ESPECIAL FIESTAS PATRONALES ALCANTARILLA
 

Una tradición que el pasado año celebró un paréntesis


G. H. ALCANTARILLA

Alas brujas, en los lejanos tiempos de la Baja Edad Media, las quemaban en las plazas de los pueblos. Siglos después, Alcantarilla recuperó -esta vez de manera incruenta- esta tradición, quemando al finalizar sus fiestas patronales a la Bruja que las simboliza. La innovación fue muy bien acogida por el pueblo, lo que provocó que el pasado año, tras la decisión de indultarla y permitirle vivir más allá de la última semana de mayo, el pueblo se llenara de debates encendidos sobre la oportunidad de dicha medida.

Echando la vista atrás, parece que fue acertada. La Bruja de Alcantarillla ha servido de banderín de presentación de las fiestas en numerosos pueblos donde ha desfilado y promocionado las mismas. Sin embargo, este año deberá pasar por el peaje ígneo otra vez.

El fuego es uno de los grandes protagonistas de las fiestas, tanto en la quema de la Bruja como en su vertiente más lúdica, la de la pirotecnia, que este año se ha reforzado y promete ser espectacular. El castillo que pone el broche de oro a las celebraciones estará controlado por ordenador y promete ser uno de los más mejores del año.

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