ARTÍCULOS DEL ESPECIAL

La Feria de Cervantes
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INSTALACIÓN. Arco instalado en la Plaza del Caudillo con motivo de la Feria de 1948 / FILMOTECA ESPAÑOLA

El No-Do dedicó por primera vez una noticia completa a la Feria en 1948

La inauguración del busto dedicado al autor del Quijote en el Parque, entre los actos más sobresaliente

TEXTOS: JOSÉ FIDEL LÓPEZ / FOTOS: FILMOTECA ESPAÑOLA

UNA relación que se mantuvo a lo largo de los años: el No-Do y la Feria de Albacete, que compartieron durante décadas diversos momentos. Aunque en 1945 el No-Do ya recogió un acto celebrado durante la Feria -un homenaje al Ejército del Aire-, la primera ocasión en la que los equipos del Noticiario español se trasladaron hasta la ciudad con el objetivo de recoger en imágenes el acto social de mayor importancia de Albacete fue en 1948, y para ello, desplegaron todo completo operativo.

Del 299 B, No-Do que recoge en menos de dos minutos algunos de los momentos más intensos de aquella Feria -Ferias, según la ficha que se conserva de este documental en los archivos de Filmoteca Española-, se ha perdido la banda sonora, lo cual no es un impedimento para considerar este documento como de un extremo valor histórico, y por supuesto, sentimental.

Aquella Feria tuvo una clara vocación quijotesca, cervantina, y de hecho, las cámaras del No-Do grabaron la inauguraron del conocido busto ubicado en el Parque de Abelardo Sánchez -de los Mártires, en aquellos momentos - dedicado a Miguel de Cervantes, acto que tuvo lugar en la mañana del 16 de septiembre de aquel 1948.

El periódico Albacete definió en portada aquella inauguración como «un acto sencillo al parecer, pero de verdadera grandeza, de exaltación de la figura cumbre del Príncipe de los Ingenios Españoles». El alcalde de la ciudad, Juan Silvestre Miñana, en los discursos de rigor, recordó que en su momento ya se pusieron las bases del futuro busto a Cervantes, tras lo que se mostró plenamente satisfecho de haber contribuido a romper «el olvido de aquella primera piedra».

Antonio Gotor

Pero el monumento no fue descubierto por la primera autoridad municipal, sino por el presidente de la Comisión Cervantina, el abogado Antonio Gotor, como muestra de agradecimiento por el trabajo desarrollado por este colectivo con la organización de diversos actos culturales en torno a la figura de este universal escritor a lo largo de aquel año. Gotor afirmó que los albaceteños, con el descubrimiento de la escultura de Cervantes, completaban o salvaban la laguna que dejó este literato al decir aquello de «en un lugar de La Mancha del que no quiero acordarme con la afirmación de en un lugar de La Mancha, Albacete, del que me acordaré siempre, porque como manchegos y como cervantinos hemos sabido rendirle el homenaje que merece».

Habló asimismo del crecimiento logrado por la ciudad y del «ambiente propicio a que Don Quijote siga siendo en estas tierras símbolo de las altas virtudes de la raza». Para concluir el acto, aplausos de los asistentes, y el himno nacional, interpretado por la Banda Municipal de Albacete.

Desfile de carrozas

Pero además, aquel noticiario recogió el desfile de las carrozas que tomaron parte en la Batalla de Flores, algunas de ellas, dedicadas al bueno de Don Quijote y a su creador, una temática fija históricamente en los desfiles y cabalgatas de la Feria albaceteña. En la Batalla de Flores de aquella Feria de 1948 desfilaron las carrozas promovidas por instituciones y colectivos, y en las que viajaban niños y señoritas, como Abanico del Club Taurino; Trono Barroco del Casino Primitivo; Mercurio y el Cuerno de la abundancia, del Circulo Mercantil e Industrial; Alas dominadoras, del Ejército del Aire; Circo Ecuestre, del Ayuntamiento de Murcia; ¡Oh reina y señora universal del Toboso!, de la Unión Territorial de Cooperativistas del Campo; Dragón, de la Casa de Hijos de J. Legorburo; El Bolso de Blancanieves, de Fontecha y Cano; Torre Elefantina, del Club Cinegético; ¡Qué son molinos!, de la Diputación Provincial de Albacete; Marca Famosa, de la Casa Jiménez Hermanos, o Alegoría del Capítulo XLI del Quijote, del Ayuntamiento de Albacete, entre otras, además de coches engalanados con flores y guirnaldas. Todo un espectáculo que dio mayor colorido a una Feria que ya había tenido una apertura muy lucida con los actos tradicionales, desde el traslado de la Virgen de Los Llanos del Ayuntamiento al Recinto Ferial, escoltada por el Ejército de Tierra y del Aire y por una brigada ciclista de la Policía Local, a una ruidosa traca, y por supuesto, la Cabalgata, de horario nocturno, puesto que comenzó a recorrer las calles de la ciudad en torno a las 23.30 horas.

Carácter abierto

Eran ferias con un carácter abierto, no limitado a los aspectos exclusivamente festivos, sino que la cultura formaba parte indispensable del programa.

Es más, uno de los platos fuertes de la edición de 1948 fueron los juegos florales, organizados por el diario Albacete y patrocinados por el Ayuntamiento, y cuya entrega de premios tuvo lugar el 18 de septiembre en el Teatro Circo. En aquella ocasión, el primer premio, Flor Natural y 4.000 pesetas en metálico, fue a parar a Manuel Martínez Remis, de Madrid. Pero en aquella Feria también hubo tiempo para los toros -con la presencia de figuras como Luis Miguel Dominguín o Pepe Luis Vázquez-, para funciones religiosas en homenaje a la Virgen de Los Llanos, para el mercado de ganados, para exposiciones de pintura o para concursos de bandas de música.