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Los
recuerdos del año anterior se amontonan y la experiencia
les sirve fundamentalmente para que haya menos nervios que el
año pasado.
Martín Francisco ha cumplido 24 años siendo Sultán
Moro. Casi un cuarto de siglo de su nacimiento al mundo y a la
fiesta. Hasta el año pasado, en la genealogía familiar
había que destacar la participación de sus padres
como festeros. Pero a partir de ahora, la familia Martínez
Robles, ya puede incluir con letras de oro la colaboración
al Bando Moro, por haber aportado uno de sus hijos para representar
al bando al que han pertenecido desde siempre.
El currículum festero de Martín Francisco arrancó
con su participación en los desfiles como Abul Khatar,
kábila fundadora del Bando Moro, y a sus filas regresará
tras sus dos años como Sultán.
Momento
especial
Antes de las fiestas del año pasado, el paladín
de la Media Luna, señalaba que el momento más difícil
sería el parlamento frente al Rey Cristiano, «hay
una gran responsabilidad en ese momento en el que la representación
de todos los moros se hace más patente», afirmaba.
Ahora un año más tarde recuerda los instantes previos
a ese gran momento que llegó a pensar que no se podría
realizar por la lluvia: «cuando me estaba vistiendo, mi
madre llegó a ofrecerme valeriana de nervioso que estaba,
pero no hizo falta».
Este año cambiará de rey, Pedro Caparrós
Martínez ha sustituido a Gaby al frente de los grupos
cristianos, pero sus ganas son las mismas: «espero que
vuelva a salir bien, como el año pasado o mejor. La tradición
marca que tienen que ganar los cristianos, si no fuese por eso,
¡ya veríamos!».
Martín ha contado siempre con el aliento y el apoyo de
sus Abul Khatar y entre ellos, de una forma especial, su padre.
«Todos están deseando que vuelva a desfilar con
ellos y mi padre más que ninguno», afirma el Sultán
moro de las fiestas de este año.
El vestuario que sacará a la calle estas fiestas fue elaborado
íntegramente en su casa con la ayuda de amigos y familiares.
Los diseños son obra de su compañero de kábila
Juan Antonio González Peris. La única preocupación
que ronda por la mente del Sultán del Bando Moro es la
posibilidad de que la lluvia pueda estropear o deslucir los festejos.
Sultana
Ayla
María José Polo Guillén, la Sultana, comparte
con Martín la preocupación por la lluvia mientras
revive con todo lujo de detalles la tarde de su Presentación
en el castillo: «Cuando me asomé al balcón
de mi casa y vi tanta gente como había esperándome
me emocioné como nunca lo había hecho y como nunca
imaginé que podría hacerlo, fue un instante magnífico».
Otro momento que recuerda con agrado es el vivido en la tarde
del 3 de mayo: «creíamos que no podríamos
salir por la lluvia, pero vaya si pudimos, cuando estaba bajando
por la Cuesta de la Cruz camino del Templete y vi que el caballo
no se resbalaba sentí una inmensa alegría, un regocijo
que no podía expresar porque seguía estando atenta
a todo lo que tenía que hacer en ese momento».
Nuevo
vestuario
La sultana estrenará un nuevo traje que también
ha sido diseñado, como los que estrenó el año
pasado, por Rafael Escámez. La confección ha sido
realizada por Patro y los bordados son obra del taller madrileño
de Paquita.
A María José Polo le ha cambiado la vida mucho
en muy poco tiempo. Las alegrías del Sultanato de estos
años pasarán a su historia particular junto a las
de su boda. La sultana conquistó el corazón cristiano
de Arturo, un aguerrido Almogávar, que se rindió
ante los encantos de la que ya es su esposa y que finalmente
ha recalado en las filas del Bando Moro, concretamente en la
kábila Ceyt Abuceyt.
La sultana se muestra muchos más tranquila en su segundo
año al frente de las mujeres musulmanas caravaqueñas.
Su semblante refleja la misma felicidad y alegría del
año anterior, pero también una gran serenidad y
confianza. La colaboración que siempre ha encontrado en
su familia le ayuda a serenar su ánimo y aunque en las
últimas semanas hay que ponerlo todo a punto confiesa
que «este año no me estoy casi enterando».
María José Polo Guillén volverá el
año que viene a desfilar con su kábila, aquella
con la que desfiló el año de fundación de
la misma y a la que se reincorporará tras su reaparición,
tras un breve paso por la kábila Almohades. «Estoy
muy agradecida por el apoyo que siempre he encontrado en mi Anara
y yo también estoy deseando volver a desfilar junto a
ellas por la Gran Vía, aunque estos dos años serán
algo imborrable en mi vida», señala la Sultana Ayla. |