Los orígenes del bando de la huerta son aún hoy algo difusos. Al parecer los huertanos de la época, que vivían de la tierra que los sustentaba, se acercaban a rendir homenaje a su patrona ofreciéndole los productos autóctonos. Ésta cabalgata pronto se convirtió en una popular fiesta pagana.
El embrión de lo que hoy conocemos como bando comenzó a celebrarse hace más de 150 años. Las anécdotas sobre su nacimiento son varias, e incluso los hay que afirman que fueron estudiantes madrileños que desfilaban ironizando la forma de vida de los murcianos de antaño.
Tiempos difíciles
En un principio el día del bando era el Domingo de Resurrección, el desfile huertano seguía a la última procesión de la Semana Santa y su horario dependía de ésta.
Por aquél entonces era una minoría la que salía en el desfile, y a los organizadores les resultaba complicado encontrar gente interesada en salir, por lo que se les pagaba. En los años 60 los trajes de hombre que se lucían en el desfile se alquilaban a una firma valenciana llamada Insa y a los mozos se les pagaba 150 pesetas y un bocadillo por participar. Eran pocas las mujeres que tenían traje y podían desfilar. Los grupos organizados eran Educación y Descanso y la Sección Femenina.
Con Miguel Caballero como alcalde de Murcia el desfile recobró un impulso, fue Francisco Galera del Cerro, teniente de alcalde durante su mandato, el encargado de reimpulsarlo cuando ya se celebraba el lunes por la tarde y no se encontraba en su mejor momento.
En 1967, Galera se puso manos a la obra. Lo primero que hizo fue encontrar un día y hora fijos para el desfile, pues hasta la fecha salía cuando había un hueco e incluso llegaba a suspenderse si había una corrida o se retrasaba la procesión. Trató de eliminar los trajes alquilados fundando las llamadas juntas locales, origen de lo que hoy conocemos como peñas huertanas.
Las juntas estaban formadas por gente amante del festejo procedentes de la capital y de municipios que durante todo el año preparaba el desfile, confeccionando sus trajes y programando sus bailes. Éstas tenían un presidente, que entorno a la Junta Central, se reunían en Murcia para organizar el desfile. Las peñas solicitaban autorización a la junta para sacar carros o carrozas, lo que solía hacerse mediante la presentación de un boceto a la correspondiente junta.
Batalla de las Flores
En años recientes se ha intentado recuperar algo similar a lo que en tiempos fue la Batalla de las Flores, una fiesta que se celebraba en la plaza de Verónicas y a la que sólo tenía acceso la gente más adinerada, pues había que pagar entrada. Dentro, los que tenían la suerte de acceder escenificaban una lucha donde claveles y rosas hacían las veces de munición. El cortejo salía a las calles de Murcia una vez terminaba la lucha entre señoritos. Con el devenir de la democracia la fiesta terminó por perderse y dejó al bando todo el protagonismo de las fiestas de primavera.
En años recientes el ayuntamiento ha puesto en marcha el desfile Murcia en primavera con bastante éxito. Carrozas engalanadas en flor natural desfilan el miércoles posterior al bando. Éste tendrá lugar mañana a partir de las 19 horas y partirá desde la plaza Gutiérrez Mellado hasta la Glorieta.