VEINTICINCO AÑOS DESDE LA ULTIMA GRAN REFORMA DEL FERIAL

Una obra de 22 millones de presupuesto

El Ayuntamiento decidió en 1974 dejar la remodelación del Ferial en modificar la Puerta de Hierros y de los pabellones centrales • El alcalde, Bello Bañón, anunció que la ampliación del Recinto seguiría su marcha

 Teniendo en cuenta lo ambicioso que resultaba el proyecto, el arquitecto pensó en desarrollarlo en varias fases, la primera de ellas, tomando como objeto de la misma el rabo de la sartén, así como los cuerpos adyacentes destinados, en aquel momento, a exposición, y el círculo más exterior, hasta la altura del diámetro transversal al eje principal del inmueble.
Tras la portada de acceso principal, Carrilero proyectó cuatro cuerpos principales destinados a alojar locales de exposición, cuyas dimensiones y estructura respondieran a una modulación de 4x4 metros cuadrados, permitiendo este carácter de modulación una gran flexibilidad para el montaje de locales en función de las superficies necesitadas.
 

 

Los dos cuerpos centrales los reservaba Carrilero para montaje de exposiciones de grandes proporciones —automóviles, maquinaria, o representaciones de las comarcas—, teniendo en cuenta principalmente que eran —y son— espacios diáfanos y de gran permeabilidad.

Los cuerpos laterales, de dos plantas, fueron dibujados por el arquitecto formados por cuatro hileras destinadas a locales de exposición y dos calles peatonales de acceso cubiertos, formando el conjunto un todo armónico con la iluminación debida. En la planta primera se situarían las oficinas de administración y contratación.

Asimismo, junto a las puertas laterales de acceso al edificio, el autor del proyecto pensó en la instalación de servicios de socorro para urgencias y locales de información y teléfonos. Finalmente proyectó la instalación de dos guarderías infantiles que debían ser de gran utilidad para los visitantes de la Feria, y que las situó en los patios de Talabarteros.

Los materiales a emplear en el proyecto debían ser el ladrillo blanco visto, en fachadas exteriores por ser de noble aspecto, fácil conservación y textura oportuna; enfoscado y encalado en fachadas interiores, donde la protección de la intemperie debía ser mayor, y teja árabe en cubierta. En resumen, las nuevas instalaciones diseñadas por Carrilero de La Torre hubieran supuesto, de llevarse a cabo solamente en cuanto a la primera fase —tres pabellones nuevos, el pabellón central, la Puerta Principal y las laterales— más de 11.500 metros cuadrados añadidos.

Este era, en grandes líneas, el proyecto diseñado por este arquitecto, para quien el nuevo Recinto —y según explicaba en aquel momento en La verdad— era la Feria del 2000, «eso es lo que pretendemos hacer—decía—, una Feria evolutiva, que tenga capacidades de las que carece en la actualidad; creo que a través de este proyecto se podría llegar a una Feria nacional, además, el proyecto que estamos haciendo es más que de Feria, en si es un proyecto urbanístico, es un proyecto que sirva para todo el año».

Confiaba el arquitecto, según estas declaraciones, en el entusiasmo puesto de manifiesto por el entonces alcalde, Ramón Bello Bañón, aunque por cuestiones de la vida municipal, casi todo quedó en papel mojado. Y decimos bien, casi todo, ya que en 1974 se decidió poner en marcha una sub-fase del ambicioso proyecto. Con fecha de febrero de 1974 —es decir, hace ahora 25 años—, Manuel Carrilero de la Torre presentó ante el Ayuntamiento un anexo a la memoria del proyecto principal en la que quedaba claramente de manifiesto qué obras se iban a realizar, y que se realizaron.

«Se acometen las obras correspondientes a la entrada principal del Recinto Ferial y a los dos pabellones centrales; toda la zona de paseos se pavimenta, previo extendido de solera de hormigón de masa de 250 kilogramos de cemento y 18 centímetros de espesor sobre encachado de piedra». Asimismo, en esta primera sub-fase se decidió canalizar adecuadamente los servicios de agua, luz, alcantarillado y televisión.

 

Una gran importancia

A la entrada principal, es decir, a la Puerta de Hierros, optó el arquitecto darle «una gran importancia» y al mismo tiempo «se procurará conservar el carácter actual, para ello, se adaptarán las puertas actualmente existentes y las que están previstas construir se harán idénticas, tanto en forma como en los materiales».

El proyecto total de esta sub-fase estaba presupuestado —incluyendo movimiento de tierras, pocería, hormigones, albañilería, solados y alicatados, carpintería metálica, fontanería y saneamiento, electricidad, pintura, 15% de beneficio industrial y los honorarios del arquitecto y del aparejador— en 21.694.813 pesetas y 80 céntimos.

El material utilizado, el que todavía hoy está a la vista, y como elemento predominante, el ladrillo de cemento blanco tipo Forte «por sus características de belleza, resistencia, grata textura y fácil conservación».

Ante las insinuaciones que comparaban la nueva Puerta de Hierros con la madrileña Puerta de Alcalá, Manuel Carrilero decía a un periodista: «No hay ninguna semejanza, ni en formas, ni en proporciones, ni en ada; la otra es neoclásica, y ésta —la de Albacete— es casi mudéjar, aunque no lo sea totalmente, es una composición clásica con forma de construcción moderna».

La marcha de las obras preocupaba y de que manera a los munícipes, de ahí que cuando la Puerta de Hierros se pudo inaugurar aquel 7 de septiembre de 1974, el alcalde pidió en el discurso que pronunciaría desde el balcón central del Recinto a los ciudadanos que valoraran los esfuerzos y les pidió que perdonaran los defectos. «La Feria es una tarea complicada, pero hemos sentido un enorme orgullo de entrar por una puerta nueva, por una nueva pavimentación y ante unos nuevos pabellones».

Añadió el alcalde que si la corporación mantenía sus ánimos, «impulsaremos este edificio hasta su total terminación», pero el proyecto de la Feria del futuro se dejó guardado y archivado, y todavía hoy sigue criando polvo.

Para muchos, la obra realizada en 1974 fue un acierto. Para otros, no tanto, ya que entendieron que con el cambio introducido en la Puerta de Hierros se estaba cometiendo un atentado al patrimonio de la ciudad. Todavía hoy en día hay quien se resiste a atravesar la Puerta de Hierros como muestra de rechazo a esta obra. Quizás tiene razón.


Sube