Pedro Martínez muestra su libro 'a, e, i, o, u del vino'. ABEL F. ROS/ ENFOQUE
Apenas pasan unos minutos de las dos. Está impaciente. Quiere salir corriendo. El ambiente del restaurante Pura Cepa se confunde con él. Se confunde con las tapas de su nueva creación. Negro. «Es la elegancia, la seriedad. No es triste», asegura sin pensarlo. Y presenta a su hijo. Su criatura. Un libro cuidado y discreto que pretende llegar al público en general. Huye de los tecnicismos. Promueve la sencillez.El a, e, i, o, u del vino es algo más. Es volver a la escuela. Es recordar la pizarra y sentir el tacto de la tiza. Es una enseñanza elemental que sólo pretende ser el principio. ¿Qué es el vino?, ¿cómo se elabora?, ¿qué tipos de botellas hay?, ¿y de sacacorchos?, ¿cómo debe ser la copa?, ¿cómo es una cata?, ¿cómo debe tenerse una bodega en casa? Parece fácil, pero no lo es. Pedro lo hace sencillo, sin duda. Pausadamente, como la cadencia de su voz, desgrana en este volumen aspectos, detalles y elementos que cada persona debe tener para hacerse una opinión propia sobre un vino. Sin pretensiones. Sin impresionar. Es redondo. Tiene, como un buen vino, tacto, color, olor (no dejen de olerlo). Tiene reposo y fácil lectura. Tiene cercanía. Calidez. Engancha. Sus ilustraciones atraen. Son bellas. Poco más se puede decir. Pero sobre todo es él. Su sueño, su viaje, sus días de playa, su tardes de tertulia, sus encuentros frustrados, sus reuniones apasionadas, su amor. Es una lectura vibrante. Según él, «todo es creación, fotografía, textos, gráficos. Es mi ilusión». Una ilusión compartida con Alianza Editorial, que supo entender el proyecto y hacerlo suyo desde el primer momento. Una vivencia editada por Carlos Belmonte, y diseñada por Pedro Giménez, de acciónvisual. Un viaje compartido con Alejandro García, corrector; Victoria Viudes, editora de los textos y con Octavio Galán, encargado de la ilustración y la fotografía. Es la complejidad hecha sencillez. Es el mejor regalo para estas navidades. Él quiere pensar que era el momento del libro. Que las tendencias lo hacen posible. Que el interés del consumidor lo propicia. No se da cuenta (o quizá sí) que es bueno. Que es un libro pleno. Que tiene tirón. Que engancha. Que es el producto que cualquier cazatalentos querría encontrar. No se percata que ahora le ha llegado su momento de creador literario. Quizá sea mucho pensar. Mucho imaginar. Quizá sea mejor volver a escuchar.
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