Como positiva, con una alta puntuación,
se puede estimar la actuación de la Capilla en las
recientes representaciones del Misteri, evidenciando el buen
momento por el que atraviesa, y con una movilidad en los papeles
realmente destacable. Es un claro exponente de la acertada
política que viene llevando a cabo el Mestre de Capella,
que en cualquier momento se vio respaldado en su labor caso
de surgir cualquier emergencia, incluyéndose él
mismo en tal reparto como cantor.
Así, los que hemos tenido oportunidad de presenciar
todas las representaciones, cada día se nos ha ofrecido
unos intérpretes diferentes, tanto los adultos como
los niños, en una constante rotación de papeles.
Ello se ha traducido en tres cantores en el papel de San
Juan, cuatro Ternaris de distinta composición, dos
Santo Tomás, e incluso siempre con la posibilidad
de tres, puesto que el Mestre estaba también disponible.
Y nada digamos del Apostolado, en piezas como el Par nos,
el Cuarteto o el Pro homens, que cada día experimentaban
variación, o el mismo gran Rabino de la Judiada,
por cierto un grupo muy compacto y potente.
Eso en cuanto se refiere a los adultos, que puede igualmente
aplicarse a los niños, puesto que ha ocurrido igual,
es decir, que han ido rotando en los diversos papeles, de
Ángel, María, Araceli y Coronación,
con destacadas actuaciones. En un momento dado, el día
15, se produjo una incidencia al sufrir un mareo uno de
los niños, cuando iba a hacer su aparición
la Recèlica, con lo que hubo que realizar una rápida
sustitución, y para cubrir ese tiempo, el Mestre
hizo que la Capella repitiera varias veces el In exitu Israel
de Egipto, antes de proceder a enterrar a la Virgen. Naturalmente
se disponía de otro niño para cubrir la emergencia.
Responsabilizados
Política que sin duda alguna, es beneficiosa para
la Festa, en cualquier sentido que se mire, desde mantener
más vivo el espíritu de los cantores, que
se sienten más responsabilizados, a estar a salvo,
como queda dicho, de cualquier emergencia. Únicamente
hubo un pequeño lapsus, al dejarse llevar el Mestre
por su bondad de carácter, dándole oportunidad
a un niño, cuando se encuentra en situación
de cambio de voz, y por descontado esta claro que no reunía
las mejores condiciones para cantar el Ángel. Pero
aún así, para no contrariar a la madre del
niño, lo puso, y el resultado fue el que se esperaba,
a tenor de lo que se había comprobado tanto en la
Prova de Veus como en la Prova de l'Àngel. Indudablemente
le servirá de lección.
Esto viene a cuento tanto en los pequeños como en
los mayores, y sobre todo en los que van cubriendo una larga
etapa, que no siempre se encuentran en las condiciones idóneas
para representar determinado papel, mientras que en otro
pueden salir suficientemente airosos. Los primeros en darse
cuenta de ello deben ser los propios cantores, que sobre
todo y ante todo, han de pensar en el resultado más
que en su propio ego, siempre mirando el interés
de la Festa.
Como resumen final, cabe aseverar que las representaciones
han sido realizadas con un nivel alto, en todos y cada uno
de los papeles, constituyendo una gran satisfacción
para los que conocemos la Festa y la seguimos a través
de los años, como para aquellos que la presenciaron
por vez primera y se quedaron maravillados al asistir como
espectadores. Cada año, tenemos oportunidad de solicitar
opiniones de invitados, y tanto los veteranos como los que
llegan por vez primera, se muestran maravillados, sorprendidos,
al presenciar un espectáculo tan extraordinario en
todas sus facetas.
En tal sentido, impactaron las palabras de la ministra
de Cultura, Carmen Calvo, que pese a lo mucho que le habían
dicho y elogiado sobre el Misteri, al presenciarlo quedó
fascinada. Expresó su sentimiento con unas frases
muy significativas, manifestando que no basta con leer o
escuchar los elogios, sino que hay que venir a Elche y presenciar
la representación, al tiempo que comprendía
y justificaba la consideración de la Unesco al declarar
el Misteri como Patrimonio de la Humanidad. Desde luego,
fue rotunda y convincente en sus afirmaciones positivas.
Está claro que hemos tenido la fortuna de heredar
de nuestros antecesores un real tesoro, que tenemos que
guardar, y en lo posible robustecer, al tiempo que sentirnos
llenos de orgullo y satisfacción de poder ofrecerlo
a todo el mundo, además claro está, de sentir
nuestra más honda y profunda satisfacción
al poder contribuir en su continuidad. Nadie debe ponerse
medallitas, sino trabajar con firmeza, dentro de cualquier
parcela, para perpetuar esta auténtica joya que constituye
el Misteri.