El reencuentro con su padre tras una separación forzosa inspiró a Manuel Cárceles a recitarle ante un público familiar su primera copla. Hace ya algún tiempo, tenía entonces seis años y los trovos continúan saliendo de la boca de un hombre que ha encontrado la inspiración en la cotidianeidad de la vida huertana.
Hoy, El Patiñero, que continúa viviendo en el pueblo que lo vio nacer, sigue participando en esta fiesta y recitando los trovos que lo han llevado a ganar seis veces el Certamen Nacional de Trovos de La Unión. Sus octosílabos han viajado con él a doce países de habla hispana donde ha llevado a Murcia con orgullo. Su calle, la de toda la vida, lleva ahora su nombre y un busto en Murcia agradece a este hombre toda una vida dedicada a la huerta y al cante panocho. Y es que en casa de Manuel todo se hace en octosílabos, incluida su tarjeta de visita.
-¿Cómo fue su primer trovo,?
-Había ido a visitar a mi padre a Orihuela. Mi madre nos llevó y le llevamos un carro lleno de higos y al llegar de la alegría le recité a mi padre Con el carro de mi abuelo,.... Es de hecho mi primer verso. Creo que desde entonces no he parado.
-¿Usted tiene un libro que recoje algunos de sus trovos, cierto?
-Sí, se titula El último huertano, es de 1983. Una parte es sobre la huerta y el folclore de la huerta murciana. En la otra parte hablo del trovo.
-¿Ha vivido toda su vida en la huerta?
-De pequeño iba con el carro a por la paja, a veces a Cartagena. Trabajabamos y vivíamos de la huerta, con los animales. En verano el trabajo era trillar. Con los tiempos más modernos compré un tractor y labraba mi tierra.
-¿Cree que aún quedan huertanos en Murcia?
-Quedan huertanos mayores, jóvenes no. Lo poco que queda de huerta está como vertedero. Ahora queda el Campo de Cartagena y el de Lorca, los huertos están abandonados y nadie se gasta dinero en fumigar los limoneros porque eso no es rentable hoy en día. Trabajar un pedazo de tierra no merece la pena. Lo que yo planto en un mes, lo planto en dos horas con el tractor.
-¿Cuándo comenzó a salir en el bando de la huerta?
-Salgo toda la vida, desde que el bando era muy poca cosa, salía muy poca gente. Me acuerdo de cuando el bando salía después de la procesión del Domingo de Resurrección y terminaba muy pronto.
Luego lo pasaron al lunes. Entonces las pedanías pagaban por salir, y yo cantaba en la Sección Femenina. Luego hicimos un grupo en Patiño, animados por el cura, llamaron a una profesora para que viniera a enseñar a bailar a las mujeres y también a los músicos. El grupo de coros y danzas de la Virgen de la Fuensanta de Patiño fue el primero de Murcia.
Hoy los grupos que hay proceden del nuestro. Más tarde aparecieron las peñas, La Panocha fue la primera de Murcia. En el año 76 conseguí el premio de La Panocha de Oro porque había ganado el certamen de La Unión ese año.
-¿Cómo vive hoy el día del bando?
-Hoy no me visto porque estoy ocupado. Desde hace diez años colaboro en la retransmisión del desfile en Televisión Española. Pero es un día que me gusta. Me da alegría ver como está Murcia.
Lo que no me gusta son las vestimentas de algunas. No me gusta que las mujeres se vistan de hombres y sobre todo que si lo hacen, no se pongan bambos. He estado en Valencia y nunca he visto a una fallera vestida de hombre. Antes se ponía más entusiasmo en leer los bandos, de los que he escrito muchos a lo largo de mi vida.