La Verdad

en
Especial 'Feria de Albacete 2007' - laverdad.es

Noventa años de la Plaza de Toros

MONUMENTO. El actual coso

taurino se construyó ante el

avanzado estado de deterioro que

presentaba el anterior edificio.


Foto
EN UN AÑO. La actual plaza de toros, que cumple noventa años desde su puesta en funcionamiento. / LA VERDAD

SÁNCHEZ ROBLES
El nueve de septiembre de 1917 abrió sus puertas por primera vez la actual plaza de toros de Albacete, una joya arquitectónica que inspiró la construcción de otros cosos taurinos.

La plaza de toros ubicada entre las calles de la Feria, Juan Sebastián Elcano, García Más y Arenal es el quinto coso que ha tenido la ciudad. Es la nueva plaza de toros, aunque anteriormente hubo otra cuya construcción se debió a la iniciativa privada. Fueron los empresarios taurinos Antonio Sánchez (Cuesta) y Francisco Gómez González, los primeros de la historia de Albacete, los que solicitaron que se les concediera la explotación de la plaza por un período de cinco años, con el compromiso de hacer un importante donativo para ayudar al mantenimiento del hospital de San Julián.

El cronista Juan Molina describe los avatares de los antecedentes, construcción, inauguración y desarrollo de los espectáculos, que tuvieron lugar durante 88 años, el tiempo de existencia de la Plaza Vieja, en la que fueron frecuentes festejos de lidia ordinaria, pero también aquellos que fueron cayendo en desuso y prohibición, como los de perros de presa que atacaban a toros, corridas simultáneas a plaza partida y otros acontecimientos más cercano al circo que a la lidia, tal y como se entiende en nuestros días. La plaza, que, como queda documentado, se construyó para una vida útil de cinco años, duró en pie nada menos que 88. En la Feria de 1916, un toro de Palha sentenció su demolición, puesto que los daños que produjo en los corrales y en los pasillos de los chiqueros indujeron a las autoridades a acometer la construcción de un nuevo coso taurino al temerse que se derrumbara de vieja.

Este fue el motivo esencial como consecuencia de la situación de mal estado en la que se encontraba el viejo coso taurino albaceteño. También, tanto los aficionados como el resto de ciudadanos y las autoridades municipales tuvieron la visión de futuro adecuada en el plano taurino de que con un nuevo coso la tradición taurina y su trayectoria en el panorama español tendría una consistencia mayor.

A la vez

Hay que destacar por tanto que la vieja plaza de Albacete fue derruida prácticamente al mismo tiempo que se construyó la actual, con la particularidad de que se hizo en 1917 nada más y nada menos que en un año, desde que se iniciaron las obras en el mes de febrero hasta que finalizaron en agosto. Hubo una colaboración total y una unión entre los ciudadanos y las autoridades, como se demuestra en los documentos de la época. La consideración por los albacetenses de que la vieja plaza era antiestética y además con escasa seguridad hizo que el alcalde de la ciudad Francisco Fontecha, «alentado por los vecinos y la prensa», pensara y decidiera convocar a una reunión al mayor número de vecinos e interesados posible con el fin de tomar la decisión de construir una nueva plaza de toros.

De esa manera, el 20 de septiembre de 1916 se celebró la mencionada reunión en la Casa Consistorial y tras la exposición del alcalde, en la que en primer lugar aseguró la realización de otras acciones culturales y benéficas, propuso la construcción de una nueva plaza de toros argumentando en primer lugar los motivos aludidos de falta de seguridad del viejo coso y también la certeza de que con la nueva plaza se podía dar más esplendor a la Feria y en consecuencia atraer a más forasteros. La respuesta positiva de los numerosos asistentes a la reunión no se hizo esperar y fue aceptada por aclamación. En esa situación tan favorable para el cambio, los albacetenses y al frente de todos ellos la corporación municipal se pusieran manos a la obra y sin pérdida de tiempo se abrió en aquel mismo acto en el Ayuntamiento una suscripción popular, que inicialmente alcanzó la cantidad de 299.750 pesetas elevada posteriormente a 338.250 pesetas, con un aumento de otros socios que se adhirieron a la idea. A pesar de que los tiempos no estaban para muchas florituras económicas, se hicieron acciones de 250 pesetas pagaderas en 10 mensualidades, concediéndose al Ayuntamiento el derecho de amortizarlas por sorteos anuales al tipo de emisión.

Suscripción

El Ayuntamiento, por su parte, buscó razones de todo tipo para apoyar este proyecto, tan solicitado por los albacetenses, con la idea de buscar cada vez un mayor esplendor para la Feria y también con la intención de conseguir la propiedad de la plaza. Así, acordó, en una sesión celebrada el 25 de septiembre de 1916, suscribir 30.000 pesetas de acciones, comprometiéndose además a consignar en sus presupuestos la cantidad de 10.000 pesetas como mínimo, para amortizar anualmente y por sorteo 40 acciones por lo menos de la futura sociedad que se formase para llevar hacia adelante esta iniciativa, que contó de forma especial con el beneplácito de todo el pueblo, lo que ponía de manifiesto de manera muy relevante la gran afición taurina existente en la capital, que se volcó con la idea, o mejor dicho que fue quien a través de distintos grupos la reclamó de forma insistente, como se recoge claramente en la prensa de la época, cuyas informaciones eran unánimemente tajantes en este sentido. «Aceptada la propuesta por aclamación -dice Joaquín Quijada Valdivieso en Albacete en el siglo XX- se abrió una suscripción que en el acto alcanzó la cifra de 299.750 pesetas, elevadas después a 338.250. El Ayuntamiento, por su parte, deseoso de cooperar a la realización de este proyecto, que indudablemente había de contribuir al mayor esplendor de nuestra Feria, y con el propósito de adquirirla propiedad de la Plaza, acordó en sesión de 25 de Septiembre de 1916 suscribir 30.000 pesetas en acciones, comprometiéndose a consignar 10.000 pesetas como mínimo para amortizar anualmente y por sorteo cuarenta acciones, por lo menos, de la sociedad que se formase.

Se constituyó por escritura pública, otorgada ante el notario don Juan Ciller, en 9 de noviembre de 1916, una sociedad anónima con el título de Taurina de Albacete, para la construcción y explotación de una Plaza de Toros, con un capital de 350.000 pesetas, elevado después a 500.000.

Sociedad anónima

Quedó establecido en sus estatutos que el alcalde de la ciudad sería siempre presidente del Consejo de Administración, constituyéndose éste en la forma siguiente: presidente, el alcalde, que por aquella fecha era don Francisco Fontecha Nieto, y a la vez fue elegido vocal del Consejo; vicepresidente don José Mañas Guspi; tesorero don José Cabot Jubany; vocales don Francisco Fontecha Nieto, don Adelardo García Moscardó, don Samuel Flores Flores, don Francisco Sánchez Silva y don Felipe Soto Fernández; secretario don Joaquín Quijada Valdivieso. Solventados ya una serie de escollos importantes, aunque ahora faltaban otros también de mucha relevancia, como la ubicación que tendría el nuevo coso taurino. Se estuvieron realizando indagaciones para lograr el lugar más adecuado y de máxima rentabilidad y el enclave no podía ser otro, lógicamente, que terrenos situados en las inmediaciones de la Feria, pues de esa manera se seguiría con la tradición, al estar situado el viejo coso en una zona cercana y también se lograba dar esplendor e importancia a la zona ferial.

Por ello, se hicieron ciertas negociaciones que llevaron consigo algunas dificultades y al final de todo se adquirió para solar un bancal de doña Mercedes Alfaro de Lodares, que tenía una cabida de 7.005 metros cuadrados, a lo que se unió posteriormente una huerta de la que era propietaria doña Llanos Cortés García con una extensión de 11.122 metros cuadrados. Se pagaron por la primera finca 17.512 pesetas y por la segunda 17.000 pesetas.

Una vez que ya se tenía el solar, el siguiente paso era estudiar y seleccionar los arquitectos a los que se adjudicaría el proyecto de construcción.

De esta manera, fueron barajadas varias posibilidades y al final la corporación y la Sociedad Taurina de Albacete eligieron los nombres de dos arquitectos, uno de ellos muy joven, pues acababa de terminar sus estudios de arquitectura y sería su primer proyecto como profesional: Julio Carrilero Prat.


Titular anterior: "Daniel Ruiz y ‘Cortesano’"
Titular siguiente: "Carteles de lujo para inaugurar el coso"

 
VOCENTO
© Copyright LAVERDAD.ES
LA VERDAD DIGITAL, S.L. CIF: B73096802
Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia

Contactar / Publicidad / Mapa web / Aviso Legal / Política de privacidad /Master El Correo / Suscripciones La Verdad