ARTÍCULOS DEL ESPECIAL

Juan Montero recordado como mito
Foto
MAESTROS. Juan Montero junto a Pedrés fueron ídolos para muchos aficionados albacetenses. LV

El malogrado matador recibió un homenaje popular este año con motivo de las bodas de oro de su alternativa

Godofredo Giménez califica al diestro albacetense como «un catedrático del toreo y una gran persona»

S.R. ALBACETE

Este año se ha cumplido el cincuenta aniversario de la alternativa del matador de toros albacetense, Juan Montero. Por esta razón se le tributó un homenaje al malogrado diestro. Uno de los aficionados que mejor conoció a Juan Montero como persona y como torero es el pintor albacetense, Godofredo Giménez.

Recuerda en primer lugar el pintor albacetense el ambiente taurino de la postguerra en Albacete calificada como «caldo de cultivo de donde salieron Montero y Pedrés, haciéndolo con tal fuerza que Albacete se rompió en dos, constituyendo un acontecimiento de gran magnitud. Con estos dos toreros empezó la historia taurina moderna de Albacete».

Más adelante comentó en su discurso: «Hay que reconocer con orgullo que Albacete tiene un gran eco por sus toreros, es la ciudad de España con más matadores de toros comparando su población. Es imprescindible ya la existencia de un Museo taurino donde se recoja esta parte tan importante de nuestra historia».

Luego recordó los inicios de Juan Montero: «A partir del 21 de agosto de 1949, día del debut triunfal de Juan, surgió un torero y un mito de origen popular, que se dilata en el tiempo y sobrevive a la persona. Por eso Juan no ha muerto, está en nuestro recuerdo, está en su casa con su familia, está en sus pertenencias y en su espacio, todo exacto, todo intacto. Este casi milagro lo logran sus hermanos, sobre todo la dedicación de sus hermanas».

«Juan hacía un toreo fundamental, hondo, resultante del sentimiento y del cerebro. K-Hito lo recordó definiéndolo como catedrático del toreo. Por eso fue maestro de maestros. Juan vivía en torero, su toreo no sólo se asentaba en la estética, sino en el dominio y en el riesgo; todo ello en su justo equilibrio, que es donde radica la Tauromaquia moderna. Juan no fue tocado por la suerte. No tuvimos suerte por haber perdido a un hombre bueno, a un amigo, a un hombre vital, generoso, entrañable, popular», dijo Godofredo Giménez.

Recordó más adelante los orígenes del torero albacetense y el entorno en el que se desarrolló sus primeros años de vida en el callejón de la calle Cervantes, para destacar que «el corral de Montero se convirtió en una Escuela Taurina», así como el corral de Huete en la calle León.

Hay que recordar que en el homenaje que se tributó a Juan Montero con motivo de cumplirse el cincuenta aniversario de su alternativa se volvió a revivir el fervor popular por este diestro.