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Todo
está dispuesto. La Ciudad de la Cruz abre de nuevo sus
brazos a la alegría desbordante y se muestra tan hospitalaria
como siempre ha sido. Pero durante el fin de semana, previo a
las Fiestas que anualmente celebra en honor a su Patrona: la
Vera Cruz, esa hospitalidad aumentará de tamaño
para poder acoger el I Encuentro Nacional de Gigantes y Cabezudos
llegados desde toda España. |
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Será el preludio de unos días inolvidables en los
que los caravaqueños (todos lo son al llegar a esta tierra)
volverán a saborear la Declaración de Interés
Turístico Nacional de sus fiestas, ya que el año
pasado apenas hubo tiempo para poder hacerlo. Los Caballos del
Vino volverán a las calles y plazas de la localidad y
competirán en arte y coraje. Moros y Cristianos ya han
desempolvado su vestuario medieval y renuevan sus ilusiones para
competir en sana lid compartiendo momentos entrañables
con los que obsequian a todos cuantos en estos días se
sumergen en las entrañas de las tierras altas de la Región
de Murcia. Cada rincón de esta ciudad, que vive y sueña
con los primeros días del mes de mayo, rezuma fiesta,
una fiesta que nace y se nutre de la Historia que atesora. Los
monumentos cobran una vida especial, alrededor de ellos hay un
extraordinario bullicio del que nadie se siente ajeno. La Cruz
bajará hasta el corazón de su pueblo, dejará
su Santuario, su estuche de piedra, para visitar a enfermos e
impedidos y para recorrer cada palmo de su ciudad. Ella será
el centro de múltiples rituales, origen de las fiestas,
que volverán a celebrarse total y puntualmente. Cuando
en la lejana noche del día 5 de mayo el Trueno Gordo anuncie
el final del ciclo festivo, se volverá a lo cotidiano
que no deja de ser extraordinario porque los habitantes de esta
tierra viven y luchan con la mirada puesta en el Año Jubilar
del 2003.
TEXTOS:
JUAN F. ROBLES /
DIBUJO PORTADA: RUBÉN RUIZ MOLINA /
FOTOS: J. F. R. y LA VERDAD
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