en algo en lo que crees y a lo que amas. Es precisamente el amor de los alicantinos por su fiesta grande lo que nos ha llevado hasta éste su 80 aniversario, y creo, sin temor a equivocarme, que ese sentimiento sincero va a garantizar su permanencia en el tiempo como una herencia emocional que trascenderá, sin desmayo, generación tras generación.Es a esos festers de a pie, a aquellos que consiguen que el resultado sea mucho más que la suma de muchas voluntades individuales, a los que me gustaría hoy, como alcalde de Alicante, rendir desde estas líneas un pequeño homenaje. A todos quiero agradecer su contribución y su callada pero indispensable labor. Gracias a ellos, la ciudad de Alicante entera se engalana de fiesta y vive la fiesta . Las Hogueras de San Juan forman un todo del que es difícil prescindir de alguna de sus partes salvo que corramos el riesgo de desvirtuar su sentido. En ese todo está también la parte más oficial de la fiesta. Por un lado, el Ayuntamiento como institución, y por otra la Federación de Hogueras. Cada uno, desde su responsabilidad, trabaja movido por el mismo afán de mimar la fiesta para mejorarla año tras año, y con el mismo espíritu constructivo y apasionado que une a todo el colectivo festero. Las Hogueras de San Juan existen para poder vivirlas. Vivirlas asemeja a los alicantinos entre sí, y también a quienes nos visitan, vengan de donde vengan. Porque tan sólo el deseo de vivirlas te hace contagiarte de inmediato del entusiasmo colectivo, y eso las hace muy especiales. En realidad hay tantas cosas que las hacen especiales que temo siempre olvidarme de alguna cuando se me brinda la ocasión de hablar de nuestras Hogueras. Son, en resumen, como las cosas buenas que nos regala la vida : hay que apurarlas y, una vez hecho, disfrutar del recuerdo y hacer acopio de nuevas ilusiones para el mañana. Mención especial merece el papel de nuestras belleas y de sus damas de honor. Todas ellas de gran belleza. Dignas cada cual de representar a la mujer alicantina. Pero entre todas ellas, una. La Bellea del Foc. Todo nuestro reconocimiento y nuestro cariño a las mujeres que han representado, con enorme valía, responsabilidad y saber estar, a nuestras queridas fiestas de las Hogueras de San Juan a lo largo de 80 años. Que empiece, pues, la fiesta. Es el momento de disfrutarla. Deseo, de corazón, que puedan hacerlo con toda la intensidad que merecen.
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