En una tarde más benigna que en otros
años en víspera de la festividad de la Asunción,
tuvo lugar ayer en la Basílica de Santa María
el primer acto del Misteri, o Vespra, naturalmente con el
templo abarrotado y mucha gente agolpada a las puertas mayor
y laterales. Con todo, la representación, pese a ser
jornada de puertas abiertas, fue seguida con gran atención
y silencio, salvo algún que otro inevitable trasiego
de gente por los pasillos laterales, con intención
de intentar visualizar por cualquier resquicio. Los madrugadores
fueron los más afortunados, cogiendo los mejores sitios.
La representación siguió en línea
con el buen nivel registrado en las precedentes y constituía
la despedida de los niños principales protagonistas,
es decir, María y Ángel. Principalmente el
papel de la Virgen, interpretado por el niño José
Guilabert Antón, tuvo especial relieve, además
de realizar cinco cantos más que en los ensayos generales,
tres en el Andador, ante los temas del Calvario, y dos en
el Cadafal, por cierto con una actuación realmente
destacable.
En cuanto al Ángel, Luis Antón Díez
realizó una bajada un tanto cauta, pero sin una fisura,
con gran aplomo y solamente en los últimos metros
de la subida elevó el tono de voz, pero siempre dejándose
oír con nitidez. La aparición de la Magrana,
incluso antes de abrir lo gajos, fue acogida con gran aplauso,
que se repitió al aparecer el Ángel, y lo
mismo ocurrió en el regreso.
Ternaris destacados
Otro estupendo Ternari, en esta ocasión con Agulló,
Fernández e Izquierdo, con lo que se ha cerrado un
recorrido de cuatro días con unos Ternaris destacados,
con diferentes combinaciones. También destacó
el Araceli, que se suprime en los ensayos generales, y que
tiene un mayor recorrido en el canto, puesto que se completa
tanto en la bajada como en la subida, con el alma de la
Virgen. Al papel de San Juan volvió Antonio Orts,
con ese seguridad y potencia que le caracteriza.
El público, al que se dirigió el arcipreste
en su alocución inicial, catalogándolo como
auténtico protagonista al considerarlo como parte
integrante de la Festa, mantuvo en todo momento una actitud
expectante, entusiasmándose en la aparición
de los aparatos aéreos, recibiéndolos y despidiéndolos
con fuertes aplausos, que alcanzaron su mayor rigor al finalizar
la representación.
Esta tarde, tendrá lugar el segundo Acto, o Festa,
que culminará con la apoteósica Coronación
de la Virgen, a la que muchísima gente acude incluso
sin ninguna posible visión, agrupándose en
el exterior del templo, pendiente de que se produzca el
hecho para emocionarse y corear los vivas a la Mare de Deu.
Previamente, a las 10, se celebrará la procesión
entierro de la Virgen.