ALTAR. Dos turistas miran la imagen de la Virgen de la Fuensanta en su santuario. / SILVIA BAÑOS / ENFOQUE
A. S.
Levantado en el lugar donde dice la historia mariana que la Fuensantica hizo brotar agua, el monte de la fuente santa esconde multitud de curiosidades e historias que se han guardado en los anales de la historia de Murcia. Enclave religioso desde tiempos medievales, el santuario se levantó sobre una ermita del siglo XV. El actual templo se mandó construir en el siglo XVII cuando se cambió la que hasta entonces había sido la patrona de la ciudad, la Virgen de la Arrixaca, por la Virgen de la Fuensanta. Un pequeño hilo de agua aún recuerda el lugar en el que la morenica hizo que ésta brotara por primera vez y aunque débilmente, aún se mantiene vivo. Visitantes El Santuario de la Fuensanta se ha hecho un hueco en las rutas turísticas de los visitantes que llegan a la ciudad de Murcia. Cada día son más los que suben al monte algezareño para visitar a la patrona y disfrutar de uno de los enclaves naturales más bellos de Murcia; el monte de la Fuensanta y sus alrededores. Es precisamente a partir del mes de septiembre cuando comienzan a aumentar las visitas al templo, tal y como asegura su sacristán, Manuel Ruán, «en temporada alta acuden a las misas de fin de semana entre 300 y 350 personas, viene mucha gente de toda España, de Castilla-León, Castilla-La Mancha y también extranjeros». «La Fuensanta es muy conocida en todo el Levante español, es un monumento regional y a la gente le encanta tanto el templo como el entorno». Uno de los elementos más admirados del interior del templo barroco son los frescos del pintor Pedro Flores, quien quiso dar su visión de las fiestas de Murcia. En uno de ellos aparece una vista de la romería y en la otra se representa la coronación de la Virgen de la Fuensanta. El santuario está hermanado desde hace más de diez años con el de la Basílica de Santa María La Mayor de Roma. Según los archivos municipales, la cosntrucción del templo costó 1.800.000 reales.
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