CARAVACA DE LA CRUZ
Experiencia e ilusión renovada para el segundo año como sultanes

Martín Francisco Martínez y María José Polo encarnan a Ceyt Abuceyt y a su esposa Ayla por segundo año consecutivo

Martín Francisco Martínez Robles y María José Polo Guillén darán vida por segundo año consecutivo a los personajes de Ceyt Abuceyt y su bella esposa Ayla.

Kábila femenina Dragones Rojos en un acto de las fiestas de 1999.

Los recuerdos del año anterior se amontonan y la experiencia les sirve fundamentalmente para que haya menos nervios que el año pasado.
Martín Francisco ha cumplido 24 años siendo Sultán Moro. Casi un cuarto de siglo de su nacimiento al mundo y a la fiesta. Hasta el año pasado, en la genealogía familiar había que destacar la participación de sus padres como festeros. Pero a partir de ahora, la familia Martínez Robles, ya puede incluir con letras de oro la colaboración al Bando Moro, por haber aportado uno de sus hijos para representar al bando al que han pertenecido desde siempre.

El currículum festero de Martín Francisco arrancó con su participación en los desfiles como Abul Khatar, kábila fundadora del Bando Moro, y a sus filas regresará tras sus dos años como Sultán.

Momento especial

Antes de las fiestas del año pasado, el paladín de la Media Luna, señalaba que el momento más difícil sería el parlamento frente al Rey Cristiano, «hay una gran responsabilidad en ese momento en el que la representación de todos los moros se hace más patente», afirmaba. Ahora un año más tarde recuerda los instantes previos a ese gran momento que llegó a pensar que no se podría realizar por la lluvia: «cuando me estaba vistiendo, mi madre llegó a ofrecerme valeriana de nervioso que estaba, pero no hizo falta».

Este año cambiará de rey, Pedro Caparrós Martínez ha sustituido a Gaby al frente de los grupos cristianos, pero sus ganas son las mismas: «espero que vuelva a salir bien, como el año pasado o mejor. La tradición marca que tienen que ganar los cristianos, si no fuese por eso, ¡ya veríamos!».

Martín ha contado siempre con el aliento y el apoyo de sus Abul Khatar y entre ellos, de una forma especial, su padre. «Todos están deseando que vuelva a desfilar con ellos y mi padre más que ninguno», afirma el Sultán moro de las fiestas de este año.

El vestuario que sacará a la calle estas fiestas fue elaborado íntegramente en su casa con la ayuda de amigos y familiares. Los diseños son obra de su compañero de kábila Juan Antonio González Peris. La única preocupación que ronda por la mente del Sultán del Bando Moro es la posibilidad de que la lluvia pueda estropear o deslucir los festejos.

Sultana Ayla

María José Polo Guillén, la Sultana, comparte con Martín la preocupación por la lluvia mientras revive con todo lujo de detalles la tarde de su Presentación en el castillo: «Cuando me asomé al balcón de mi casa y vi tanta gente como había esperándome me emocioné como nunca lo había hecho y como nunca imaginé que podría hacerlo, fue un instante magnífico».

Otro momento que recuerda con agrado es el vivido en la tarde del 3 de mayo: «creíamos que no podríamos salir por la lluvia, pero vaya si pudimos, cuando estaba bajando por la Cuesta de la Cruz camino del Templete y vi que el caballo no se resbalaba sentí una inmensa alegría, un regocijo que no podía expresar porque seguía estando atenta a todo lo que tenía que hacer en ese momento».

Nuevo vestuario

La sultana estrenará un nuevo traje que también ha sido diseñado, como los que estrenó el año pasado, por Rafael Escámez. La confección ha sido realizada por Patro y los bordados son obra del taller madrileño de Paquita.

A María José Polo le ha cambiado la vida mucho en muy poco tiempo. Las alegrías del Sultanato de estos años pasarán a su historia particular junto a las de su boda. La sultana conquistó el corazón cristiano de Arturo, un aguerrido Almogávar, que se rindió ante los encantos de la que ya es su esposa y que finalmente ha recalado en las filas del Bando Moro, concretamente en la kábila Ceyt Abuceyt.

La sultana se muestra muchos más tranquila en su segundo año al frente de las mujeres musulmanas caravaqueñas. Su semblante refleja la misma felicidad y alegría del año anterior, pero también una gran serenidad y confianza. La colaboración que siempre ha encontrado en su familia le ayuda a serenar su ánimo y aunque en las últimas semanas hay que ponerlo todo a punto confiesa que «este año no me estoy casi enterando».

María José Polo Guillén volverá el año que viene a desfilar con su kábila, aquella con la que desfiló el año de fundación de la misma y a la que se reincorporará tras su reaparición, tras un breve paso por la kábila Almohades. «Estoy muy agradecida por el apoyo que siempre he encontrado en mi Anara y yo también estoy deseando volver a desfilar junto a ellas por la Gran Vía, aunque estos dos años serán algo imborrable en mi vida», señala la Sultana Ayla.


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