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En la Batalla de Flores de aquella Feria de 1948 desfilaron las
carrozas promovidas por instituciones y colectivos, y en las que
viajaban niños y señoritas, como Abanico del Club
Taurino; Trono Barroco del Casino Primitivo; Mercurio y el Cuerno
de la abundancia, del Circulo Mercantil e Industrial; Alas dominadoras,
del Ejército del Aire; Circo Ecuestre, del Ayuntamiento de
Murcia; ¡Oh reina y señora universal del Toboso!, de
la Unión Territorial de Cooperativistas del Campo; Dragón,
de la Casa de Hijos de J. Legorburo; El Bolso de Blancanieves, de
Fontecha y Cano; Torre Elefantina, del Club Cinegético; ¡Qué
son molinos!, de la Diputación Provincial de Albacete; Marca
Famosa, de la Casa Jiménez Hermanos, o Alegoría del
Capítulo XLI del Quijote, del Ayuntamiento de Albacete, entre
otras, además de coches engalanados con flores y guirnaldas.
Todo un espectáculo que dio mayor colorido a una Feria
que ya había tenido una apertura muy lucida con los actos
tradicionales, desde el traslado de la Virgen de Los Llanos del
Ayuntamiento al Recinto Ferial, escoltada por el Ejército
de Tierra y del Aire y por una brigada ciclista de la Policía
Local, a una ruidosa traca, y por supuesto, la Cabalgata, de horario
nocturno, puesto que comenzó a recorrer las calles de la
ciudad en torno a las 23.30 horas.
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